¿CUÁNDO Y POR QUÉ SE VOLVIÓ A JODER EL PERÚ?
Por la maldita y creciente sobre regulación en todos los sectores.

Por: Juan Carlos Eguren
El ranking del Foro Económico Mundial ubica al Perú en el vergonzoso puesto 134 de 138 países con exceso de normas y regulaciones, es decir sólo hay 4 países en peores condiciones.
En promedio se promulgan 120 leyes por año y 600 normas de menor jerarquía como DS, RM, Ordenanzas Regionales y Municipales. Habiendo acumulado a la fecha alrededor de 32,000 Leyes y 650,000 normas.
Para ejemplificar la tragedia, en los años 90 se cambiaron las tuberías, pero a lo largo de tres décadas, estas están llenas de basura, óxido, sarro y filtraciones, por esta razón es que NADA FLUYE, todo está parado, estancado, trabado, judicializado o en arbitrajes, nadie toma desiciones afectando tanto al sector público como al privado y en suma la calidad de vida, bienestar y derecho a la superación de todos los peruanos.
La sobrerregulación originó que perdamos competitividad, que condiciona la productividad y el crecimiento de los países y el bienestar de la gente.
Un factor determinante de la competitividad tiene que ver con el marco legal y la calidad y cantidad de normas regulatorias, ello está ampliamente demostrado en el mundo nórdico y anglosajón donde tenemos las mejores referencias y experiencias exitosas tales como:
-No se debería aprobar ninguna ley sin conocer antes el impacto económico. La regulación puede ser una palanca para aumentar la competitividad o puede ser un freno, como ocurre actualmente en Perú.
-La regulación debe partir de las mejores prácticas internacionales, probadas y comprobadas.
-Garantizar la seguridad jurídica, en todo momento, debe estar claro lo que está permitido y lo que no.
-Evitar duplicidades y regulaciones obsoletas que encarecen el coste de cumplimiento, por el exceso de cargas burocráticas.
El exceso de regulación en cantidad y calidad de las normas propician y alientan otros males endémicos del país, que se retroalimentan perversamente como la burocratización, corrupción, informalidad, exceso de tramitologia y permisologia e ineficiencia extrema del aparato estatal, todas ellas en perjuicio del bienestar de los ciudadanos y empresas.
Se requieren cambios radicales, no se trata de limpiar la tubería se necesita cortar, votar y sustituir.





