Política

“LA IGNORANCIA ES LA FUERZA” DE LAS RONDAS CAMPESINAS

Por: María Ximena Rondón

“La ignorancia es la fuerza”, señaló George Orwell en su libro 1984 al dar a conocer el lema del “Ministerio de la Verdad”, la entidad que se encargaba de “reescribir la historia” y adaptarse a la doctrina del Partido ¿Qué relación tiene el lema de un ministerio ficticio de una distopía con la actualidad peruana?

Pues mucha. De hecho, Orwell profetizó en su novela el accionar del poder político y de ciertos sectores en nuestra sociedad. Los últimos acontecimientos son la prueba de ello, específicamente, los actos de las Rondas Campesinas.

El pasado 6 de julio, dos periodistas de Cuarto Poder (Eduardo Quispe y Elmer Valdiviezo) y un conductor, fueron secuestrados por integrantes de rondas campesinas en el distrito de Chadín, ubicado en la provincia de Chota, en Cajamarca.

Tras exigir a América TV interrumpir su transmisión, los ronderos obligaron a los rehenes a leer un manifiesto en el que pedían disculpas por un reportaje sobre la hermana de la Primera Dama, el cual había sido publicado el domingo pasado en Cuarto Poder.

Este accionar me recuerda a la época (entre el 2015 y 2016) en la que el Estado Islámico forzaba a sus cautivos, en lugares como Irak y Siria, a leer comunicados delante de las cámaras antes de ejecutarlos o para pedir un rescate.

Por más que los abanderados de la justicia y los derechos humanos intenten limpiar la imagen de las rondas campesinas alegando que “no se puede enlodar” su batallar, que Castillo hace mal a las rondas o destacando el atributo de “organizaciones comunales de autodefensa” e incluso de que necesitan capacitaciones de género, entre otras cosas, no se puede negar la verdad. Es un acto de terrorismo, no importa si ocurrió en Irak o en Perú. Nadie puede ser privado de su libertad en contra de su voluntad.

Días después, los ronderos volvieron a la escena pública tras atacar y colgar un grupo de mujeres acusadas de brujería (ni se molestaron en probarlo para castigarlas). Las imágenes de tal atrocidad son la máxima expresión de “violencia contra la mujer” ¿Dónde estaban las abanderadas del feminismo y la violencia de género?¿Dónde estaba el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables? Brillaron por su ausencia.

Lo que sí salió a relucir cual cristal, fue la maquinaria del progresismo y la izquierda para “reescribir” la historia de estos últimos acontecimientos e intentar persuadir a la opinión pública de que los ronderos no son los malvados de la historia. En 1984, el personaje principal, Winston Smith, era el encargado de reescribir los acontecimientos para favorecer al gobierno del Partido y del Gran Hermano. Incluso, en cierto punto de la historia, se sorprende del descaro y la facilidad con la que se destruían los documentos que narraban “la verdad”. Además, observó cómo el gobierno mantenía ignorante a la gente para que fueran como “ganado” y la controlaban para que vivieran sin cuestionar y sin pensar.

Esta distopía es nuestra realidad y los ronderos son un ejemplo actual porque también podríamos traer a colación la manipulación de la historia en torno al fraude electoral o la imposición de ciertas consignas políticas sobre la gente.

Muchos hablan del bajo nivel de la educación en el Perú, especialmente de la cívica. Algunos aluden a la falta de presupuesto, de infraestructura o de personal. Pero aquí nos atrevemos a proponer una teoría, que tal vez más de uno se ha planteado: Existe un sector político y social que quiere mantener a la gente ignorante a propósito para manipularla a su conveniencia. Esto se puede realizar manipulando la narrativa histórica, repitiendo consignas, aprovechando las “venas abiertas” y los resentimientos sociales, dándole basura mediática a los consumidores de radio y televisión y, simplemente, con la falta de una educación cívica e histórica. Por eso, la ignorancia es poder, ya que si tienes a un grupo de gente ignorante y estrategias para manipularlos en las lagunas de su conocimiento, podrás hacer con ellos lo que quieras.

Por lo tanto, ¿Qué haremos? ¿Dejaremos de ser simples peones en el ajedrez de la política? Necesitamos pensar, cuestionar y actuar con una estrategia sin orgullos ni divisiones. El Perú merece mucho más. ¡Despierta!

 

 

Dejar una respuesta