Política

CADA VEZ MÁS TONTOS Y SUPERFICIALES

prensa

Por: Gabriela Pacheco

“Todo hombre revestido de poder siente una inclinación

a abusar de él yendo hasta dónde encuentra límites”

Montesquieu

Una ola de críticas ha suscitado el reciente nombramiento de la congresista Tamar Arimborgo en la presidencia de la Comisión de Educación; Juventud y Deportes del Congreso. Su designación causó polémica en la opinión pública y tuvo pésima acogida en los medios.

Desde ministros, periodistas y políticos hasta artistas nacionales han dado muestras de preocupación y desencanto por su nombramiento. Como cada quien es libre de opinar, ganarse la vida como puedan y escribir cuanto gusten, considero que viviendo en una democracia no nos debe llamar la atención. Sin embargo, sorprende el reciente, sospechoso y desaforado discurso cuestionando las cualidades de la congresista debido a sus creencias religiosas.

Muchos de los que trabajan en los medios de comunicación, lo hacen ya sea por cierto prestigio irradiado de la universidad donde egresaron, por recomendaciones e influencias; ocasionalmente, por haber ganado un respeto discutible por sus críticas u opiniones sobre el gobierno de turno; y muy pocos por estudios o méritos personales. Sucede que varios de ellos generan con frecuencia simpatías pasajeras debido a su falta de escrúpulos, ligereza y poco raciocinio para opinar y estar dispuestos a comentarlo todo para granjearse méritos.

Estos comunicadores que suelen actuar por un beneficio particular y claramente por ambición personal gozan de gran poder en el común de la gente. Lamentablemente, no solo no generan un bien, conocimiento ni riqueza, sino que construyen relaciones parasitarías en su entorno, crean un círculo de favores e influencias y sobreviven enquistados en sus puestos gobierno tras gobierno.

Los efectos nocivos del mal uso de sus dominios se reflejan en la falta de empatía, indiferencia ante lo que otro piensa, insensibilidad hacia los demás, instrumentalización de los ciudadanos, sobrevaloración de su propia imagen y conductas sociales inapropiadas como humillar en público, ridiculizar algún defecto o mofarse de los comentarios contrarios. Con sonrisa sarcástica desestiman los estudios y grado de preparación de sus interpelados, y finalizan su labor lapidaria con la estocada del desprestigio y la sátira.

Esa élite parásita y corrupta tiende a rodearse de aduladores incondicionales haciéndoles sentir divinizados y por consiguiente inalcanzables, irrefutables e infalibles. Queda muy lejos en la historia las enseñanzas de don Pedro Beltrán, la objetividad de los Miro Quesada, el talento de Alfonso Baella Tuesta, el agudo análisis político de Enrique Chirinos Soto o el profesionalismo de Alfonso Grados Bertorini, Juan Zegarra Russo y Luis Rey de Castro.

Estos nuevos defensores de la libertad y el placer sexual, poco o nada dijeron al revelarse los excesos de los links en los textos escolares para adolescentes de 13 y 14 años sobre la masturbación, sexo oral, anal o grupal. Increíblemente, los medios consideraron un exceso cuando la congresista Arimborgo catalogó de ministerio de Sodoma y Gomorra al Minedu.

Un desafío que nos interpela a diario es llamar las cosas por su nombre. Precisamente, luego de reconocer los links del escándalo y las descripciones pornográficas, la ministra Flor Pablo y el propio presidente Vizcarra salieron a pedir disculpas a la nación. No obstante, para la gran mayoría de los medios, llamar Sodoma y Gomorra al Minedu seguirá siendo una gran inmoralidad difícil de olvidar.

¿Quién dirige la prensa y los medios en su orquestada campaña de desprestigio y desinformación?  ¿Quién está detrás de la nueva arremetida contra la congresista Arimborgo? Estamos frente a una nueva cortina de humo.

Si el escribir con faltas de ortografía, quitar el asiento a una persona o comer con la boca abierta denota poca educación, ¿qué podremos decir de una periodista que aseguró que Francisco Bolognesi nos dio la independencia, un ministro de cultura que afirmó que el Tumi era inca, o un presidente que “mató” al Gral. Roque Sáenz Peña en la Batalla de Arica? ¿No merecen mayores y duras críticas de los líderes de opinión el poco conocimiento de nuestra historia ni siquiera cuando vienen de los representantes de la nación?

Ya no sorprende que ni los reveladores audios del presidente Vizcarra en Arequipa o su marcha atrás con Tía María no hayan tenido la misma cobertura mediática que sí lo consiguió la nueva designación de Arimborgo en la comisión de educación del congreso.

“Malos tiempos para los héroes” dice Arturo Pérez-Reverte y peores para los medios peruanos que han hipotecado la honestidad, vendido la objetividad y fracasado en servir a la verdad. En un mundo de apariencias, transitan entre superficialidades y frivolidades.

Maquiavelo afirmaba que “pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”, aparentar como sucedáneo de la falta de ser, aparentar sin ser es vivir en una mentira y ya sabemos quién es el padre de la mentira y a donde nos lleva.

Totalmente de acuerdo estimado Arturo Pérez-Reverte “Triste época la nuestra: primero nos mandaron los ricos, luego los resentidos y ahora los estúpidos”. Espero que la historia los juzgue.

1 comentario

  1. Excelente articulo , en un mundo donde se enarbola la ESTUPIDEZ sin lugar a dudas este país no se queda rezagado ya que los mas ESTÚPIDOS se entronizan y se les pone en altares para divinización de esa gran masa de población sin un ápice de mentalidad critica .

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