
Por : José Romero
Días previos a la Navidad, el 17 de diciembre de 1996 una gavilla de 14 delincuentes terroristas tomaron por sorpresa la residencia del embajador de Japón Morihisa Aoki haciendo rehenes a poco más de 700 invitados que celebraban el onomástico del Emperador del Sol Naciente Akihito. El supuesto objetivo de los terroristas era la liberación de los miembros detenidos de esa organización terrorista, sin embargo, la verdadera razón habría sido liberar a algunos terroristas que entonces tenían en su poder las claves de las cuentas bancarias donde tenían los fondos provenientes de las extorsiones y cobros de rescates de los secuestrados por el MRTA.
Tras la sorpresa vino la reacción de un gobierno que tenía liderazgo. El Presidente Fujimori convocó a los especialistas en manejo de crisis y a quienes por mandato constitucional tienen la misión de velar por la soberanía, seguridad e integridad de la Patria o sea a las Fuerzas Armadas, quienes tenían 16 años de experiencia en la lucha antiterrorista y por ende estaban preparados para afrontar el reto.
Cabe resaltar el papel que le cupo a Alberto Fujimori Fujimori como líder de la Reconstrucción del Perú y como Presidente, responsable político de este operativo, algo que hoy algunos por mezquindad, cobardía o cálculo político no lo mencionan, “olvidando” su participación en diversos escritos y relatos que se han hecho sobre la Operación Chavín de Huántar.
Las alternativas era lograr la rendición de los terroristas emerretistas comandados por Néstor Cerpa, un antiguo sindicalista de Cromotex, por las buenas (rendición incondicional) o preparar un operativo militar para retomar la embajada con el menor costo en bajas humanas y la liberación con vida de todos los rehenes.
Mucho se ha contado sobre este operativo considerado como uno de los más grandiosos en el mundo militar. Tras el día D , 22 de abril de 1997, a lo largo de estos 25 años ha habido una persecución implacable contra quienes no solo tomaron la decisión de ordenar el inicio del operativo militar sino también contra los 195 comandos que integraron la Patrulla Tenaz, quienes tras una concienzuda preparación lograron el éxito aquel 22 de abril, con las lamentables bajas de los comandos Juan Valer y Raúl Jiménez, del Vocal Carlos Giusti y varios comandos heridos de consideración incluso algunos de los cuales quedaron discapacitados. La gavilla terrorista pagó con su vida haber puesto en jaque al Perú. Quien levanta un arma contra el Perú sabe que recibirá plomo y no caricias.
La Historia la escriben los hombres con valor, decisión y entrega. Así lo entendieron el General EP (r), entonces Coronel y hoy Congresista José Williams Zapata quien fue el jefe operativo del grupo de comandos junto con los entonces Coronel EP Luis Alatrista, Capitán de Fragata AP Carlos Tello y el Mayor Rolando Capucho. Junto con ellos, hubo héroes anónimos -hoy ya con nombre propio- que cumplieron con su deber desde los Comandos de los grupos Alfa y Delta así como personal de Comunicaciones, de Apoyo, Francotiradores, de Inteligencia a cargo del Servicio de Inteligencia Nacional SIN, de Seguridad y los miembros del Centro de Operaciones Tácticas. No olvidemos la participación del Cardenal Juan Luis Cipriani; de Domingo Palermo, el jefe del equipo negociador del Estado Peruano; la decisiva participación del Almirante (r) Luis Giampietri Rojas y el Coronel EP (r) Roberto Fernández (quienes siendo rehenes organizaron las acciones de inteligencia desde dentro de la residencia), el apoyo espiritual del sacerdote Juan Julio Witch, quien fue rehén y la participación de mineros y militares que construyeron los túneles por donde se ingresó a la residencia aquel 22 de abril.
Tampoco no olvidemos la participación abyecta del diario La República quien puso en evidencia la construcción de los famosos túneles en cuya obra intervinieron mineros patriotas ni menos a aquellos que lograron su pronta y sospechosa libertad e intercedieron -a su salida- en favor de los terroristas (el finado comunista Javier Diez Canseco y el corrupto Alejandro Toledo) y tampoco al caviar Francisco Sagasti que pidió un “autógrafo” al cabecilla terrorista Cerpa. Tampoco, pese a que no sea “políticamente correcto” no puedo dejar de mencionar el papel que cumplieron el General Nicolás Hermoza Ríos, Comandante General del Ejército y Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y al Asesor de Inteligencia Doctor Vladimiro Montesinos Torres. Ellos también fueron parte de este operativo.
A las 15:23 horas del aquel 22 de abril de 1977, tras 126 días, se inició la retoma de la residencia y la posterior liberación con vida de 71 de 72 rehenes.
Hoy recordamos un hecho que marcó la derrota militar del movimiento terrorista MRTA pero recordemos también el traicionero papel de quienes posibilitaron la libertad de muchos mandos terroristas como la estadounidense Berenson y el asesino Cárdenas Schulte así como quienes desde oenegés persiguieron a los Comandos de la Operación conocida como Chavín de Huántar así como los que “gracias “a una comisión de odio y mentiras reescribieron la historia, llamando al Terrorismo como “conflicto armado interno”.
Honor y Gloria a los Comandos del Ejército y Marina que hicieron posible el éxito de la operación. Gratitud Eterna a los Héroes de la Democracia (Ley 30554).
#TerrorismoNuncaMás
#VivaElPeru




