La columna del Director

UNA REFLEXIÓN NECESARIA ANTES DE VOTAR

Por: Luciano Revoredo

Mañana, el Perú se sumerge en ese silencio ritual que precede a las grandes decisiones. Las calles, usualmente saturadas de propaganda ruidosa y promesas de último minuto, recuperan una calma aparente. Frente a la cédula de votación, nos enfrentamos a una realidad ineludible: el voto no es un aplauso, es un contrato por cinco años. Mañana no elegimos a un amigo, a un personaje simpático o al que mejor bailó en un video de quince segundos. Elegimos a los administradores de nuestra seguridad, de nuestros impuestos y, en última instancia, del futuro de nuestros hijos.

Vivimos en la era de la imagen, donde parece que el carisma puede sustituir a la capacidad. Sin embargo, el carisma no detiene a la delincuencia, ni la gracia personal crea empleos, ni una sonrisa ensayada defiende a la familia frente a las ideologías que pretenden desmantelarla.

El carisma es una máscara que suele caerse el lunes siguiente a la elección. Lo que queda después es el carácter. El Perú no necesita un espectáculo; necesita una columna vertebral. Necesita representantes que entiendan que el servicio público es una carga de responsabilidad, no un beneficio personal ni una plataforma de figuración.

En política, la coherencia no se improvisa; se demuestra con los años. Hay lo que podríamos llamar políticos de temporada, esos que brotan cada cinco años, con discursos fabricados para la ocasión. Y  otros que son como raíces: han estado ahí siempre, sosteniendo los mismos principios incluso cuando no había cámaras delante.

La pregunta que cada peruano debería hacerse antes de marcar es: ¿Dónde estaba este candidato hace cinco o diez años? ¿Defendía lo mismo que defiende hoy? La coherencia es el único rastro real que deja un hombre de honor. Un lujo al que los corruptos no aspiran.

Mañana se decide mucho más que un cargo. Se decide si seguimos cediendo terreno al caos, a la asfixia estatal y al avance de agendas globales que nos son ajenas, o si empezamos a recuperar el orden y el respeto por nuestras tradiciones.

La libertad se defiende con garras, no con tibieza. El modelo de la “corrección política” ha fracasado en toda Hispanoamérica, dejándonos países divididos y economías estancadas. Los ejemplos de firmeza en la región nos enseñan que solo cuando se tiene la valentía de decir las cosas por su nombre, las cosas empiezan a cambiar.

Votar es el acto de defensa propia más grande que tenemos. Es el momento en que el ciudadano común tiene el mismo poder que el más poderoso. No desperdicie ese poder en una decisión emocional. Busque la trayectoria, busque la firmeza y, sobre todo, busque la verdad detrás del eslogan.

El Perú es demasiado grande para ser entregado a manos pequeñas o mediocres,  a mentes tibias, a aventureros de baja estofa. Mañana, cuando el silencio electoral nos invite a la introspección, elijamos con la cabeza fría y el corazón puesto en la libertad. Porque la guardia no se rinde, y el futuro de nuestra nación depende de que, esta vez, la razón venza al ruido y la improvisación. Que el bien se imponga al mal.

Es hora de que la mayoría silenciosa hable con la claridad de sus principios, con la fuerza de sus convicciones, con el irrebatible y arraigado peso de la tradición  y aplaste alas víboras del progresismo y a los agentes  del relativismo, el caos y la pobreza. Es hora de hacer grande al Perú.

1 comentario

  1. Lamentablemente, el conglomerado medios-academio, está en manos de los mismos hace 25 años, y solo tienen acceso los que sirven a las consignas e ideología de izquierda, si alguien que no es de su cuerda, aparece por casualidad en los medios, es para ser descalificado, y no se diga en las universidades. La derecha lo tiene difícil desde los tiempos del fujimorato, y no ha habido un liderazgo claro y seamos francos, López Alliaga, es un tipo un tanto irreflexivo y no es el mejor hablando.

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