
Por: Carlos Vermejo
Quiero llamar la atención en este artículo, a la manipulación grosera de las palabras que día a día nos bombardean a través de los medios de comunicación y que son útiles para inculcar el relato oficial mediante la repetición continua y distorsionar totalmente los hechos y la realidad.
El problema de la manipulación de las palabras no sólo afecta al aspecto político, por ejemplo, en el aspecto legal cambiar el significado de una palabra puede convertir una ley en otra totalmente inservible y con la ayuda de los medios, todo principio jurídico es destruido a diario mediante la repetición continua y quedando a merced de la fuerza del gobierno de turno.
La experiencia nos enseña que estos presidentes actuales son casi decorativos, al mejor estilo de las épocas merovingias, los poderes ocultos en el entorno estatal escogieron al mejor títere, uno que no tenga muchas ideas, que sea fronterizo y que se conforme con poco, el progresismo internacional ha hecho una franquicia de éstos perfiles, Maduro, Boric, Fernandez y Castillo son del mismo perfil, detrás están los verdaderos gobernantes quienes les dictan las estrategias, los planes y la redacción de los decretos junto con la protección de los negocios de la corrupción y el narcoterrorismo.
Pero la prensa mundial lo repite incesantemente, el opositor es siempre la extrema derecha, no interesa si Katz o López Aliaga o Keiko sean demócratas, crean en la separación de poderes y la libertad de prensa, ni que busquen una justicia social dentro de un orden democrático, están lapidados por la repetición, en el otro extremo tendremos los lideres de la izquierda, pobres marginados, victimas del sistema opresor y de la brecha entre ricos y pobres, victimas de la injusticia social, aunque en la realidad son representantes de una ultra izquierda comprometida con el terrorismo y el narcotráfico, donde la violencia, los delitos y el asesinato es su día a día.
Para esa prensa oficial, el desastre de gestión, la incapacidad y el odio como forma de gobierno que se refleja en una huida de capitales y la destrucción de las principales empresas, es fruto de las trabas a la gobernabilidad producida por la oposición y los sectores empresariales de derecha, es el relato oficial que se publica, imprime y difunde a diario, el copamiento del estado y la destrucción de todo intento por hacer cumplir las leyes es silenciado permanentemente junto al silencio de todas las instituciones de control tomadas por el progresismo, la conclusión es que la culpa es del congreso obstruccionista, victima inmediata que todos los sectores tomados por el progresismo reclaman.
Una palabra de moda es la de gobernabilidad, la cual se emplea como arma para justificar cualquier contubernio como si fuese la patente de corzo de un ejecutivo descubierto en mil fechorías, veamos, la gobernanza según la RAE es la “Forma de gobernar, especialmente si es eficaz y adecuada a los fines que se persiguen”, en la práctica son las normas y reglas que uno implementa para realizar con eficacia la gestión de los recursos que nos permiten entregar servicios eficientes a la ciudadanía y encausarnos al desarrollo, respetando el bien común y de acuerdo a nuestra constitución sabiendo que el fin supremo de la sociedad es la persona humana.
Esto en la práctica comienza con la obediencia a la constitución, a las leyes y a las normas en ese orden de prelación y respetando los principios jurídicos que es parte del estado de derecho y esto no se cumple, muchos decretos que se dictan a diario son inconstitucionales y muchas normativas trasgreden el marco legal, adicionalmente, las acciones del gobierno infringen en forma flagrante la constitución, las leyes y el estado de derecho, con una prensa asalariada por el gobierno de turno y unas instituciones de control tomadas y sometidas al poder de turno, lógicamente todos los destrozos y males que realizan a diario es culpa del congreso y de la constitución, el relato progresista es descarado y abierto.
Veamos varios casos prácticos, la ley del ministerio de defensa que pretende crear una fuerza auditora externa a las Fuerzas Armadas para la evaluación y control de todo su personal con el pretexto de la lucha contra la corrupción (Deberían comenzar por palacio) o la otra de querer crear Rondas Campesinas en zonas urbanas, o incluso normas de menor nivel que permiten el accionar de Rondas Campesinas armadas en zonas urbanas, son vulneraciones flagrantes a nuestro marco jurídico y a nuestra constitución.
La ley del congreso 31091 establece que la vacunación tiene carácter voluntario, sin embargo las restricciones a los no vacunados supuestamente bajo el amparo de la ley de salud No. 26842 no tendría aplicabilidad cuando realmente no se esta colocando una vacuna sino un tratamiento génico experimental que pone en riesgo la salud del inoculado, y como lo indica ésta ley, su uso solo es para preservar la salud, eso implica que debe tomar en cuenta los casos de las personas en las que estos tratamientos experimentales están contraindicados medicamente, como personas gestantes, convalecientes, personas con sistemas inmunológicos débiles o enfermos del mismo Covid.
Adicionalmente, la supresión de la libertad y el derecho no es excluyente de la protección de la salud de los demás, los establecimientos bien puede atender a personas no vacunadas en otras áreas y suministrar sus servicios de formas alternativas sin quitar esa libertad, lo que sucede es que aquí el País esta de rodillas ante un contrato secreto en mi opinión con los hampones de las farmacéuticas que imponen estas ordenes para obligar al publico a inocularse con el tratamiento experimental que venden, estos contratos deben ser públicos y no pueden comprometer la soberanía nacional dictando normativas y ordenes políticas que solo le competen al Perú, al congreso y a sus ciudadanos.




