EL CONGRESO HIZO BIEN EN NO AUTORIZAR EL VIAJE DE PEDRO CASTILLO
- Nunca más debería autorizarlo - A 50 Congresistas sin sangre en la cara, no les molesta que el presidente nos avergüence internacionalmente.

Por: Juan Carlos Eguren
Si bien es cierto la Constitución atribuye al jefe de estado el rol de dirigir la política exterior del país y más aún bajo el manto de representar y personificar a la nación, aparentemente pareciera más poderoso que un rey del medioevo, pero no es así.
Sabiamente nuestra Carta Magna siguiendo uno de sus principios estructurales, el de “equilibrio de poderes y frenos y contrapesos” pone como requisito para que el presidente represente a la nación en el extranjero, que el Congreso autorice su salida del país, en esta última ocasión para viajar a Bruselas y el Vaticano, no se le autorizó.
El poder del Congreso para autorizar o no la salida del país del presidente, se basa en el control político que el parlamento ejerce, si este considera como es el caso, que el presidente no solo no nos representa si no que nos avergüenza en cada una de sus presentaciones en los foros internacionales, queda más que justificada su negativa.
Impedir que el presidente salga del país en esta ocasión y esperemos que en todas las sucesivas no significa que quedaremos aislados del escenario internacional, por el contrario, debe significar que estaremos mejor representados por la Cancillería y los ministros de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior y Economía, que sin ser brillantes, por lo menos no son penosos como Pedro Castillo.
El Perú más que nunca requiere recobrar la confianza del mundo en sus instituciones, la seguridad jurídica, el fomento y promoción de la inversión privada, para ello debería formarse un equipo público-privado, encabezado por el presidente del BCR, representantes del poder ejecutivo y del sector privado, para presentarse en todo evento relevante que se desarrolle en el exterior, esta estrategia no solo serviría para reforzar la imagen internacional del país si no también y no menos importante, recuperar la confianza de los agentes económicos internos.





