
Por: Juan Antonio Bazán
¿Cómo fue tu niñez, tu adolescencia, y el despertar temprano de tu vocación política?
Mi niñez y mi adolescencia fueron, gracias a Dios, muy felices. Nací y crecí en un hogar maravilloso, con unos padres inmejorables. Como hija única cultivé con ambos una relación muy cercana: mi mamá fue, sin duda, mi mejor amiga y con mi papá compartí gustos comunes como el placer de viajar por el Perú y a lugares muy especiales como el Tibet o Mongolia. Por eso, soy una fiel creyente que nada es más importante que la familia. Me eduqué en el Colegio Reina de los Ángeles, conducido por religiosas canadienses. Aprendí de ellas una muy equilibrada fórmula de libertad con valores. Marcó mi vida la enseñanza por la responsabilidad, que es el lado ético de la libertad. Mi vocación política no tiene antecedente ni influencia familiar algunos. Me acerqué al PPC instintivamente y por iniciativa propia, pidiéndole al Dr. Fernando Bedoya Reyes, abogado aprista que trabajaba con mi padre, que me llevara donde su hermano Luis. Mis años universitarios y mis primeras confrontaciones con jóvenes izquierdistas en la Universidad Católica, me confirmaron el acierto de la orientación política, que me acompaña desde los 18 años de edad.
¿Cómo valorarías la influencia de Luis Bedoya Reyes en tu pensamiento y en tu vida política?
Luis Bedoya Reyes fue mi gran maestro en la política. La vida me dio el privilegio de conocerlo desde muy joven y tener un trato cercano a él, recorriendo el Perú en la campaña presidencial de 1985, pero, sobre todo, de mantener por más de cuatro décadas una relación muy próxima, que se enriqueció con su extraordinaria y lúcida longevidad y mi propia madurez. Sin duda, marcó mi vida política e influyó decididamente en mi pensamiento. El doctor Bedoya tenía una capacidad de análisis envidiable. Era un magnífico psicólogo y solía ser muy acertado en sus apreciaciones sobre las personas y la realidad. Era un gran conversador y en las largas charlas en las que tanto aprendí de él, especialmente las de su edad señera, mostraba una envidiable capacidad de mirar hacia atrás, haciendo gala de su condición de doctor en historia y proyectarse hacia el futuro, con una siempre refrescante y juvenil perspectiva.
¿Crees que aún tiene futuro el Partido Popular Cristiano?
Por supuesto. Nada más necesario para el tiempo venidero que recuperar la política inspirada en ideas. El PPC las tiene y debemos reivindicarlas: la primacía de la persona humana, la defensa de la vida y la familia; la economía social de mercado. El PPC ha sido una escuela de formación de cuadros y en algunas etapas fundamentales de nuestra vida institucional realizamos un singular esfuerzo de captación de cuadros que acompañaron en lo político y técnico nuestra actuación. Ese es un desafío inmediato, porque como sostenía Mario Polar, “la política es antropomorfa”. Finalmente, este renacer es una oportunidad de corregir nuestros errores y procurar no repetirlos. Uno de los recientes fue una agria disputa interna que nos debilitó. Pero, además, es una ocasión propicia para lanzar a la primera fila de la política nacional a figuras que expresen una renovación con sólida formación personal y profesional. Corresponde darles todo el aliento para que destaquen en el momento presente y futuro. Con orgullo y confianza, esos líderes existen y se harán sentir apenas el proceso de reinscripción cumpla su finalidad de devolver formalmente el PPC a la arena política.
¿Cuál es tu actitud intelectual frente al socialcristianismo?
El socialcristianismo es una corriente de pensamiento con plena vigencia y con tesis de trascendencia e importancia en el mundo contemporáneo. El posmodernismo y el relativismo que se ha impulsado (con expresiones en muchos campos de la vida y con extremismos hasta de lenguaje por su afán decodificador de lo preexistente) tienen en nuestras tesis sobre la Persona Humana y la perspectiva de un mundo centrado en ella, un sustituto cualitativamente superior. El reconocimiento de la dignidad de la persona humana, en la perspectiva cristiana, que surge por ser hijos de Dios y el rescate de algunos valores conservadores, vitales para la formación del ser humano como la familia, resultan fundamentales para lograr un desarrollo humano a plenitud. Hay que defender esos valores, con convicción y tenacidad. Simultáneamente, de la mano con la juventud, hay que ser claramente tolerantes y respetuosos de la diversidad; así como impulsores de un mundo con mayor cuidado por el ambiente. Todas esas reflexiones han sido abordadas con inteligencia en recientes encíclicas como la Laudatio Si.
En lo económico, el modelo de la economía social de mercado, que ha probado ser un instrumento eficiente de rescate de economías devastadas, como la alemana de la post guerra, es un modelo equilibrado y sensato. El origen liberal de sus forjadores determina un reconocimiento ineludible de la libertad y el mercado para el impulso al crecimiento. Pero, su influjo ordo liberal, distanciado del liberalismo clásico inglés, permite enfrentar algunos desafíos actuales que no pueden seguir siendo soslayados: la urgencia de la transformación social que conduzca al progreso para todos; el enfrentamiento y derrota de la pobreza por superación personal y transformación de indignas condiciones de vida, comenzando por carencias de lo fundamental ; la construcción de una sólida y amplia clase media; y, la conversión de un estado ineficiente y corrupto por uno ágil y eficiente concentrado en las funciones que le son inherentes.
Hablemos de nuestro actual proceso político. ¿Cómo definirías a Pedro Castillo y a su gobierno?
Un desastre que resultaba previsible, por las enormes falencias del candidato , hoy gobernante; por lo inviable del dogmático plan de Perú Libre y la ausencia de un plan serio alternativo; por las peligrosas compañías en la forja del proyecto (convivencia con rezagos senderistas, cocaleros, círculos ideológicos radicales); por la ausencia de equipos capacitados para la conducción del Estado y ahora, por la comprobada voracidad por el copamiento del Estado, concebido como una vaca lechera a succionar en el más corto plazo.
¿Cuáles son las posibles salidas a esta crisis social, política y de gobierno?
Todas las salidas deben ser constitucionales y pacíficas. No he ocultado y lo reitero, que la salida a la crisis que vivimos, en lo político, pasa necesariamente por un cambio en el gobierno. El Congreso es el llamado a cumplir con la tarea constitucional de lograr los votos para la vacancia presidencial por una incapacidad moral, probadamente acreditada; alcanzar los votos necesarios para una inhabilitación y/o suspensión frente a la acusación constitucional por traición a la patria en curso o por último, habilitar las modificaciones constitucionales que permitan la acusación constitucional al Presidente de la República por delitos de función o un recorte del mandato, incluyendo la alternativa de una consulta popular. Caminos existen, urge la decisión política.
La Fiscalía de la Nación y el Poder Judicial, que nunca antes jugaron un papel decisivo frente a una crisis de gobierno, se han convertido ahora, en actores de primer orden. Su actuación debe desarrollarse, sin ningún condicionamiento ni desviación política, que la deslegitimaría, pero deben usar todos los instrumentos legales, incluidos los de la suspensión del funcionario en ejercicio, si así lo aconseja la investigación en curso. Finalmente, la construcción de una indispensable transición supone que las fuerzas democráticas de oposición, respetando sus diferencias, prioricen el denominador común de encontrar la salida viable y construir la transición realista y posible en las circunstancias.
¿Crees que el Perú podría estar a puertas de una cierta guerra civil?
Espero que no; por eso solo enuncio alternativas pacíficas y constitucionales. La irresponsabilidad frente a la fragilidad que vive el gobierno viene de sus voceros. Han sido graves las afirmaciones del presidente del Consejo de Ministros incitando a la violencia. No conocemos con exactitud que planes de contingencia puedan concebirse y cuanta capacidad real haya para ponerlos en marcha. Confío, sin embargo, que cualquier pretensión inconstitucional por acción o por reacción frente a decisiones congresales perfectamente constitucionales o cualquier condescendencia con la violencia o el desorden, encuentre al frente a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, a las que solo se les exige cumplir su papel constitucional de defensa del orden democrático y constitucional. Por lo demás, el mensaje frente a la pretensión expansionista del G2 cubano o del Foro de Sao Paolo debe ser inequívoco: en el Perú, no pasan.
Tú eres una política estudiosa. ¿Qué libro estás leyendo en estos días?
Estoy revisando un excelente trabajo de Carlos Sánchez Berzaín sobre Bolivia, titulado Bolivia, la patria está cautiva. Me interesa mucho analizar el caso boliviano por el imán que sobre los nuestros causa Evo Morales.




