
Por: María Ximena Rondón
La APEC ya está aquí y ha desplegado su eslogan “empoderar, incluir y crecer”, palabras que siguen el compás de aquella obra llamada “Agenda 2030”. Palabras que nos llevan a cuestionarnos si son realistas para el Perú.
Nuestro país tiene un índice de pobreza de 29%, un retroceso de seis años en la seguridad ciudadana (por ejemplo la violencia en el norte), un peligroso descontrol de los inmigrantes, los paros de transportistas y una delicada situación política. Estando en el mes de noviembre podríamos deducir que este no ha sido un año fácil ni estable.
De acuerdo con la “cosmovisión” y la ideología que se ha impregnado en nuestro pensamiento, a través de la Agenda 2030 de la ONU. Y, como sabemos, son utilizados políticamente para promover la ideología de género y lobbys ligados a la izquierda.
El primero corresponde al objetivo 5, el cual se refiere al empoderamiento como la igualdad de género. Según la ONU “no solo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Se han conseguido algunos avances durante las últimas décadas, pero el mundo está lejos de alcanzar la igualdad de género para 2030”.
“En la década 2020-2030 es fundamental la necesidad de actuar para hacer frente a las creciente pobreza, empoderar a las mujeres y las niñas y afrontar la emergencia climática”
En cuanto a la inclusión, la ONU la aborda desde el enfoque de ”brechas estructurales” (que han sido sintetizadas por la Fundación Carolina): ingreso por habitante y su desigual distribución; desigualdad de género, de raza, etnia y territorio; pobreza persistente; exigua inversión y bajo ahorro; poca efectividad de las políticas públicas de inclusión social; insuficiente calidad de los servicios de salud y educación; centralismo político y administrativo; escasa progresividad de las políticas fiscales; infraestructura insuficiente; limitada inversión en investigación e innovación; y medio ambiente.
Quizás en papel estas iniciativas derivadas de la Agenda 2030 resulten atractivas, pero en su mayoría están totalmente desconectadas con la crisis que enfrenta el país bajo el mando de Dina Boluarte.
Todos los peruanos deben “crecer” y salir adelante, y eso debe “incluir” a todos, no solo a las mujeres y a las minorías. La igualdad de oportunidades es la que debe primar en este escenario, algo que el término “empoderar” reduce a las mujeres, quienes no son todo el país. Además, ¿de qué sirve el resentimiento feminista en una nación que necesita salir de la pobreza?
Quizás deberían cambiar el eslogan por “oportunidad” y “desarrollo” pues proyectos como el megapuerto de Chancay y la base de la NASA son unos de los muchos con lo que nuestra patria podría beneficiarse y obtener más recuerdos y mejorar la situación socioeconómica de su población.
La APEC debe ser realista y velar por el bienestar de todos. Esperemos que el gobierno de Dina Boluarte no arruine esta gran oportunidad y tampoco la izquierda con sus lobbys “anti-obras”. No necesitamos palabras que esconden caballos de Troya que desestabilizarán al Perú más de lo que ya está.
Necesitamos oportunidades, desarrollo y una mejor educación para todos. Eso es realista. Ojalá que en la APEC lo entiendan.




