Política

OJO CON LA IZQUIERDA

Por: Ricardo León Dueñas

Es inevitable tener que comentar quién es el candidato que viene asomando en el panorama de la izquierda de cara a los próximos comicios del 2026. De más está decir que al rival a vencer hay que conocerlo y escucharlo, y de paso tragarnos el sapo de sus rollos populacheros y desfasados. De hecho, la izquierda estará presente en el voto popular de todas maneras, y lo hará con un apreciable caudal electoral, algo que las desubicadas encuestas no advierten.

Doctor en Derechos Humanos y Desarrollo y doctor en Historia de América Latina y Mundos Indígenas por la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla-España (los títulos impresionan a los bobos, pero ahí están… en este caso para ser consignados), Vicente Alanoca Arocutipa (Puno, 1968-) es por ahora quien se perfila como el representante más relevante e importante de
esta tendencia y… no es un mal candidato (claro, después que Castillo dejó la valla en el piso).

Alanoca tiene cierto carisma y es medianamente articulado y, tal cual, ciñéndose al libreto zurdo, repite las mismas monsergas y letanías de la izquierda: la “justicia social” (término tan gaseoso como indescifrable); el rol predominante del Estado y la creación de más burocracia inútil, además adornada de una demagógica “interculturalidad”; la interminable queja de un inexistente centralismo (cuando el interior recibe dinero a raudales, muy mal manejado, que es otra cosa); la siempre presente asamblea constituyente (esta vez un poco más camuflada) y su inalterable ambigüedad para referirse a las dictaduras de izquierda en la región.

Todo lo cual forma parte del previsible paquete que nos ofrece este nuevo candidato, del que se hablaba mucho y se conocía muy poco, hasta que por fin lo hemos apreciado en los medios nacionales.

El docente de la Universidad del Altiplano está auspiciado por la fallida excandidata Verónika Mendoza; además, viene acompañado de lo más graneadito del rojerío y la parasitaria caviarada limeña, siempre presente y oportunista, y al acecho de quien los lleve al poder para acceder a él y manejar la política tras bambalinas… fieles a su sinuoso estilo.

Todo lo comentado hace de este antropólogo de origen aimara un candidato potencialmente peligroso para quienes pensamos que la izquierda es un desastre que nos llevaría al hoyo, más aún cuando la derecha se halla enfrascada en absurdos y bizantinos dimes y diretes entre sus múltiples y principales candidatos, y Alfonso López Chau, el otro postulante visible de izquierda, se autodenomina “socialcristiano” (sic), o sea, el exrector de la Universidad de Ingeniería anda más perdido que Adán el día de la madre. Y ojo, por la izquierda no hay más… por ahora.

Si la derecha (por no hablar del melifluo y gelatinoso centro que, más que una tendencia política, es una cómoda ubicación espacial) no se pone las pilas en estos decisivos meses, la funesta elección del 2021 será Disneylandia comparada con la que se nos viene en abril del próximo año.

Advertidos quedamos.

1 comentario

  1. Para que haya un verdadero cambio se necesita que el punchingbag de las últimas 4 elecciones, no se presente, pero como podría no presentarse, si ese es su negociado, lleva a 30 o 40 congresistas que pagan su vida regalada, esa señora, solo sirve como locomotora, abusando del improbable legado de su padre. Y les da la excusa perfecta, para generar el voto anti. Si no estuviera, otra sería la figura, pero, como no sabe hacer otra cosa, se sigue presentando.

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