
Por: Luciano Revoredo
El Día Internacional de la Mujer no es un día que promueva la igualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer. Es una fecha con agenda y contenido político. Se trata de una conmemoración tomada por las feministas para promover el odio al hombre y la familia, para imponer sus delirios igualitarios que en la práctica denigran a la mujer y finalmente también es una fecha que está asociada a la búsqueda de la legalización del horrendo crimen del aborto.
Es por este motivo que el feminismo insiste en que no es una celebración, que no se regale flores ni nada, que no se diga ¡Feliz día! Ni se resalte la belleza femenina. Ellas lo ven como un día de lucha en el afán de imponer su agenda aberrante. Por eso no extraña que la impresentable ministra de la mujer Diana Miloslavich justamente en el marco del Día de la Mujer haya vertido su veneno declarando que “Sigo apostando porque en algún momento el aborto sea libre, gratuito y seguro…” y luego insistiendo “…espero que en este Congreso se pueda conseguir los votos para despenalizarlo por violación. Creo que es lo mínimo que podemos hacer por nuestras niñas y adolescentes embarazadas”. Este monstruo está a cargo del Ministerio de la Mujer. Sin embargo, cuando en el local del partido de gobierno violan a una joven ella mira para otro lado.
No hay que caer en el juego ideológico de las feminazis. Ellas están cargadas de odio contra el hombre, la vida y la familia. Un claro ejemplo es el deseo de la influencer y lideresa feminista argentina Malena Pichot, que dice en un tuit: “a las antiabortistas les deseo la más horrible de las violaciones con el embarazo y los 9 meses de repetición del hecho aberrante”. Ese es el feminismo radical. Ninguna solidaridad con la mujer. Si no es abortista que la violen.

Celebremos el día de la mujer como una fiesta que resalte los valores y a la mujer luchadora, a las madres ejemplares, a las mujeres solidarias. Apostemos por la igualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer. Regalemos flores y celebremos a las mujeres de verdad, que sea una fiesta, no un día oscuro cargado de rencor feminista.
Por su parte que también sea una fecha que permita el movimiento de la economía. Una fiesta en que se mueva el sector turismo, Bares y restaurantes, tiendas, discotecas. Todo lo que implique agasajar a la mujer y escapar de la perniciosa agenda feminista.
¡Feliz día de la mujer!





Usted habla de olvidar los odios… pero su texto está cargadísimo de odio. Al menos no trata a las mujeres como mascota, como el ministro del interior.