
Por: Renzo Velásquez Alva
Existe una frase: “recordar es volver a vivir”. Frase tan acertada que lamentablemente tiene dos caras: la buena y la mala. Recordar implica transportarse a un momento inolvidable de nuestras vidas que puede producir una tremenda alegría o un fuerte dolor de cabeza.
Para Mario Vargas llosa, rememorar el 10 de junio de 1990 es como ubicarlo en su vieja máquina de escribir redactando el capítulo más funesto de una novela. Los protagonistas: el color naranja y una humillación imborrable. Desde esa fecha en adelante su postura sería una y no cambiaría: Anti fujimorista acérrimo.
Sin embargo, hace unos días el escritor se pronunció en una columna de un diario mexicano llamado Crónica. En un texto titulado: “Asomándose al abismo” y sorprendió a todos por su apoyo a Keiko Fujimori para la segunda vuelta. “Creo que en las elecciones que se vienen – las de segunda vuelta-. Los peruanos deben votar por Keiko Fujimori, pues representa el mal menor y hay, con ella en el poder, más posibilidades de salvar nuestra democracia, en tanto que con Pedro Castillo no veo ninguna”, señaló.
El comentario no tardó en tener una réplica razonable: ¿Por qué la persona que estuvo en contra del fujimorismo por más de 30 años ahora sugiere que otorguemos nuestro voto a tal partido? La respuesta está en una sola palabra: ética.
Implícitamente el novelista nos da otro mensaje: contradecirse no es un pecado si reflexionar sobre cual acción sería la mejor es fundamentada.
El rencor no es excusa. El error que comete un peruano común constantemente es cerrarse en una idea y no razonar otra. El motivo se encuentra no en el miedo a equivocarse, sino a decir y actuar contrario a un pensamiento arraigado que en circunstancias específicas no merece el mismo argumento.
De pronto, el odio e indiferencia al “mal menor” sobrepasan los límites para que la opción de votar en blanco sea más importante que el futuro de nuestro país. Una alternativa realmente inmoral y antiética.
El premio Nobel de Literatura no teme a la crítica, es consciente de la catástrofe que significaría que Pedro Castillo llegue al poder. Por esa razón, deja a un lado su posición y manifiesta la mejor decisión que podemos tomar los peruanos: votar por Keiko Fujimori.
El 06 de junio no hay espacio para la duda, es la vida o la muerte, tan simple como eso. El comunismo es sinónimo de fracaso asegurado. Ejemplos sobran. Advertimos estamos.
Si no comprendemos eso, estaremos expresando nuestra complicidad de lo peor que le puede pasar al Perú. Como decía Jacinto Benavente: “Los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin consciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados”.




