Política

HONOR Y GLORIA A LOS QUE DERROTARON AL TERROR

VENCIMOS AL TERRORISMO Y HOY ALGUNOS LO REIVINDICAN

Por: Juan Luis Vásquez Budge
A diferencia de la gran mayoría de mis amigos de barrio y colegio que pensaban en la universidad y sus encantos, a los 14 años decidí junto con dos amigos de la infancia seguir la carrera naval. Además de amigos mayores siguiendo la carrera, uno de los nuestros acababa de ingresar a la Marina y eso nos entusiasmó mucho. Recuerdo con nostalgia y emoción haber ido a visitarlo a la Escuela un Domingo, cuando se encontraba en el mes de adoctrinamiento. Tenía un año para prepararme.
Siempre me atrajeron los buques, recuerdo los modelos a escala que armaba con mi padre, mi imaginación volaba y fácilmente podía verme abordo de uno de ellos. Eran épocas en que la televisión pasaba documentales espectaculares de la Segunda Guerra a Mundial y nunca nos perdíamos “Las Memorias de Wiston Churchill”. Guardo con el mayor respeto tres piezas hechas con madera de la toldilla de popa del HMS Iron Duke, acorazado insignia del Almirante Jellicoe en Jutlandia en 1916, obsequiadas a mi abuelo, el “Zambo” Vasquez Benavides, durante su misión en Inglaterra.
En 1971, los tres dejamos el calor, agua caliente, comida rica y demás comodidades de nuestros hogares e ingresamos a la Escuela. Mis compañeros y yo no lo hicimos pensando en el sueldo y comodidades sino en hacer lo que nos gustaba y disfrutarlo a pesar del sacrificio y carencias que nos esperaban y de las cuales éramos plenamente conscientes. Serviríamos al Perú casi desde nuestra pubertad, y nada menos que en la Marina de Guerra.
Pasaron los años de instrucción y entrenamiento para luego ser asignados a las diferencias unidades y dependencias de la Marina. Desde el principio cumplimos a cabalidad con las tareas y misiones asignadas sin duda alguna; jamás condicionamos nuestro esfuerzo y nunca se nos ocurrió pedir algo a cambio, simplemente eso no pasaba por nuestras mentes; era así y lo aceptamos. Estábamos felices y orgullosos de ser Oficiales y de hacer lo que hacíamos.
El destino nos premió y nos puso en el servicio activo en los años más críticos y difíciles del siglo pasado. Lo que muchas generaciones no vivieron, nos tocó vivir a nosotros. Estuvimos en todos los conflictos que involucraron al Perú desde el gobierno de Velasco hasta el de Fujimori, demandando de nosotros lo mejor. Fueron años de intensa, peligrosa y sacrificada actividad, especialmente por el sanguinario y cobarde ataque de Sendero Luminoso y del MRTA al que fue sometido el país, pero allí estábamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros sin titubear.
Siendo aún muy jóvenes, se le encomendó a nuestros compañeros que eligieron servir en la Infantería de Marina la penosa y riesgosa misión de reemplazar a la Policía en Huanta al verse sobrepasadas por el accionar subversivo. Digo penosa porque nadie, ni el más trejo y pintado combatiente profesional está preparado para empuñar las armas contra sus propios hermanos, así hayan sido estos arrastrados por mentes desquiciadas para levantarse contra su propio país. Por esa razón, doble es el mérito y mayor aún el reconocimiento por tan difícil misión. De allí en adelante todo es historia.
A mi no me lo contaron, estuve allí, vi el valor y sufrimiento de mis amigos, vi llorar a varios, incluso sobre mis hombros, por lo que vieron y sintieron; imposible imaginar si no se estuvo allí, lo que vivieron enfrentando al enemigo peruano; nada más cruel y difícil y para lo cual nadie nos preparó. No aceptaré por lo tanto que alguien que no vivió en carne propia el ataque cobarde de los “invisibles” y siempre traicioneros subversivos y que desconozca las condiciones tan difíciles y complicadas en que se actuó, critique a la Marina, sus Infantes, sus FOES y BALICOS, y su valioso personal, cualquiera que sea el grado. Exigiré el respeto, reconocimiento y agradecimiento que se merecen, ellos y todos los que servimos con honor, valor y determinación a nuestro país durante los mejores años de nuestras vidas, para que hoy se pueda vivir en paz y libertad y, antes de opinar, enterarse de la verdad sin creer en lo que ciertas organizaciones escriben convenientemente para conseguir sus objetivos.
Para terminar; lamento que nuestro gobierno se haya sometido a caviares y marxistas resentidos dándole la espalda al casi 90% de peruanos que los rechazó; que un grupo de ONG’s “pro DDHH” (y dinero) simpatizantes de SL y del MRTA y defensores de terroristas estén haciendo tanto daño a nuestras FFAA y al país, so pretexto de atentados contra los DDHH.
Lamento también que existieran tantos jóvenes mal informados pidiendo por años amnistía para Abimael Guzmán, que hayamos permitido que prospere el MOVADEF, que existan periodistas que ignoran o tergiversan la verdad por odio o por consigna, que una Ministra de Justicia haya tendido homenaje y pedido perdón a los familiares de terroristas muertos “en el conflicto armado” en el “Ojo que llora” y cargue ataúdes de terroristas en Ayacucho; que se haya permitido construir un “Mausoleo” de SL en Comas, luego demolido, que en estos 8 meses nuestros políticos, mayoritariamente de derecha, no convoquen a un grupo de notables para revisar el nefasto y sesgado Informe de la CVR elaborado por caviares y rojos enemigos de nuestras FFAA, varios de ellos elegidos por el propio Abimael Guzman de la mano con Diego García Sayan, que no se levanten voces de protesta por el vergonzoso templo de adoración al terror llamado LUM, y también me avergüenzo de aquellos miembros del TC, que en lugar de aplicar Justicia se dejaron arrastrar por la presión de los actuales enemigos de la patria y en su momento prevaricaron, reabriendo el caso de El Frontón.

1 comentario

  1. Pues, a quien deben traer al recuerdo es a Bárbara D’Achille, ella ha sido injustamente (tal vez convenientemente) olvidada, pues sin tener ninguna participación política, ni siquiera era peruana de nacimiento, fue vilmente asesinada, y provocar el conflicto cognitivo en tantos jóvenes despistados.

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