Política

EL MENÚ DE MACONDO: CRISIS DEL SECTOR GASTRONÓMICO

Por: José Romero

Solo en un país de opereta como en el que han convertido al Perú podemos ser testigos de como un gobierno incapaz puede autorizar que los restaurantes funcionen con el 40% de su capacidad instalada, pero a la vez quien preside accesitariamente ese gobierno pueda “recomendar que los peruanos no vayamos a estos lugares”.

Solo en Macondo podría ocurrir este sinsentido y lo peor que no haya periodistas con suficientes hormonas que se indignen y exijan una aclaración. El comunista corrupto Evo Morales decía que la ingesta de mucho pollo causaba problemas de virilidad. Al parecer no era el ave sino el consumo de “mermelada” el causante de ello.

La crisis golpea a todos y las empresas no podían evadir esta situación, aunque según un interesante artículo de Día 1, el COVID ha sido el detonante de una crisis que se veía venir para el sector gastronómico sea por los márgenes de utilidad tan pequeños dependientes de un alto porcentaje de ocupabilidad así como de costos fijos muy altos, expresados por ejemplo en alquileres estratosféricos.

Con dos restricciones importantes, uno es el solo 40 % de ocupabilidad máxima y otro el toque de queda que permite trabajar máximo hasta las 7.30 pm, poco queda para los restaurantes. Los que funcionan hoy lo hacen vía delivery o pick up, más la atención restringida en el local, todo lo que representa solo un 25% de las ventas de antes de la pandemia.

Otro de las limitantes es el factor financiero, habida cuenta que la gran mayoría no accedieron a Reactiva Perú, lo que ha obligado a los restaurantes a endeudarse a altas tasas de interés y en el mejor de los casos inyectar capital de trabajo fresco.

Sin embargo, no todos podrán atender en el local pues el área de éste es el limitante para mantener el distanciamiento social, como es el caso de barras y otros negocios con áreas reducidas. Los propios restaurantes pueden cumplir los protocolos, pero nadie puede garantizar que los clientes lo hagan, ya que vemos cómo mucha gente no guarda la distancia social, no usa mascarilla o no se lava las manos adecuadamente.

A la fecha y pese a la crisis el sector se muestra optimista. Muchos restaurantes se han reconvertido vendiendo vía delivery, trabajando con fuerza de reparto propia, complementando con venta de insumos y simplificando su oferta. Pese a todo hay optimismo moderado para salir adelante.

Ojalá que el esfuerzo de los empresarios y trabajadores del sector gastronómico de sus frutos, a pesar de la burocracia  incompetente.

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