INACEPTABLE INJERENCIA EN ASUNTOS INTERNOS DEL PERÚ DE LA EMBAJADA DE UCRANIA

Por: Luciano Revoredo
Es importante no confundir los temas de fondo. Con las inclinaciones políticas, las simpatías o las tendencias mayoritarias. Si bien la aprobación del congreso es baja, eso no descalifica a la institución como uno de los pilares de nuestro modelo republicano.
Como se sabe el artículo 93 de la Constitución Política del Perú establece que los congresistas representan a la Nación y no están sujetos a mandato imperativo ni a interpelación. Es decir son libres de tomar sus decisiones, asumir sus responsabilidades y nadie, ni siquiera su partido político puede pretender cuestionar sus votos o sus actos políticos.
Por otro lado hay que mencionar que la injerencia en los asuntos internos de los países por parte de los embajadores o embajadas es un tema muy grave en el ámbito diplomático. La función de un embajador es representar a su país en donde está nombrado como embajador, así como promover los intereses económicos, culturales y sociales entre ambos países reforzando las relaciones bilaterales.
También han de mantener a sus gobiernos informados sobre la realidad y acontecer del país en que se encuentran en servicio diplomático.
Es legítimo en algunos casos, que los embajadores expresen su preocupación sobre situaciones que afecten asuntos fundamentales. Sin embargo, la línea entre la expresión legítima de preocupaciones y la injerencia en los asuntos internos es en algunos casos muy tenue y justamente son los diplomáticos los que deben por su formación conocer sus propios límites. La injerencia que resulta inaceptable es cuando un embajador intenta influir directamente en los asuntos internos de un país de manera indebida.
Toda esta introducción viene al caso ante el viaje de un grupo de congresistas invitados a Rusia. Debo en primer lugar manifestar que ninguno de esos congresistas goza de mi simpatía. Es más, la mayoría me parecen absolutamente deplorables. Sin embargo, esta claro que han recibido una invitación que no irroga gasto alguno al estado peruano, han solicitado la debida licencia y viajan de manera pública y legal. Se ha dicho que no tienen licencia para viajar. Lo ha dicho el propio presidente del Congreso. Luego se ha sabido que ha mentido.
Nadie tiene nada que decir al respecto. Menos aún una legación extranjera que cometa injerencia en asuntos internos.
Es el caso de la embajada de Ucrania que ha publicado un documento en el que “condena enérgicamente la visita del grupo de congresistas del Perú a rusia (sic) para participar en la conferencia parlamentaria “rusia (sic) – América Latina (…)”. Al márgen del infantil recurso de escribir Rusia con minúsculas, hay que decirle a los señores de la embajada de Ucrania que no tienen ningún derecho a entrometerse en asuntos internos del Perú y que cometen una grave injerencia al pretender “condenar enérgicamente” a parlamentarios peruanos, que recordamos actúan libremente y no están sujetos a mandato imperativo alguno, menos aún de una potencia extranjera.
Al respecto podemos mencionar un ejemplo internacional. En el año 2019 un diputado chileno de apellido Bellolio, epresentante de la UDI, se reunió con el líder de las protestas contra China en Hong Kong. La embajada China en Santiago pretendió condenar esta actitud e iniciar una campaña en contra. La reacción del gobierno chileno fue inmediata defendiendo los fueros parlamentarios y la no injerencia de potencias extranjeras en asuntos internos.
La reacción del congreso tampoco se hizo esperar. El propio Boric que era entonces diputado del Frente Amplio declaró que “todos los diputados deberían apoyar a Bellolio, que no haya tibieza a la hora de pararle los carros al embajador de China en Chile”.
La situación es la misma. El comunicado de condena de la embajada de Ucrania es inaceptable. El Congreso de la República lo debe rechazar de inmediato, lo mismo que la Cancillería.
Todo esto independientemente de las simpatías o antipatías que se tenga con los congresistas y asimismo de la posición que se tenga en el caso del conflicto entre Rusia y Ucrania. La soberanía nacional no se toca. Las embajadas a lo suyo.






Pues eso mismo, nadie puede obligar a los parlamentarios a rechazar una invitación de este tipo. Y lo de potencia extranjera, solo se entiende en el ámbito de la corrupción, dónde incluso se ha perdido el rastro de equipamiento médico donado por otros países europeos y EEUU, para atender a los heridos.