
Por Erus Símera
En “Valquiria pizzería”
el chef “è davanti al forno”
y girando como un torno
hará de la fiscalía
sal, harina y felonía.
Con su receta sin par
la masa puesta a levar
es un lujo “per mangiares”
lo mejor que los caviares
nos prometen cocinar.
Con Marita, vegetales
con Glatzer, charcutería
salsa a lo Rosamaría
champignones y fiscales.
A la leña los rivales
a la carta mil sabores
sus pizzas son las mejores:
la Hawaiana Rivera
la Paola Buhonera
la Patricia con Traidores.
José Domingo, Juan Carlos,
Pablo, “Jarvy” y Rafael
mozos de brazo y mantel
que da gusto el mencionarlos
el premiarlos y alabarlos
por su esmerado servicio
son “sottocapos” del oficio
la mafia de la garrafa
cosa nostra de la trafa
con propina y beneficio.
En “Valquiria pizzería”
expedientes, ingredientes
arúgula y presidentes
preparan la “Dinna Mía”
con prociutto, cobardía
y anticonstitucional
mozzarella electoral
que extorciona paladares
como cristos en altares
toque “blanche” y delantal.
Toque “blanche” que no es sombrero
que más bien es miti y miti
en “Valquiria” es un gorriti
que el capo Chef usa entero.
Periodista cocinero
de prodigios judiciales
oenegero de los males
que se cuecen en Perú.
Pizzas hay en el menú
corrupción y comensales.
“Tradizione, qualità
innovazione e pazienza”
pues de la pizza se piensa
como si fuera el maná
del que el caviar comerá.
Con orégano, planilla
pan al ajo en cada silla
“Valquiria” hará del Estado
culinario y asaltado
el edén de la pandilla.
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