
Por Christopher Manion, PhD*
En los últimos años han aumentado alarmantemente los desafíos que enfrentan muchos padres de familia católicos para criar a sus hijos con una comprensión adecuada de la vida, el amor y la familia. Si bien muchos de ellos han estado enseñando a sus hijos diligentemente acerca de los valores perennes, las escuelas en las que han confiado, y que deberían dar instrucción profesionalmente, a menudo enseñan lo contrario.
Numerosas escuelas públicas y privadas han ido incorporando cursos de “salud y sexualidad” sin ningún criterio planteando un sinfín de problemas tanto morales como científicos.
El malestar ha sido especialmente evidente en los materiales de instrucción sobre lo que se denomina “afectividad”. Estos abordan aspectos emocionales, más que intelectuales, de lo material. Este nuevo énfasis es parte del cambio general del enfoque en los círculos educativos, en un tránsito que parte de los hechos y el pensamiento y se encamina hacia las modas y los sentimientos. Es la resurrección del mantra de los 60: “si se siente bien, hazlo”, trayendo consigo todo su pasivo.
Las familias enfrentan estos desafíos en todo el mundo porque los materiales utilizados en estos cursos, sin importar el idioma y la zona horaria, comparten el mismo contenido.
En los últimos cinco años, estos cursos han sido rápidamente impuestos en escuelas de primaria y secundaria, hasta para los niños de kindergarten, como una dosis demente de carnalidad. De un día para otro el aborto, el lesbianismo, la sodomía, la masturbación y la ideología transgénero fueron convirtiéndose en parte de la “ciencia” y de la “educación” escolar. Al mismo tiempo, el componente “afectivo” era simple: decirles a los niños que deben celebrar toda esta vulgaridad para que puedan “sentirse bien consigo mismos y con su sexualidad”. El punto clave de estos cursos era violar la pureza y la inocencia con la que Dios protege a los niños.
Gracias a los confinamientos por pandemia, los padres se han involucrado mucho más en la educación de sus hijos. Los cierres de escuelas dieron a las familias una oportunidad sin precedentes de “mirar por encima de los hombros” de sus hijos y ver por sí mismos los materiales que antes las escuelas preservaban solo para sí.
Además, a medida que los defensores de la desviación sexual se volvieron cada vez más descarados y más públicos, los padres también se dieron cuenta de lo que realmente estaba pasando. Sus hijos estaban siendo adoctrinados. Peor aún, algunos adultos, maestros incluidos, tomaron la educación sexual como un primer paso para utilizar a niños y abusar de ellos satisfaciendo su propio placer sexual.
Pero los padres no estuvieron solos al oponerse a los programas que les imponían a sus hijos. A ellos se sumaron autoridades en diversos ámbitos que reconocieron el problema, y eso ayudó a que se expanda la voluntad de muchos padres de familias de aprender a hacerle frente. Buscaban la verdad, y esa verdad estaba bellamente expresada en Humanae Vitae, Encíclica de San Pablo VI, y la Teología del Cuerpo, obra magistral del Papa Juan Pablo II.
Es por eso que, en 2017 se reunieron expertos de 12 países en el Vaticano para un seminario de dos días, en respuesta a la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia que desafió a los católicos a enfrentar decididamente los problemas de la educación sexual.
El resultado fue el proyecto -GoodLove- que ofrecería a las familias alternativas sanas a pesar del ruido de los tambores de la decadencia moral en muchos programas escolares obligatorios, cada vez más fuertes y más malvados.
Estos expertos vinieron de diversas áreas del conocimiento, pero todos unidos en el deseo de ofrecer a las familias de todo el mundo un programa que proporcionara a los padres los medios para enseñar a sus hijos sobre la bondad de nuestra sexualidad creada por Dios. Un programa que empieza con “Hombre y Mujer los creó”, y luego continúa describiendo cómo Dios quería que ese regalo fuera abrazado en una unión amorosa de marido y mujer.
Dado que su fundamento es la verdad y la Revelación, el nombre del proyecto vino naturalmente: GoodLove.
Después de largas discusiones y revisión de materiales, estos educadores formaron lo que ellos llaman la Comunidad Goodlove. Su oferta comprende una variedad de programas que tienen como objetivo común promover una formación sexual-afectiva objetiva, coherente y moralmente sana para los jóvenes, utilizando contenidos que trasmitan el Magisterio de la Iglesia Católica.
Este contenido ya está disponible en un sitio web de rápido crecimiento, GoodLove.org. Allí los padres pueden encontrar un sitio de referencia confiable para la educación sexual afectiva de sus hijos.
Los materiales son también una bendición para los catequistas y profesores, ofreciéndoles una amplia gama de material que les ayudarán en sus actividades formativas y pastorales. Con estos útiles recursos, pueden promover programas de educación sexual afectiva confiables y de alta calidad.
Estos programas ofrecen cursos completos y lecturas para varios niveles, algunos de ellos desde el kindergarten hasta la escuela secundaria. En inglés, A Fertile Heart ofrece cursos y módulos para todos los años escolares. Grammaire de la vie tiene materiales similares en francés. Teenstar Deutschland es un plan de estudios completo en alemán, y Aprendiendo a Querer ofrece un programa verdaderamente indispensable en español desarrollado por nuestra amiga, la heroica Christine de Marcellus-Vollmer.
La comunidad GoodLove está diseñada para ofrecer un centro de intercambio y apoyo a las familias que se comprometen a dar a los jóvenes una educación para el amor de acuerdo con los valores católicos y la antropología cristiana. Sus programas ya se están utilizando en diez países de América del Norte y del Sur, Europa y África.
A medida que se añadan nuevos recursos, la Fundación GoodLove se encargará de revisarlos para asegurar que dichos programas y materiales de formación afectiva sexual se ajusten al Magisterio de la Iglesia Católica y ayuden a los jóvenes a descubrir su auténtica vocación al amor.
GoodLove es un regalo tan valioso para las familias que, a medida que crece, sin duda se convertirá en indispensable. En Population Research Institute estamos felices de apoyar los esfuerzos de GoodLove Community para defender la familia, la vida y el amor.





