Internacional

LA IZQUIERDA CAPITALISTA

Por: Ignacio A. Nieto Guil

¿Cómo se desenvuelve la izquierda en el Siglo XXI? Sería una pregunta inicial. Se podría responder diciendo que prácticamente ya no guarda correlato con el viejo y arcaico marxismo. Es evidente que la realidad empírica demostró lo ineficaz de este sistema ideológico que no trajo más que desgracias a la humanidad.

Para entender esto cabe mencionar que la izquierda debió reinventarse luego del fracaso categórico de la URSS y su caída a finales de 1991. Décadas antes de este calamitoso suceso para la izquierda, ciertos pensadores como Antonio Gramsci y su concepto de “hegemonía”, Simone de Beauvoir y su máxima “No se nace mujer, se llega a serlo “ o la Escuela de Frankfurt con su famosa “teoría crítica”, suministraron la base teórica y filosófica de las nuevas causas del neomarxismo.

Recordemos que la vieja izquierda tenía como fin empoderar a la clase obrera y enfrentarse contra el capital, para que esta pasara a manos de la clase “oprimida” y se llevara a cabo la revolución proletaria. Hoy esta causa quedo relegada y hasta olvidada por los nuevos cultivadores del marxismo en esta sociedad posmodernista.

La deformación de la maraña ideológica izquierdista llevó a que en este siglo el capitalismo y los gobiernos social demócratas financie a las organizaciones de izquierda que lucran bastante bien. Es más fácil que carguen contra los aspectos culturales y no contra los propios capitales globalistas, que si enfrentaría un verdadero marxista de vieja escuela.

El fetichismo izquierdista se transformó en los nuevos títeres de los verdaderos destructores de las naciones que apoyan, entre otras cosas, el genocidio legalizado de los Estados contra el ser por nacer, que “es” desde el instante mismo de la concepción y no cuando los sublevados establezcan en que momento comienza la vida, no teniendo acuerdo unánime ni siquiera entre ellos mismos. De esta manera buscan que una verdad objetiva e irrefutable sea definida por una ideología subjetivista a base de mentiras y artimañas. La diferencia entre uno y otro radica en que el capitalista protege intereses económicos y recursos naturales, siendo necesario implementar a como dé lugar el control de la natalidad. El otro lo hace por el dictado de su propio catecismo ideológico.

Pero volvamos al tema central. Personajes como George Soros (capitalista salvaje en lo económico, izquierdista salvaje en lo cultural) tienen un plan y es el de alimentar a la izquierda cultural y fomentarlo en todas las naciones.

Como ya hemos mencionado la izquierda clásica al menos luchaba por las condiciones de las clases obreras. Más allá de que suene loable, se esconden fines macabros en esta ideología y ni hablar del anclaje filosófico que nada tiene que ver con las verdades esenciales. Pero repetimos al menos la lucha era más justa y cargaban contra su principal enemigo: “EL CAPITAL”. Hoy todo lo contrario se nutren del capital globalista de siniestros personajes como el nombrado anteriormente a través de Open Society Foundations. También cooperan la Ford Foundations, Gates Foundation, Kellogg Foundation, Hewlett Foundation, Rockefeller Foundation, por mencionar algunas.

La complicidad capital globalista e izquierda cultural tiene como principal objetivo la destrucción del orden social como: la familia, la religión, la tradición y esencialmente desnaturalizar el concepto antropológico tanto del hombre como de la mujer. En síntesis lo que se pretende es un hombre nuevo mediante una reingeniería social que nació de los pervertidores ideológicos y que hoy es aprovechado por la izquierda liberal. Por esta razón, los social demócratas poderosos cuidan el capital, pero alimentan a una izquierda “demoniaca” que más que luchar contra el capital, pretenden el asesinato del indefenso y alterar la naturaleza humana.

Es justo decir que la naturaleza no se cambia; si se puede pisotear. Pero es como la ley de la gravedad: la podes ningunear hasta que un ladrillo te cae por la cabeza y este superhombre en rebelión constante contra la naturaleza humana desfallece.

En pocas palabras la izquierda siempre corrompió el orden social. Pero en estos tiempos aún más y es socio de lo que inicialmente combatió o que las fantasías mitológicas de estas ideologías establecieron así. Hoy más que nunca necesita de su socio para terminar de destruirlo todo. Mientras tanto el capital y el poder global siguen cómodos en la poltrona viendo como los títeres se desesperan más intentando legalizar el asesinato, que en combatir el capitalismo salvaje en esta suerte de cruzada social demócrata que los perversos estados modernos llevan adelante y que su financiamiento depende de las instituciones internacionalistas como la ONU, el Banco Mundial, Amnistía Internacional o la IPPF, entre otras.

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