Vida y familia

¿Y MAMÁ?

Por: Tomás  González Pondal
Hace tiempo está muy de moda una trampa mental consistente en presentar un gran mal, para de ahí amparar otra cosa a la que no solo no se la quiere considerar un mal, sino que, yéndose aún más lejos, se la quiere tener por un gran bien. Y, como es lógica derivación de esa trampa, nunca se preguntarán si eso que llaman bien no tiene el efecto de una bomba mortal. El enemigo ideológico se sirve de casos malos para de ahí presentarse ellos como opción válida y buena. Dirán por ejemplo: “¿Qué es mejor: que un niñito crezca entre un padre y una madre que no lo quiere, o entre una pareja de gay que sí lo querrán?” Dirán: “¿Qué es mejor: que quede abandonado, librado a cualquier cosa, o que sea criado por nosotras, dos lesbianas, que sí lo llenaremos de amor?”
No quieren ver que la opción al maltrato y al abandono radica en buscar para el niño un buen cauce natural, y no una invención que es dañina en su propia constitución. Porque lo que no quieren decir ni quieren que uno descubra bajo ese manto de amor falseado, es que de por sí ya es un daño para cualquier niño quitarle la vinculación natural hacia un padre y una madre.
La vinculación con lo antinatural no puede ser nunca una buena opción para ningún niño, y por más que los medios de comunicación taladren las mentes las 24 horas del día durante años y años sosteniendo lo contrario, la realidad es que, de por sí, una vinculación tal es dañina para el niño, y eso por su propia conformación como ya he dicho. De ahí que las invenciones contranaturales que intentan adoptar a un niño, siempre se amparan en su amor falseado señalando otros males que según ellos están muy lejos de cometer, y así, repito, pretenden librarse del mal objetivo, inicial y prolongado, que supone privarle al adoptado de la vinculación natural con una mamá y un papá.
El día 26 de marzo del corriente año, el diario La Nación de Argentina,  expone que un hombre llamado Flavio Mendoza, deseoso de tener un hijo, “alquila un vientre” de una mujer cuyo nombre es Giselle. Obtenido lo que deseó y ya crecido el niño, un día el pequeño le pregunta a quien tiene por padre: “¿Y mamá?” Mendoza le respondió que “Giselle no era su mamá, sino que era la persona que lo llevó en su pancita”, agregando: “Yo lo voy llevando así porque él todavía no entiende. No es que me pongo tenso, de hecho quiero que la conozca a Giselle”. Y las noticias manifiestan lo siguiente: “El conductor del ciclo (…) le preguntó por su hijo Dionisio. Mendoza contó un hecho que ocurrió el jueves por la noche y lo tomó por sorpresa. ‘Él todo el tiempo tiene eso de mamá y papá porque lo ve en los dibujos animados y lo escucha todo el tiempo. Ayer fue re loco porque estábamos con un amigo y yo le estaba mostrando el parto y él quería ver. En un momento me dice: ‘¿Y mamá?’ Fue la primera vez que me preguntó.” Es tremendo. El niño tiene “eso” de mamá y papá, no porque lo vea en los dibujitos animados, sino porque su naturaleza reclama una madre y un padre. Y es en la negación de ese reclamo donde ya se está causando un profundísimo daño. El niño tiene lo de mamá y papá no porque lo vea en dibujos animados, sino porque está en su naturaleza y porque es lo que le enseña la realidad. Son las mismas palabras de Mendoza la que conducen hacia el real psiquismo del menor, pues fue cuando el chiquillo vio su propio parto que preguntó por su mamá, y es el mismo Mendoza el que confiesa que tras ver el alumbramiento en un video, el niño, por primera vez, preguntó lo que preguntó. De modo que no es un tema de simples dibujitos animados, sino de pura naturaleza. En todo caso hay padre y madre no porque lo inventen unos dibujos animados, sino que son muchos dibujos animados, los que, por ahora, siguen reflejando la realidad natural de una mamá y un papá.
Tampoco se verá al feminismo diciendo nada en absoluto sobre lo referido, en donde se ve cómo la mujer es reducida a la condición de una cosa llamada inmueble, un inmueble capaz de ser alquilado.
Los medios de comunicación, en su mayoría y por todo el mundo, presentan a las invenciones ideológicas de turno como las grandes alternativas para los niños que van a ser dados en adopción, las presentan como especie de salvadoras henchidas de caridad, y que, al parecer, en ellas estaría la real solución. Pero eso es otra mentira. Abundan los buenos matrimonios que quieren adoptar, y, además, no solo huelgan los casos de las invenciones aquí criticadas que habiendo adoptado niños los han maltratado y abusado, sino que, no me canso de repetirlo, el solo hecho de desvincular al niño de la vinculación natural padre-madre a la cual tiene pleno derecho, es ya estar violentándolo.
Queda claro en todo lo anterior, que los postulados ideológicos que hoy pululan como panacea mundial, son en extremo dañinos, egoístas y deformantes, y queda claro con cuánta osadía echan por tierra lo que el derecho consagra como “interés superior del niño”. Para las invenciones contranaturales no se trata del interés superior del niño, sino que todo pasa por dar rienda suelta al interés inferior del ideólogo.
Los ideólogos de género suelen decir que ‘nada hay que imponerle al menor, ni su sexo, y que él debe elegir más tarde qué deseará ser”. Pero a poco que se mire se desmorona todo el verso. Porque al pequeño ya le imponen, por caso, que crezca sin una madre; al menor, por caso, le imponen un nombre sin saber si le gustará; le imponen al niño, verbigracia, el nombre de Dionisio, nombre al que quizá después no quiera sentirse vinculado, y eso por evocar al dios griego del vino, del teatro, y que, a su vez, se lo tiene por el inspirador de la locura ritual y el éxtasis.
Sirva todo lo anterior en defensa del niño que necesita una verdadera familia, pues es en tal familia donde hallará el equilibrio saludable. Valga entonces el escrito como defensa de dicha familia, la cual, tristemente, cada vez se ve menos defendida. Como diría G.K. Chesterton: “Casi nadie se atreve a defender a la familia. El mundo que nos rodea ha aceptado un sistema social que niega a la familia. A veces ayudará al niño a pesar de la familia; a la madre a pesar de la familia; al abuelo a pesar de la familia. Pero no ayudará a la familia.”
https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/la-reaccion-de-flavio-mendoza-luego-de-que-su-hijo-dionisio-le-preguntara-por-su-mama-nid26032021/?fbclid=IwAR276KV6GVcM_p4Zb8oA_PHhmYMfZLE7597knBidpykbGr6ORrHuf0DcEj8

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