
Por: María Ximena Rondón
La devoción a Santa Rosa de Lima es una de las más preciadas del Perú. Su gran espíritu para ofrecer ayunos y mortificaciones es equiparable a su gran belleza. Su ejemplo y santidad ha sido uno de los faros cuya luz guía a la Nave de Pedro en el país.
Cada 30 de agosto, miles de personas depositan sus peticiones y anhelos en el Pozo de los Deseos y las iglesias se llenan de un agradable aroma a rosas, ya que la santa recibe muchas ofrendas florales, como un gesto de amor y agradecimiento de los fieles peruanos.
La gente puede realizar estas peregrinaciones y participar en las Misas porque el 30 de agosto es un día feriado, un día especial para venerar a una de las santas más queridas.
Pero esta semana, surgió una amenaza sobre esta fecha tan querida en el Perú.
El presidente izquierdista Pedro Castillo y el primer ministro, Aníbal Torres, presentaron un proyecto de ley para declarar el 30 de agosto, donde también se celebra a la Policía Nacional (de la cual Santa Rosa es patrona), como “Día Nacional de personas desaparecidas en periodo de violencia” con el objetivo de “sensibilizar” a la población y “preservar la memoria”.
Es decir, propusieron reemplazar a Santa Rosa y a la Policía Nacional por una día totalmente ideologizado y que tergiversa una etapa tan terrible como lo fue la “Guerra contra el Terrorismo”. Esta corriente de memoria, sensibilidad y reconciliación, tiene como objetivo principal el ataque contra la Policía Nacional y dirigir la culpa de la guerra del terrorismo a las Fuerzas Armadas. Este discurso de la izquierda ha pretendido victimizar a los terroristas y criminalizar a quienes los combatieron. No olvidemos que quienes se dicen defensores de los derechos humanos son los primeros en abogar por esos asesinos miserables y enjuiciar a los protectores de la patria.
Diversos congresistas como Alejandro Muñante, Rosangela Barbarán, Alejandro Cavero y Tania Ramírez pidieron un respeto a la fe de la población y denunciaron que se trata de la instrumentalización legal de una consigna política-ideológica.
La Conferencia Episcopal Peruana (CEP) pidió en un comunicado que se mantuviera “incólume la festividad” y señalaron que “no se puede minimizar la imagen y vida de Santa Rosa de Lima, mujer laica, insigne santa peruana, modelo de entrega y servicio a los más vulnerables de la sociedad”.
También recordaron la fe y la valentía que demostró Santa Rosa en 1625, cuando sacó el Santísimo Sacramento y reunió a los fieles para pedir la protección de la ciudad de Lima ante la invasión del pirata Jorge Spilbergen.
Ahora hay otros piratas que pretenden saquear nuestra amada patria y robarnos nuestra libertad religiosa. No podemos olvidar que en el ideario de Perú Libre (partido de izquierda que se profesa marxista, socialista, mariateguista, leninista y al que pertenece Pedro Castillo) presentado para las elecciones generales del 2021, indican que romperían el Concordato con la Santa Sede. Esto significa que los fieles católicos ya no podrán expresar su fe y que la Iglesia Católica estaría prohibida (espero que los católicos que votaron por Castillo lo hayan leído).
Además, recordemos que los países con gobiernos socialistas y marxistas, como Rusia y Nicaragua, han llevado a cabo persecuciones contra los católicos. Incluso en Nicaragua han encerrado a los obispos en mazmorras.
No podemos seguir pensando que Pedro Castillo es un pobre y humilde profesor que no le haría daño a nadie. Porque sí lo está haciendo. Quiere ir en contra de la fe y la piedad popular del país y contra la Policía Nacional. Quiere ir en contra de tu libertad religiosa. Quiere reducir una etapa tan terrible como la Guerra contra el Terrorismo por un “periodo de violencia”.
Pidámosle a Santa Rosa de Lima que nos salve de estos piratas que están asaltando a nuestro Perú y pretenden robarnos nuestra fe. Pidámosle a Santa Rosa de Lima que nos salve de estos piratas que quieren robarnos nuestras mentes y manipularnos.




