La columna del Director

EL TRIUNFO DE KAST Y EL GIRO CONTINENTAL HACIA LA LIBERTAD

Por: Luciano Revoredo

El triunfo de José Antonio Kast en Chile no es un hecho aislado ni un simple cambio de gobierno: es una señal política de fondo que recorre hoy  Hispanoamérica. Después de años de experimentos ideológicos fallidos, promesas populistas incumplidas y Estados capturados por redes de corrupción, una parte creciente del continente empieza a decir basta.

Kast representa algo más que una victoria electoral. Encarna una reacción cultural y política frente a la izquierda fracasada, al estatismo asfixiante y a la demolición sistemática de las tradiciones que sostienen la vida social. Su mensaje —orden, libertad económica, respeto por la vida, la familia y la soberanía nacional— ha encontrado eco en una ciudadanía cansada del caos, la inseguridad y la ideologización del Estado.

El fracaso de la izquierda iberoamericana no es circunstancial ni producto de simples “errores de gestión”. Es un fracaso estructural. Allí donde ha gobernado con poder real, ha repetido el mismo libreto: expansión descontrolada del gasto público, debilitamiento de las instituciones, colonización ideológica de la educación y la justicia, persecución del disenso y, finalmente, corrupción a gran escala. El Estado pasa convertirse en botín político.

El chavismo es el ejemplo extremo, pero no el único. Venezuela fue destruida no por sanciones externas, sino por un modelo que concentró poder, anuló controles y convirtió la renta pública en una caja personal del régimen. Cuba, Nicaragua y Bolivia exhiben variaciones del mismo patrón: gobiernos que hablan en nombre del pueblo mientras empobrecen a la población y enriquecen a sus élites partidarias. En el Perú hemos sufrido durante décadas los desvaríos y la corrupción de la izquierda llegando con el golpista Pedro Castillo a ponernos al borde del abismo.

La retórica de la justicia social ha servido, en los hechos, para encubrir redes de clientelismo, lavado de activos y corrupción sistémica.

El Foro de Sao Paulo ha sido el espacio de articulación política e ideológica de ese proyecto. Bajo el discurso de la integración regional y la “lucha contra el neoliberalismo”, ha promovido una estrategia común: captura de organismos electorales, control del aparato judicial, uso político de los derechos humanos y demonización sistemática de toda oposición como “fascista” o “antidemocrática”. Cuando pierden elecciones, cuestionan el sistema; cuando las ganan, buscan perpetuarse.

Frente a ese panorama, el voto por Kast es un voto de ruptura. No solo contra un mal gobierno, sino contra una forma de hacer política basada en la mentira ideológica y el saqueo del Estado. Es también una reafirmación de principios que muchos daban por sepultados: el valor del mérito, la centralidad de la persona, la libertad religiosa, el respeto por la ley y el rechazo a la violencia como método político.

No es casual que su liderazgo haya sido reconocido más allá de Chile. En 2023, José Antonio Kast recibió el Premio La Abeja, una distinción que no nace del poder ni de la corrección política, sino de una década de batalla cultural sostenida por este portal donde hemos pretendido defender sin complejos la libertad, la verdad y los valores cristianos. Con ese premio a Kast quisimos expresar un reconocimiento y una coincidencia profunda: la convicción de que sin raíces morales, sin familia y sin libertad religiosa, no hay república posible.

José Antonio Kast recibe el premio La Abeja 2023 de manos de nuestro director Luciano Revoredo.

Para el Perú, lo ocurrido en Chile es una buena noticia y una advertencia. Una buena noticia porque demuestra que es posible revertir la captura ideológica del Estado por minorías radicalizadas y reconstruir mayorías en torno al sentido común. Y una advertencia porque también recuerda el costo de dejar avanzar, sin resistencia, proyectos que relativizan la ley, atacan la propiedad, erosionan la familia y normalizan la corrupción en nombre de causas supuestamente nobles.

El péndulo político no se mueve por capricho. Se mueve por experiencia. Y la experiencia reciente ha sido clara: el progresismo autoritario fracasa. Por eso, el triunfo de Kast no solo marca un nuevo capítulo para Chile, sino que alimenta una esperanza regional. La de un continente que, paso a paso, empieza a alejarse del abismo y a reencontrarse con la libertad, la responsabilidad y el orden. El Perú haría bien en leer ese mensaje a tiempo.

Desde esta tribuna que ha cumplido diez años dando la batalla cultural, sin concesiones al poder ni a la moda ideológica, saludamos este giro continental con la convicción que nos ha guiado desde el primer día: sin libertad, sin verdad y sin raíces morales, no hay futuro posible para nuestras repúblicas.

Nuestra más efusiva felicitación al pueblo chileno por este giro a la sensatez y el sentido común.

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