Política

PÓNGANLOS A BAILAR

Por: Francisco de Piérola

Después de que se hiciera conocido el audio entre César Acuña y la saliente presidente del Congreso, Lady Camones, mucho se ha dicho sobre los presuntos delitos que habrían cometido lo susodichos. Se ha hablado también de la guerra que hay entre Castillo y el líder de APP, quienes parecían estar en luna de miel, hasta recientemente. Pero quiero traer una idea al debate, aprovechando la coyuntura.

Aníbal Torres tuvo una declaración muy importante esta semana. No por tino o sabiduría. Esas no son sus cualidades. Fue por casualidad que me trajo a la mente una reforma política necesaria que hace falta en nuestro país. El premier, al hablar del audio, se refirió a Acuña como “un extraño que no es del Congreso”. No está equivocado. Si bien Acuña es el líder de un partido con una bancada en el Parlamento, no es un miembro del poder Legislativo. ¿Por qué no? Porque la ley no lo permite.

Por ley, aquellos que postulan a la presidencia de la República no pueden ser también aspirantes a una curul en el parlamento. Así lo indica el artículo 108 de la Ley Orgánica de Elecciones. El único beneficiado es aquel que pierde las elecciones presidenciales y que usa la ley para no ser parte activa de la oposición.

En las últimas décadas hemos tenido a líderes de oposición o pseudo oposición desde afuera. Keiko, Verónika, López Aliaga, Acuña y más. Los congresistas tienen que revisar su celular para esperar órdenes. No se sabe si el líder del partido está en la bancada o se encuentra en su casa. Se crean partidos bicéfalos. Otra historia sería si tuvieran la oportunidad de participar en el debate político desde la misma cancha. Es bastante más cómodo ser una oposición satelital.

Además, todos los políticos que atentan llegar al sillón presidencial suelen afirmar que son unos servidores de la patria y que su vocación es trabajar para el país. Bueno pues, lideren con el ejemplo. El candidato perdedor tiene también la oportunidad de lucirse en el Congreso. Demostrando capacidad de liderazgo y de búsqueda de consensos. O, por el contrario, tendrá la oportunidad de demostrar lo incapacitado que estaba para el primer cargo y el electorado podrá emitir un voto más informado la próxima vez.

Este reciente hecho tal vez no habría ocurrido si es que Acuña hubiera sido miembro del Parlamento. Queda revisar nuestras leyes para ver si el sistema presidencialista actual sigue siendo el que más nos conviene.

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