
Por: Juan Carlos Eguren.
El PERÚ se salvó por un pelo de caer en las garras del narco comunismo corrupto que impera en varios países de la región gracias a la solidez de sus instituciones democráticas que al unísono y como un solo puño repelieron, sofocaron y detuvieron el golpe de estado propinado por Pedro Castillo y su cúpula. Es legítimo que los demócratas nos regocijemos de ello, pero cuidado que ha sido solo una batalla y hay muchas por delante, el país sigue bajo amenaza y nada está dicho definitivamente por las razones siguientes:
1- La presidente Boluarte no es la persona idónea para gobernar un país complejo y menos en una etapa de crisis por sus evidentes limitaciones, su dudosa trayectoria y sus obsoletas ideas de izquierda.
2- Boluarte no tiene bancada, seguidores ni aliados, la derecha no confía en ella (es solo el mal menor temporal) y la izquierda la considera traidora, desleal, usurpadora y vendida a los intereses de la derecha “golpista y mercantilista”.
3- El Congreso aún no ha sido purgado, se mantienen los niños, los topos los sobornados y sobornables, así como los radicales golpistas de izquierda.
3- El veneno de la división entre peruanos, la lucha de clases y la exacerbación de las contradicciones sembradas y expandidas por Castillo y compañía continua en efervescencia y amenaza con violentos levantamientos exigiendo que “se vayan todos, nuevas elecciones ganares y nueva constitución”, los revoltosos son minoría pero con violencia, agitadores profesionales y logística financiada por el narcotrafico, la minería ilegal y el Casteochavismo son de sumo cuidado.
4- Con la expectativa de nuevas elecciones los seudo políticos de izquierda populista/nacionalista están compitiendo por la herencia de Castillo, sin el menor escrúpulo buscan aprovecharse de la ignorancia y frustración de cerca de un tercio de la población que busca desesperadamente cambios radicales con la esperanza que en el nuevo reparto algo le toque, así tenemos a Ollanta, Cerrón, Mendoza, Bermejo, Bellido y varias otras sanguijuelas de la misma calaña. Mientras exista esa base social/electoral siempre aparecerán nuevos “castillos” con diferente rostro pero la misma esencia destructiva y anti democrática.
5- En las próximas horas se tendrán que develar dos puntos de inflexión absolutamente fundamentales: La designación del Premier y primer gabinete de Boluarte y el restablecimiento de los principios de orden, autoridad y estado de derecho para sofocar la violencia en las calles. No son tareas fáciles, menos para Boluarte quien tendrá que entender por las buenas o por las malas que no se puede estar a la vez con “Dios y con el Diablo”, se requiere de un gobierno firme, coherente, consecuente, perseverante, cargado de meritocracia donde todos sus integrantes remen en el mismo sentido.






Pues Dina, se pintó sola el día que asumió la presidencia, amarillos les llaman a los traidores sindicales y amarilla a la prensa de los escándalos. Y ya saben quién usó ese color. Además de las corruptelas habidas, probablemente sea mejor llamarla Dilma.