
Por: Alfredo Gildemeister
Muchos recordarán cuando estábamos en el colegio, la tensión que sentíamos las semanas previas al inicio de clases. Por aquellos años en que estuve en el cole, entre los finales de los años sesenta y setentas, las clases comenzaban indefectiblemente el 1 de abril, caiga lunes, miércoles o viernes.
De allí que tan pronto comenzaba el mes de marzo, uno arrancaba automáticamente a contar los días que faltaban para el nefasto 1 de abril, y digo nefasto porque se terminaban las vacaciones escolares y comenzaban las clases ese mismo día, lo cual significaba que se terminaban los días de playa e iniciaban los días de neblina y frio. ¡Tenía un compañero y amigo que su cumpleaños era precisamente el 1 de abril! ¡Vaya cumpleaños! Como decía, un mes antes comenzaba la tensión a la espera del primer día de clases.
Para ello, iniciado el mes de marzo, las mamás llevaban a sus hijos a comprar el uniforme escolar. Los que recuerdan los años anteriores a la dictadura de Velasco, cada colegio tenía su uniforme, de diferente modelo y color. Una vez comenzada la dictadura de Velasco, se acabó el uniforme particular de cada colegio. Alguno de esos genios que siempre pululan como hasta hoy en el Ministerio de Educación -caso de la evaluación con letras, por ejemplo- se le ocurrió ¡“uniformizar el uniforme”! por lo que se nos impuso a todos los escolares el denominado “uniforme único”, al mejor estilo totalitario.
El uniforme para hombres consistía en un pantalón de color plomo rata, de una tela delgada y ordinaria -al parecer fue la tela que escogió la dictadura por ser la más económica- y lo del color habría que averiguar la razón pues siempre fue un misterio. A lo mejor por el color deprimente del cielo de Lima, gris panza de burro, quien sabe. A ello se sumaba una camisa blanca de manga corta, tela delgada, de cuello abierto, como si el Perú fuera un país caribeño de clima tropical todo el año, en donde el sol y el fuerte calor imperara por doquier ¿Creerían los militares que estábamos en Cuba? Para remate y por si hacía frio, se nos permitía usar una chompa gris ligera, razón por la cual, con ese uniforme color rata, entre los meses de junio y agosto literalmente uno se congelaba de frio y te empapabas con las lloviznas o garuas. ¡Ya tú ve cómo te abrigas por abajo! Las mujeres utilizaban una falda también color plomo rata con tirantes -vean la versión de la telenovela “El Profesor Aldao” con Regina Alcover y Julio Alemán y podrán apreciar en todo su conjunto el hermoso uniforme escolar color rata que utilizaba Regina- y la misma camisa de manga corta con la chompita ploma. Sin embargo, algún militar genio se apiadó y se le ocurrió agregar un poncho rojo bermellón para las mujeres y de color azul medio celestito para los hombres, por si sentías mucho frio.
Obviamente a ningún hombre se le ocurría ni de broma utilizar el referido ponchito. Prefería congelarse con todas las de la ley y a mucha honra. Hubiera sido la burla de la clase entera, lo que hoy modernamente se denominaría “bulling”. Las chicas sí utilizaban el patriótico ponchito rojo. En ambos casos, hombre y mujeres, todos con zapatos negros de pasadores. Nada de mocasines ni botines, al menos en los primeros años de la dictadura. Así estudiábamos pues.
Además de la compra del uniforme, se compraban -para dolor y sufrimiento económico de los padres de familia, tal como sucede hasta el día de hoy- los costosísimos libros, cuadernos y útiles, con lo que adicionalmente teníamos que forrar todo con papel azul y adicionalmente el famoso “Vinifan”. Para ello, la televisión nos torturaba mañana, tarde noche con avisos publicitarios a granel de venta de uniformes, zapatos, cuadernos, etc.
Recuerdo aún el comercial de las tiendas de “Scala Gigante” con la cancioncita que decía: “Al colegio, muy contentos, porque Scala tiene todo para ellos…”. ¡Tremenda mentira asquerosa! ¿Al colegio? ¿Contentos? ¡Para nada! A toda esta diaria tensión se sumaba la terrible angustia del salón de clases en las que uno terminaría: nuevos compañeros, ¿Me tocaría con mis amigos? ¿Estaría en la misma clase con el matón de la clase especialista en “bulling” o a lo mejor con la flaca que me gustaba (si estudiabas en un colegio mixto como fue mi caso)? ¿Qué tal serían los nuevos profesores ¿Me tocará la terrible y temible monja que torturaba a los niños jalándoles las patillas y pegándoles con el apuntador de sólida madera de un metro de largo? ¡Dios no lo quiera! Hasta que llegaba el temido 1 de abril y la verdad, la cosa no era tan terrible como uno creía pues uno se alegraba de ver a los amigos que no veía desde el año pasado, reconocernos, pues todos íbamos creciendo y cambiando con el desarrollo, especialmente la chiquilla pecosa pesada y con brackets que regresaba convertida en una hermosa chica con la cual todo el mundo quería conversar y enamorar.
Para comenzar el colegio el 1 de abril, las clases por lo general terminaban entre el 15 y el 20 de diciembre del año anterior. De allí que uno tenía los tres meses de verano completos, con el fuerte calor que ahogaba, para descansar, ir a la playa, realizar alguna actividad deportiva o algún hobby y estar con la familia.
Sin embargo, de un tiempo a esta parte, a los colegios públicos y privados se les ocurrió adelantar poco a poco el inicio del año escolar. Del 1 de abril, se pasó al 20 de marzo, luego al 15 y hoy a primeros días de marzo. No pensaron acaso en el calentamiento global y en la terrible alza de las temperaturas en el mundo y en el Perú, en donde febrero y marzo se han convertido en los meses mas calurosos del año, con temperaturas que -al menos el año pasado- llegaron a 34°C con sensación térmica de 38°C.
Todo ello sin contar con los esperados y tradicionales huaicos, fuertes lluvias e inundaciones (Fenómeno del Niño hoy casi anual, Niño Costero, friaje en el sur, etc.) como las ocurridas recientemente en Tacna y otras partes del Perú. ¿Tiene sentido concluir clases a primeros de diciembre para tener a los escolares vagando por casa para luego comenzar clases en la peor época del año en el Perú, esto es, primeros días de marzo? ¿No es muy peligroso y de alto riesgo que los escolares inicien clases, en plena época de inundaciones, huaicos y lluvias en diversas zonas del país, amén del espantoso calor que venimos soportando lo cal hace casi imposible concentrarse y estudiar? ¿No es más prudente esperar al 1 de abril a que pase o al menos se atenúen estos efectos climáticos que obligar a nuestros escolares a estudiar bajo estas condiciones? Pienso que sería lo más sabio, preventivo y recomendable. Tener a nuestros escolares estudiado literalmente bajo el sol candente, bajo amenaza de huaicos, inundaciones y lluvias es un maltrato que no se merecen. Esperemos que alguien con sentido común y con un poco de criterio, cambien esto y vuelva a ser el 1 de abril, el día mas feo del año… como en años anteriores.






El color del uniforme único, lo dijo hace algunos años, creo que Frieda Holler, se debía a que la suciedad se nota menos en ese color que en otros