La columna del Director

CONSEJO DE MINISTROS EN HUANCAYO FUE UN CIRCO MEDIÁTICO

Por: Luciano Revoredo

Luego de las protestas en Huancayo y del fallecimiento de cuatro personas inocentes a los que el gobierno minimizó a través de las declaraciones del ministro Gavidia, llegó el día del Consejo de ministros descentralizado precisamente en esa ciudad.

Hasta en la víspera existían dudas respecto a la asistencia de Pedro Castillo a esta reunión. Su huida del congreso hacía pensar que otra vez correría de la posible confrontación con una población que lo único que anhela es el fin de su desastroso gobierno.

Luego de muchas deliberaciones se escogió el coliseo Wanka como sede del evento. Las medidas de seguridad fueron extremas. Mucha gente se preguntaba si con tanta distancia y con todos los impedimentos de acceso a la población tenía sentido esta reunión. Algunos recordaron como en otras ocasiones cuando todo está bajo control y los aplausos asegurados, Castillo busca el contacto con la gente.

Lo cierto es que según se reveló después en el programa televisivo que conduce Beto Ortiz, este despliegue nos costó un dineral: S/2`100,000 en 3 mil policías y militares para cuidar el orden y dar seguridad a Castillo, S/125,000 solo para su traslado y S/35,000 para trasladar a su cúpula, en total S/2´260.000 (Sin contar otros gastos). Así se tira el dinero de todos los peruanos en movilizaciones absurdas con fines populistas.

El jueves desde muy temprano la ciudad amaneció con medidas extremas de seguridad. Muchos negocios aún permanecieron cerrados por temor a que nuevamente se produzcan desmanes. Simultáneamente se iban congregando en diversas partes grupos de opositores al gobierno. Principalmente en el Parque Huamarmarca de donde había una convocatoria para manifestarse en contra de la idea de la asamblea constituyente. El coliseo Wanka estaba rodeado de policías, a la espera de la llegada de Pedro Castillo y su comitiva. En todo momento se impidió la llegada de cualquier tipo de manifestación en la zona. Solo podían acceder los previamente inscritos.

Mientras sucedía todo esto y algunos ministros con el premier Torres ya estaban dentro del coliseo, en Lima Castillo tomaba juramento al nuevo ministro de Salud.

En medio de gran tensión se inició la reunión. Se anunció la llegada de Castillo en el transcurso de esta y solo un pequeño grupo de elegidos pudo acceder a las tribunas del coliseo. Aníbal Torres tuvo un desafortunado inicio al poner a Hitler como ejemplo de desarrollo. Es la segunda vez que lo hace.

Luego vinieron una serie desafortunada de intervenciones ministeriales que más parecían discursos en un mitin de barrio que intervenciones en un consejo de ministros. La mediocridad de los ministros es lamentable. Cada cual resultó peor que el anterior. Hubo arengas, gritos y gestos demagógicos.

Ilich López, congresista de Acción Popular tratando probablemente de romper con su vinculación con los “niños del congreso” de los cuales según Karelim López él sería parte, se dirige a  Aníbal Torres para exigir el ingreso de más personas al coliseo: “Si no dejan entrar a los dirigentes, en vez de solucionar el problema lo van a agravar”. Dice enfáticamente, pedido que no es atendido.

Se producen una serie de situaciones pintorescas, como cuando los asistentes pifian al congresista Edgard Reymundo y este aludiendo al primer ministro les dice: “No me van a atarantar, muchachitos tontos”.

Todo se torna en tragicómico. La mediocridad del gobierno está al desnudo. Pero el espectáculo montado para mostrar a través de los medios a Castillo y su gabinete en un acto “democrático” debe continuar.

Casi al mediodía llegó Castillo para continuar con el espectáculo. Es en este momento en que se produce la lamentable escena de Dina Boluarte cantando. La situación se vuelve delirante. Lo que se aprecia podría ser calificado como una fusión entre un mitin de izquierda populista y número de los cómicos ambulantes del Parque Universitario. Todo es vulgar, chato, ramplón y repulsivo. Ese es el nivel de montaje político-mediático del gobierno.

Sin embargo, algunos dirigentes de los que han logrado pasar el filtro hablan claro.

Aníbal Álvarez, dirigente de los transportistas los encara: “Este Consejo de Ministros no es por voluntad de ustedes, es por exigencia del pueblo, porque el pueblo está cansado de tanta desidia. Basta de mentiras señor presidente”.

Otra participante le dice a Castillo entre aplausos: “No le vamos a perdonar que esté tan cerca de los Dinámicos del Centro, de Vladimir Cerrón”.

La tarmeña Jacqueline Carrión le dice al gabinete “Han hablado del incremento del sueldo mínimo, pero ¿a cuántos beneficia? Porque más del 70% de la población no tiene un trabajo estable”.

Mientras en la calle seguían las protestas el impresentable Aníbal Torres, cuya renuncia es urgente, se disculpaba por sus expresiones sobre Hitler y Castillo seguía en plan de dirigente sindical en medio de un mitin.

Un momento cumbre es cuando el dirigente Eduardo Sauñí se dirigió a Castillo para decirle “… mi hija de quince años me dijo que, si entablaba una conversación con el presidente, ‘dile que dé un paso al costado’, es lo que el pueblo pide, con el debido respeto, yo le voy a pedir que dé un paso al costado y convoque a nuevas elecciones.” Este es  uno de los momentos más bochornosos para Castillo.

Finalmente acabo la función y no pasó nada. Asistimos a un circo mediático, a un mitin absolutamente estéril. El gobierno sigue en caída libre.

3 Comentarios

  1. Creo que los conservadores y demás adscritos a la derecha, se parecen cada vez más a los izquierdosos, falta ironía y humor, cuando aparecerán los memes poniendo un bigote Stalin en la cara de Asnillo, diciendo no más pobres en un país rico, ¿Holodomor a la peruana?

  2. Creo que faltan eslóganes más pegadizos escritos en pancartas mi aporte: “Castillo inmoral / repudio general” “Tiembla Castillo/ irás al banquillo”

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