La columna del Director

¿TODAVÍA EXISTE ACCIÓN POPULAR?

Por: Luciano Revoredo

Conocí a Fernando Belaunde en los años noventa. Le hice una extensa entrevista. Yo era un joven que apenas incursionaba en el periodismo. Conseguí su número telefónico y llamé. Mi primera sorpresa fue que él mismo atendiera el teléfono. Me citó en su departamento de San Isidro. Llegué puntualmente y me recibió de inmediato. En la sala departía con otras personas. Visitas que habían llegado del Cuzco. Uno de los visitantes apellidaba Choquehuanca, lo que sirvió para que al presentarnos Belaunde aludiera a su ilustre apellido y nos diera una clase sobre José Domingo Choquehuanca. Estuvimos unos minutos más con ellos y luego los despidió para que nos dediquemos a lo nuestro.

Pasamos a su estudio donde rodeados de libros, documentos y todo tipo de recuerdos empezamos la entrevista. La idea era un testimonio de su vida que luego sería publicado en un proyecto editorial que lamentablemente nunca vio la luz y para el cual venía entrevistando a los protagonistas del siglo que llegaba a su fin.

Hablamos de su infancia, sus estudios, sus padres y sus primeras inquietudes políticas. Mi preocupación era terrible. Habían pasado casi tres horas y apenas empezábamos. Belaunde se levantaba, traía libros, fotos, abría unos enormes álbumes de recortes, en cada uno se detenía con una y mil anécdotas, Yo veía caer la tarde pensando que mi entrevista quedaría inconclusa. Supongo que habría notado esta preocupación de mi parte cuando me propuso continuar otro día. Lo cierto es que nuestra entrevista se prolongó a lo largo de cuatro tardes.

Al conversar con él, distendido en medio de sus recuerdos, por momentos reflexivo o entre risas, era fácil imaginarlo soñando con un Perú grande, tomando decisiones, proyectando su partido político.

Hoy se pueden juzgar sus gobiernos incluso con dureza. Se puede a la luz de la historia y en la comodidad de los hechos consumados criticarlo. Pero nadie puede negar que Belaunde perteneció a una estirpe fenecida de grandes líderes políticos.

Fundó Acción Popular en 1956, Belaunde era un romántico y tenía una visión del Perú entrañable. Rechaza adherirse a doctrinas foráneas y busca enraizarse en el país para crear su propia doctrina. Si bien aquel intento de definirse a través de El Perú como doctrina nunca fue ideológicamente muy digerible lo que le valió que en su momento Andrés Townsend definiera a Acción Popular  como una “federación de independientes”, hay que reconocer su enorme mérito y un liderazgo épico.

En 1959 en su libro Radiografía de la política peruana, Carlos Miro Quesada Laos señala con ironía que en el Perú solo existen dos partidos políticos: el APRA y el ejército. En esa circunstancia irrumpe Belaunde con un partido de jóvenes idealistas.

Ese partido hoy tomado por el detritus de lo que fueron sus bases regionales y alejado de sus orígenes se ha convertido en una tómbola de favores políticos y componendas. En el excipiente de cualquier receta. Los verdaderos herederos de aquel viejo belaundismo  han sido desplazados por una turba infame. Acción Popular el partido de Fernando Belaunde, salvo que exista una tan inesperada como difícil reacción, no existe más. El contenido ha sido cambiado. Queda un membrete y una historia.

 

Artículo publicado originalmente en el suplemento CONTRAPODER del diario EXPRESO

1 comentario

  1. Todos los partidos han visto su larga agonía desde que fujimori, a quien ud admira, se dedicó a vilipendiarlos, destruyó todo lo avanzado en consolidación democrática y les puso una etiqueta que nadie podrá borrar. Toda la política bajo el “pragmatismo” fujimorista se vino abajo y seguimos sufriendo su falta de visión, su cortoplacismo, y su caudillismo. Ahí es donde hay que ver.

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