
Por: María Ximena Rondón
A veces pienso que en este país daría lo mismo si no existe la justicia. Si hubiera un campeonato mundial de ceguera, lo ganaría la justicia peruana. En este país salen libres desde violadores de niñas hasta políticos corruptos y simpatizantes del terrorismo. Tampoco olvidemos a las pobres víctimas liberadas llamadas delincuentes y terroristas. Es digno de un orate suspender sentencias y condenas a quienes causaron un daño terrible a la sociedad y sin una reparación de víctimas. En este cuento llamado justicia peruana, no hay finales felices.
Esta semana, el juez Jhon Paredes Salas, del Tercer Juzgado Especializado de la Corte Superior de Justicia de Lima, declaró fundado, en parte, el Habeas Corpus y con ello suspendió la condena e inhabilitación de Vladimir Cerrón, secretario general del partido comunista y con miembros acusados de terrorismo Perú Libre.
No importaron los hechos de corrupción perpetrados cuando Cerrón era gobernador regional ni a la gente que perjudicó. No importaron las preocupaciones de la población ante las ideologías nefastas que profesaba Cerrón, quien fue formado en la Cuba comunista, que respaldaban su petición de imponer una Nueva Constitución, la cual sabemos perfectamente que estaría hecha a la medida de un gobierno socialista destructor de países al estilo de Venezuela y Nicaragua. No importó que miembros de su partido fueran militantes del Movadef (brazo político del grupo terrorista Sendero Luminoso). Parece que la justicia es amnésica en lo concerniente a las nefastas consecuencias de quienes simpatizan con el pensamiento Gonzalo.
Sí, es una completa locura y la palabra indignante queda corta ante la tremenda desfachatez que representa la “absolución” de este mal elemento.
O quizás el juez sea partidario de Perú Libre, después de todo, Guillermo Bermejo (otro elemento de ese grupo putrefacto) afirmó que si ellos toman el poder, no lo van a dejar. No podemos ser ilusos y pensar que este tipo de gente es lo mejor para el país. Al vivir en una democracia, es nuestro deber velar por el bien común y solicitar la erradicación de los malos elementos que amenazan la estabilidad de la nación.
No ha sido suficiente ver a finales del 2022 y a inicios del 2023 el nivel de destrucción provocado por los simpatizantes de Pedro Castillo, quienes también pedirán una nueva Constitución. Esta misma gente despreciable de Perú Libre fueron unos de los promotores de este caos, del que una de las consecuencias es la crisis económica. Por culpa de ellos todo ha subido y la economía doméstica ha sido golpeada. Dudo que a sus partidarios les guste comprar la cebolla a diez soles.
Además, no podemos asegurar que el caso por el que acusaron a Cerrón, el de “Saneamiento de La Oroya”, este sujeto haya realizado una obra en “bien del pueblo”. Pero, la justicia peruana es muy rápida en condenar a quienes son los chivos expiatorios de la política peruana y no les importa si están muriéndose de cáncer en la cárcel. Si hubiera sido el caso de un Cerrón o Bermejo, quizás habrían pedido ayuda para liberarlos amparados en los derechos humanos (que son una completa ridiculez en este país).
Sabemos que en nuestro país no tenemos la justicia que buscamos y que la viveza es la corona celebrada.
Nos queda practicar la justicia y los valores en la vida cotidiana para no ser como los que liberan y absuelven a escorias.





Creo que no se percata que es una corriente mundial financiada por los mismos del granreseteo, esos demonios infernales han planeado y pagado para tener esos tipos de jueces y fiscales, eso pasa aquí y en la sobrevalorada democracia de eeuu, y en la Expaña de la ley solosiessi. Se cree que el remedio de justicia que sufrimos es un caso único, y no es la fórmula global que han decidido aplicarnos a todos, para que al final supliquemos que nos eutanasien.