
Por: María Ximena Rondón
En el convulso mar de la política peruana, las olas de la corrupción y de la verdad arremeten contra Pedro Castillo y su “tripulación”. En medio de la tormenta, se aferran a un conocido salvavidas, uno muy desgastado ya que la izquierda peruana y los caviares lo usan constantemente: el Fujimorismo.
Independientemente de lo que el lector piense (esperamos que realmente haya investigado para formularse una opinión) de Alberto Fujimori y sus familiares, no podemos negar que direccionar la culpa al fujimorismo o traer “sus desgracias” a colación es la principal carta que usan los progres, caviares e izquierdistas para limpiar su imagen política y mostrar una aparente moralidad, que ni el detergente ACE podría hacer justicia a su inmaculada blancura.
Pese a las recientes revelaciones sobre la ilustre familia presidencial y los miles de soles y sellos que se encuentran en su posesión, la trinchera de la izquierda y los caviares celebran la aceptación fiscal de la denuncia contra Keiko Fujimori ante un supuesto delito de lavado de activos y crimen organizado, pero cuando Pedro Castillo también tiene una acusación por ser el líder de una aparente organización criminal, surge una gran indignación y un aparato para proteger al humilde profesor del Perú Profundo.
Al final, si resulta culpable con las evidencias objetivas, la señora Fujimori deberá responder ante la justicia. Pero también se espera lo mismo de Pedro Castillo ¿Cómo es posible que un apellido tenga más poder que una persona con seis acusaciones y que está al mando del país?
Consideramos que se trata de un trabajo de ingeniería social en la mentalidad peruana. Durante más de dos décadas, la izquierda, utilizando los medios de comunicación y la educación, ha convertido al Fujimorismo una figura religiosa que vendría a ser la representación del mal encarnado. Es tan pecaminosa y herética, que los crímenes de los otros políticos son una vanalidad en comparación. Uno de los ejemplos es que uno tiene que disculparse por haber votado por Keiko o por tener valores conservadores y de derecha, ya que también se asocia al Fujimorismo con la derecha cuando ambos no tienen nada que ver. Quizás algunos de sus partidarios y políticos sean conservadores y compartan algunos principios de la derecha, pero en ninguna parte hay un contrato que indique que la derecha y el conservadurismo son propiedad exclusiva del Fujimorismo. Esa inminente confusión es incrementada a propósito por la izquierda para cerrar alternativas políticas y cancelar a los adversarios.
La política es un juego de estrategia y la imagen es una de las piezas importantes. La izquierda lo sabe, ya que si analizamos a detalle sus discursos, el Fujimorismo es una pieza clave y el querido chivo expiatorio. Tenemos la teoría de que lo detestan porque bajo el mandato de Fujimori, las FFAA ganaron en la guerra contra el terrorismo (decir que fue un mero conflicto armado es un fiasco). Hay un odio irracional hacia la Constitución del 93´, cuando fue dictada por un grupo de expertos ajenos al Fujimorismo. Habría que preguntarse cuántos la han leído y estudiado a profundidad.
Extraña ver el odio irracional de la juventud hacia el Fujimorismo, como si fueran los corruptos máximos que arruinaron por completo su vida y la de sus familias.
Este ha sido un gran trabajo de ingeniería social para el juego político. Ellos lo saben perfectamente. Saben cómo producir tontos útiles. No hay nada mejor que una masa de gente dominada por un odio irracional para manipularla. De hecho, son buenos peones ya que pueden realizar el trabajo sucio de la indignación social. Es una buena estrategia y Pedro Castillo se aprovecha cuando pueda para culpabilizar al Fujimorismo y a la derecha.
Pero el crimen no distingue entre partidos ni políticos y la justicia debe aplicarse por igual.
Si no, quizás deberíamos volver a preguntarnos qué clase de justicia y valores tenemos como sociedad peruana.





Sin lugar a dudas, la política ha sido y es poseida por la corrupción, que es el verdadero enemigo de nuestra Patria, el mismo discurso, los mismos actos… no hay derecha, ni izquierda, lo que hay es corrupción, la izquierda o la derecha, son los cucos, que usan unos y otros para llevar agua a su molino, como nadie puede negar la corrupción encubierta de los Fujimori o los Castillo
¿Especialistas dice? Tan especiales que derrumbaron el edificio político, destruyendo el congreso y de paso echando un sambenito sobre toda la clase política peruana, es el problema de los que se llama a si mismos derecha, son apenas unos liberalistas en lo económico y la política les importa en la medida que no les afecta. La falta de olfato político y una ambición de poder de parte de los fujimoristas es lo que ha llevado a Keiko a presentarse una y otra vez, son parte del problema, si hubiera tenido visión, se hubiera abstenido de participar en las presidenciales y se hubiera concentrado en las regionales y municipales y ahora sería presidente del Perú, 20 años después de la salida, por la puerta falsa de su padre.
Obviamente que Keiko que NUNCA ha sido elegida para gobernar el Perú sea corrupta es poco menos que nada, decir que liderado una banda de lavadores de activos, es como dice la propaganda de la SBS al respecto, un muchacho que “presta” su cuenta de ahorros para recibir dinero de fuentes desconocidas. Pero castillo está en la cima de un país, supuestamente ha jurado defender la constitución, el estado de derecho, y lo primero que hace es en un año mostrar que no tenía ni la más remota intención de cumplir lo jurado, que no tiene palabra, y que solo es un pobrecito delincuente, no más pobres en un país rico, pero según este sujeto la repartición empieza por casa.