La columna del Director

LA SOLEDAD DE SUSANA VILLARÁN

La fragilidad ética de la progresía

Por: Luciano Revoredo

Un tema que ocupó en los últimos días a la opinión pública fue el cambio de prisión preventiva por arresto domiciliario de la lideresa marxista Susana Villarán de la Puente.

Causó numerosas críticas el hecho que desde que el Poder Judicial diera la orden, el INPE se tardara doce días en acatarla. Como se sabe Villarán es una persona de alto riesgo ante la pandemia que nos aqueja. Reflexión aparte nos merece que si siendo un personaje público y mediático como ella, el INPE tarda doce días, qué pueden esperar los demás reclusos en las mismas condiciones al no estar en la mira de la opinión pública, la situación es muy preocupante.

La distancia ideológica que me separa de  la señora Villarán es pública y evidente, sin embargo, eso no impidió que en su momento me  haya manifestado  a través de las redes sociales en favor de su excarcelación.

A nuestro entender, en su caso se cumplieron todos los requisitos para que la exalcaldesa cumpla arresto domiciliario, su avanzada edad y las enfermedades preexistentes, así como la imposibilidad de fuga, hacían de simple sentido común apoyar el cambio de su modalidad de prisión. Las diferencias políticas no nos pueden cegar, siempre debe primar un principio, que es defender la vida.

Lo que ha llamado mucho la atención en todo este proceso ha sido el silencio cobarde de sus camaradas. Incluso de quienes la acompañaron en su gestión municipal.

Como se sabe  según  las investigaciones de la fiscalía, las constructoras brasileñas Odebrecht y OAS habrían aportado hasta 10 millones de dólares a sus campañas contra la revocatoria (2013) y reelección (2014). Villarán ya aceptó (en parte) haber recibido este dinero, en ese caso se configurarían una serie de  delitos: lavado de activos, cohecho y asociación ilícita para delinquir, entre otros. En cualquiera de los casos la exalcaldesa no puede haber actuado sola y esa sería una de las razones del silencio y distanciamiento de sus antes públicos y afectivos aliados.

Ya ha quedado claro que se manejó oscuramente estos fondos, incluso han saltado cuentas en paraísos fiscales, según varios penalistas han opinado Villarán encabezaría una asociación ilícita para delinquir (u organización criminal) destinada a blanquear activos provenientes de Brasil.

Esa sería la razón de la soledad de Villarán, algunos personajes como Marisa Glave o Indira Huilca, que se lanzaron a la arena política como regidoras de Villarán destacan en esta lista. Ambas locuaces comunistas, dispuestas al discurso para defender causas feministas, disparates socialistas y cuanta aberración se preste al debate, callan inmisericordemente. No recuerdan ya a su mentora, no recuerdan sus inflamadas arengas contra la revocatoria, no recuerdan que eran de las más cercanas colaboradoras de Villarán. Es frágil la memoria revolucionaria, como es frágil su moral y sus principios.

Augusto Rey, el caviar aristócrata, bisnieto nada menos que de Víctor Andrés Belaunde, es otro desmemoriado que desde su exilio dorado en Europa vive pontificando en redes y medios y que convenientemente ha olvidado sus tratos con la corrupción y su amistad con la señora Villarán. Quedan para una antología de la desvergüenza sus correos pidiendo colaboraciones a los proveedores de la municipalidad.

Como se recuerda, durante la campaña del No a la Revocatoria, apareció un grupo de artistas conocidos como “Rostros del No”, quienes apoyaron a Villarán para que no sea retirada del cargo de burgomaestre. Era la farándula progre, encabezada por Mónica Sánchez, que se desgañitó vociferando en la campaña contra la revocatoria, aquel coro en el que destacaban claramente Magaly Solier, Gustavo Bueno, Christian Thorsen y Jason Day, entre otros, ahora calla.

Quedaron atrás los brazos cruzados, las consejas   moralizantes, las vocecillas melifluas de aquellos indignados contra la corrupción que voluntariamente “prestaban” su imagen y su prestigio para apoyar a quien consideraban la más honesta y trabajadora funcionaria. Luego se supo que hubo algunas “contraprestaciones”, algunos servicios no personales, pagos bajo la mesa, que, esta “espontánea” participación de la farándula no era otra cosa que parte de una estrategia de Luis Favre, el factótum de la campaña, hombre de Lula y asalariado de Odebrecht. No era la franca y sincera reacción de artistas comprometidos con un ideal, eran unos vulgares raspamonedas.

No deja también de llamar la atención la distancia  y el silencio de IDL, institución de la que Villarán fue fundadora y que siempre está muy presente en temas judiciales, al respecto es importante recordar que IDL y sus representantes cobraron grandes cantidades de dinero de la Municipalidad de Lima cuando Susana Villarán era alcaldesa y negociaba con Odebrecht y OAS.

Se sabe que IDL facturó por la suma de 462,810 soles entre el 2011-2013, y su presidente y representante legal Carlos Rivera  recibió 157 030 soles durante el período de la alcaldesa Susana Villarán.

Rivera es muy activo en las redes y tiene gran presencia mediática, siempre se muestra como un abanderado de la anticorrupción y es implacable en sus juicios, sin embargo estuvo muy involucrado en la corrupta gestión municipal de la izquierdista Susana Villarán. Ahora por supuesto calla.

También cercana a IDL (fundadora de IDL Reporteros y discípula del inefable Gorriti), es Paola Ugaz. La controvertida periodista, que trabajó como “asesora” de imagen, pero que en realidad habría sido encargada de crear una base de troles al servicio de levantar la imagen de Villarán y destruir a sus opositores, ahora también calla.

Como es sabido Paola Ugaz tuvo una extraña contratación en la Municipalidad de Lima pues aparece en la planilla de Serenazgo en la que cobraba diez mil quinientos soles mensuales para manejar redes sociales, es así que  entre el 2013 y el 2014, mientras figuraba  como contratada en la Municipalidad Metropolitana de Lima y recibía su jugoso sueldo, viajó en reiteradas oportunidades a Centroamérica, Panamá, EE.UU., Chile y Colombia. Hasta el día de hoy no se ha aclarado si la periodista pidió licencia sin goce de haber ya que no fueron vacaciones. Tampoco está clara para que fueron esos viajes. La verdad que nadie puede tapar es que Panamá es un paraíso fiscal y era centro de operaciones de la gente de OAS.

Tratar de limpiarse, de alejarse políticamente y sobre todo no levantar polvo que la vinculen judicialmente serían las razones del infame silencio de Paola Ugaz.

Otro de los personajes que encarnan la deslealtad y la desvergüenza progrecaviar es Anel Townsend. La mujer de las mil camisetas. No merece un párrafo, ni acotación alguna. Su solo nombre enfanga esta página, por lo que nos relevamos de mayor comentario. Sabemos que nuestros lectores nos habrán de comprender.

Esa es la real situación de Susana Villarán. Sufre prisión en su domicilio de Lurín. Pero mayor es la prisión que sufre en la soledad a la que la han llevado sus malos pasos, la soledad de su doble moral que le permitió “transar con la mafia, para proteger a Lima de la corrupción”, la soledad de la ética marxista en la que todo vale y solo importa el poder.

Susana Villarán está sola. Esa  es la moral de los grandes amigos, aliados, socios y defensores de la otrora alcaldesa. Hoy callan y le dan la espalda. Esta deslealtad también es interesada. No olvidemos que vienen las elecciones y todos buscarán reubicarse.

 

 

 

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