Internacional

MI REINO POR LA NADA

Por: Carlos Vermejo

Esta guerra cultural en la que estamos inmersos, son como los dolores de parto del Apocalipsis, el mal cree que triunfará, pero se equivoca, a pesar de que la nada está destruyendo poco a poco nuestra civilización como en el cuento de “Nerverendless story”; ésta no tiene sustento alguno, y fracasará, porque no nace del hombre, no nace de Dios, no nace del Bien.

Como una nueva torre de babel, la nada nos dice, desecha lo que es tuyo, deconstruye tu identidad, tu ser, por uno nuevo, por la modernidad que nos promete una nueva cima, un mundo de bienestar, abolición total del hambre y la pobreza, una repetición permanente de la última tentación de Cristo “te daré todas las riquezas del mundo si te arrodillas ante mí y me adoras”.

Pero parece que aún hay personas que se resisten a creer en el signo de los tiempos que vivimos, no perciben la realidad, pero quería hacer énfasis en un punto que no es nuevo, ya lo había avizorado Antoine de Saint-Exupéry en su obra Ciudadela: “Porque se me ha revelado que el hombre es en todo semejante a la ciudadela. Destruye los muros para asegurarse la libertad; pero ya es sólo una fortaleza desmantelada, y abierta a las estrellas. Entonces comienza la angustia de no ser”, es que este espejismo de modernidad y libertades tiene solamente el fin de destruir nuestra identidad.

Nuestra civilización occidental y cristiana no se forjó en un día, de hecho la civilización humana es un continuo desarrollo natural que comienza en la edad de piedra con la especialización para la caza, la complementariedad entre el hombre y la mujer, la formación de la familia, y un desarrollo continuo y adaptación a nuestro territorio que ha creado agrupaciones de familias, comunidades, naciones e imperios, alrededor de cinco siglos antes de Cristo se crea la filosofía, la historia, las artes, y antes de ello la tecnología para la guerra y para el desarrollo de las ciudades, resolviendo múltiples problemas que se presentaban; esa sabiduría natural, sería confirmada y elevada por el Cristianismo, el desarrollo del derecho, de la justicia, de nuestros principios y valores, como la verdad, el bien, la belleza, la caridad, la solidaridad, la sabiduría.

Lo que hoy se nos plantea nos hace recordar la frase célebre de Ricardo III, “mi reino por un caballo” sólo que ahora quieren que cambiemos nuestro reino por la nada, se no plantea eliminar nuestra civilización, esa que es parte de nuestra identidad y que la llevamos siempre, como bien lo demostró Defoe en su novela Robinson Crusoe, que incluso naufragando y estando solos en una isla, nuestra cultura nos acompaña, es parte de lo que somos.

Pero la tentación actual no es nueva, se nos promete la sociedad del bienestar, el fin del hambre y la pobreza, tenemos al aprendiz de brujo que de un sombrero nos dice redefine todo, destruye lo que eres para alcanzar este bienestar, y para ello el mundialismo ha tomado control de los medios de comunicación que día tras día, nos imponen una nueva moral, una nueva verdad que ya no se basa en los hechos ni en la realidad, se basa en un nuevo lenguaje impuesto, que cambia y manipula las palabras con términos bonitos, y sentencias aparentemente razonables, como las palabras del mago que te llevan en la dirección que quiere para ocultar el truco, mientras tanto se licua el poder nacional y se instaura el nuevo estado, la nueva dictadura mundial vestida de libertad.

El mundialismo se ha adueñado de las palabras, al robo y despojo le llama justicia, a los abusos le llama persecución de los corruptos, a la destrucción del orden democrático le llama reforma del estado, al copamiento de las instituciones le llama lucha contra los corruptos, y a los corruptos descubiertos infraganti, a los faenones, a la corrupción galopante, al nepotismo, silencio y distracción, para eso tienen la prensa y los medios, para decirnos que está bien y que está mal aunque estos no lo sean y no correspondan a la realidad.

Veamos algunos ejemplos de esta nada, nos dicen ahora que luchan por la igualdad, por la sociedad inclusiva, que no exista discriminación, y con ese pretexto inculcan dictatorialmente una serie de privilegios para promover una forma de vida desordenada y abominable, eliminan el concepto de sexo y lo reemplazan por la autopercepción de género, Ud. dirá pero ¿Dónde ésta el engaño?, el engaño se encuentra en que hace varias décadas que se consiguió una legislación similar en casi todas partes del mundo por los Derechos Civiles en la que todos somos iguales ante la ley, no existe esa discriminación que se aduce, tampoco se soluciona dando privilegios a las “poblaciones vulnerables” y persiguiendo a los que no están de acuerdo, porque eso rompe el principio de igualdad ante la ley, por otro lado en el fondo, con el juego de palabras que emplean, lo que se plantea es igualar a la mujer al hombre, es decir eliminar lo femenino para crear una sola realidad sexual y con ello destruir la complementariedad y la familia, se pretende ir contra la naturaleza.

Uno se preguntará, es que acaso la gente en su mayoría siente que no existe esa igualdad ante la ley, si es así, la mayoría se sentiría marginada, limitada por la imposición de unas leyes ajenas a la realidad, pero nadie se plantea esto, porque esas leyes nunca fueron discriminatorias, por otro lado, las leyes requieren el reconocimiento de la naturaleza de las cosas y de la verdad, por eso esta propuesta de la nada tiene que imponer algo que es ajeno a nuestra realidad, y para ello relativiza la verdad, convierte todo en opinión, y ya que han obtenido el poder, tienen que reemplazar el orden republicano a la ejecución de la fuerza bruta, donde las leyes y la constitución son adornos, papeles manchados, donde hoy digo que dicen una cosa y mañana otra de acuerdo a la conveniencia del dictador de turno, hemos regresado a la ley de la selva, solo la fuerza es la que tiene el poder, por eso, por ejemplo parte de la agenda es desarmar a la población.

Es innegable que algo así, normalmente no pasaría en nuestra sociedad, para ello, requieren desunirnos, por eso en el Perú mucha ganancia les ha dado la división fujimorismo anti-fujimorismo mientras se siguen levantado al país en peso y ahora poner a la mujer contra el hombre, pero esta teoría no cuaja aún a pesar de los millones metidos en la promoción del odio y las nuevas leyes una más mala que la otra, más rentable es el tema ambientalista, es más fácil comprar comuneros y meterles el odio y con ello tumbarse la mayoría de los ingresos del país junto con la evaporación de nuestros ahorros en la corrupción a pesar de nuestra constitución y nuestras leyes.

Y para terminar con esta tragedia griega, viene muy convenientemente una pandemia y al estilo de la mafia, los medios fomentan el miedo y el pánico para que con ello aceptes la supresión de nuestros derechos y libertades, y además pagar sin medida y control las milagrosas vacunas que nos la soltarán cuando el negocio sea más conveniente.

Sigue el avance de la agenda mundialista con las promesas de la sociedad de bienestar, la conclusión a corto plazo será que la salud se debe manejar globalmente, recordemos la tentación “te daré todas las riquezas del mundo si te arrodillas ante mí y me adoras”, y la respuesta firme de nuestro Señor, “Aléjate, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás.”

Y es que tenemos que recordar esa respuesta de nuestro Señor, porque esa es nuestra respuesta, ser de Dios implica servirle, y servirle bien, a tiempo y a destiempo, como Él quiere no de acuerdo a nuestros deseos y miserias humanas, eso implica cortar tajantemente con la información que nos repiten una y otra vez el relativismo, el sensualismo, el disfrute y dedicarnos a trabajar en la construcción de un país mejor, fundado en nuestra fe, en la verdad, en la justicia y en la unidad de todos los peruanos.

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