Iglesia

UN ERROR DEL VATICANO

Por: José Romero

El reciente anuncio del proximo nombramiento de Carlos Castillo como Cardenal es un  retroceso de posiciones acordes con el verdadero mensaje de la Iglesia Católica y por ende un paso más de la influencia del progresismo.

Un lamentable error del Vaticano que convalida un actuar negativo de Castillo, muy dado a promover agendas contrarias a los preceptos de la Iglesia Católica, de avalar a colaboradores contrarios a la vida y la familia y además políticamente fue aval y promotor del desastroso gobierno del filosenderista Pedro Castillo, junto con otros miembros de la jerarquía católica del Perú como Barreto y Cabrejos, quienes le dieron un lamentable espaldarazo incluso días antes del golpe del 7 de diciembre del 2022.

Castillo ha aprovechado su nombramiento para publicar un extenso artículo en el diario español El País para intentar lavarse la cara, escondiendo antiguas filiaciones, atacando a sus adversarios ideológicos tildándolos de “fascistas” y sosteniendo acusaciones que solo se basarían en “su palabra”.

Nuestra Iglesia Católica no solo está en peligro por la designación de gente como Castillo sino por el avance de quienes promueven la llamada “teología de la liberación”, cuyo origen no está claro, vale decir si fue consecuencia de reflexiones de católicos o un origen algo oscuro y aún no esclarecido. Lo cierto que ello en vez de reflejar el espíritu de la Palabra de Dios, es un aparente calco de las tesis que avalan la lucha de clases como motor de la sociedad.

Como católico que representa solo su palabra y (creo) un buen discernimiento, considero que el Vaticano debería no solo rectificar el nombramiento de Castillo sino también la línea pastoral, repito, acorde con los principios y doctrina verdaderos.

1 comentario

  1. Vaya ingenuidad la suya, después de 11 años de pontificado es claro el guión que sigue papapancho, y atribuirlo al vaticano cuando es sabido que las decisiones las toma el autócrata con el consabido círculo de sobones en santa Marta. Salga de la caverna platónica de una vez, buen hombre, no es el vaticano quien toma las decisiones sino uno solo.

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