
Por: Luciano Revoredo
En la antigua Roma los «idus» eran los 15 del mes de marzo, mayo, julio y octubre y los días 13 del resto de meses. Estos días eran considerados días de buena suerte.
Ese día se hacían ofrendas a Júpiter, el más grande de los dioses romanos. Entonces un sacerdote encabezaba la procesión desde la Vía Sacra hasta el Arx con la “oveja de los idus”, animal que era sacrificado a manera de ofrenda.
Para Julio César sin embargo no fue un día de buena fortuna, pues fue asesinado en el idus de marzo.
Julio César fue asesinado como se sabe en el senado, luego de haber recibido varias advertencias de no ir a las que no prestó oídos. Plutarco recuerda que un vidente le había dicho que en esa fecha corría grave peligro y narra la siguiente anécdota: «Lo que es más extraordinario aún es que el vidente le había advertido del grave peligro que le amenazaba en los idus de marzo, y ese día cuando iba al Senado, Julio César encontró al vidente y riendo le dijo: “Los idus de marzo ya han llegado”; a lo que el vidente contestó compasivamente: “Sí, pero aún no han acabado”».
Será William Shakespeare quien cree y popularice la frase «¡Cuídate de los idus de marzo!» en su obra de teatro «Julio César».
Lo cierto es que esa fecha ha quedado en las creencias populares como sinónimo de grandes cambios, sucesos inesperados y hasta de traiciones .
Se acercan los idus de marzo. ¿Qué grandes cambios habrá en el Perú? ¿Quién caerá? ¿Quién será la “oveja de los idus” que se sacrificará?
Creo que todos esperamos con ansias esa caída. Que la buena fortuna sonría a los peruanos.





