Iglesia

EL LADO OSCURO DE LA IGLESIA

Por: María Ximena Rondón

Cuando alguien menciona a la Iglesia y a la oscuridad, inmediatamente se nos vienen a la mente los escándalos de abuso sexual o la leyenda negra de las “riquezas” del Vaticano y los lugares santos. El “lado oscuro” nos recuerda a los Sith de Star Wars y al sufrimiento de esos seres. Incluso, muchos pensarán que la Iglesia no sufre ni que un cristiano podría sufrir. Más bien, existe una noción de que un cristiano es un retrógrada, un ultraconservador, un obsoleto y que su aporte a la sociedad es abuso y despilfarro.

Pero lo que nunca mencionan los medios de comunicación ni la sociedad es el “lado oscuro de la Iglesia”: la persecución religiosa.

Esta situación parece irreal desde la comunidad de nuestros hogares en el lejano Perú. Tierras como el Medio Oriente, África o China nos parecen muy remotas y recibimos poca información de ellas. Lo que pocos saben es que, en ese lado del planeta, hay gente que puede llegar a morir por causa de su fe.

Solo entre mayo y junio del 2022, alrededor de 70 cristianos fueron asesinados en Nigeria, país en el oeste de África, por grupos de extremistas musulmanes (como Boko Haram). En el 2021, fueron asesinados 4650 cristianos por causa de su fe. Todo ello sin contar los secuestros y atentados contra las iglesias.

Si utilizamos términos “políticamente correctos”, muchas de estas víctimas son mujeres (entre niñas y jóvenes). Incluso en los últimos años, los extremistas musulmanes atacan los colegios católicos para secuestrar a las estudiantes y convertirlas al islam por la fuerza para casarse con ellas. Hace poco, hubo una campaña para pedir la liberación de una joven raptada hace tres años. Las feministas, por supuesto, se destacan en estas situaciones por su ausencia.

Si se enteraran de que el Estado Islámico, durante la ocupación de la Llanura de Nínive en Irak (entre el 2014 y 2016) usaba a las cristianas como esclavas sexuales…

A estas alturas, el lector se preguntará: Si ser cristiano es tan terrible en esta parte del mundo ¿Por qué no abandonan su religión? Ese es un pensamiento muy Occidental y de la sociedad de confort e individualismo, donde no hay espacio para una religión ni los valores.

La autora de este artículo vivió en Egipto y experimentó en carne propia la persecución religiosa. Allí, le preguntó a una refugiada de Sudán (cuya hermana había sido decapitada por los extremistas y su hogar destruido) por qué seguía creyendo en Dios si su vida era tan terrible. Ella respondió que a pesar de todo lo que sufrió, amaba a la Iglesia Católica, que Dios la protegía y su fe la fortalecía para seguir adelante, porque los actos malvados eran cometidos por la humanidad al elegir obrar el mal. Y le apenaba que un derecho importante le fuera arrebatado: La Libertad religiosa.

En ese sentido, hace unas semanas, en Nicaragua, en Centroamérica, el gobierno del dictador de izquierda Daniel Ortega expulsó del país a las Misioneras de la Caridad (fundadas por Santa Teresa de Calcuta) ¿Por qué expulsar a quienes se ocupan de los pobres y los olvidados? ¿Por qué no se respeta el derecho a la libertad religiosa?

En el caso del Perú, casi nadie notó durante las elecciones presidenciales que en el plan de gobierno Perú Libre, se proponía romper el Concordato con la Santa Sede. Esto permite el derecho a la libertad para ser católico en nuestro país. Pero si se rompe, se abren las puertas a la persecución religiosa contra quienes pertenezcan a la Iglesia Católica. Y ahora que el presidente Pedro Castillo, quien entró al gobierno con el partido de Perú Libre, la situación es incierta. Es como un volcán dormido ¿Se imaginan ser detenidos por la policía al querer ir a Misa? ¿Se imaginan a la izquierda y a los caviares promoviendo el ataque contra quienes profesan el catolicismo? Sería terrible. Pero esa es la realidad de los católicos en países como Nigeria, Egipto, Siria, Corea del Norte o China. En estos dos últimos países (que tienen gobiernos comunistas), te pueden enviar a un campo de trabajos forzados si eres cristiano, muchos obispos y sacerdotes de la zona han sido llevados allí.

Que esta realidad nos motive a reflexionar sobre el valor y la importancia de la libertad religiosa. Si analizamos la cobertura mediática con detenimiento, lo único que aparece referente a la Iglesia son los abusos y las malas noticias. Obviamente, son actos condenables, pero no son cristianos. Quien los comete, se aleja de sus principios y valores de su fe. Pero no debemos olvidar que hay personas en el otro lado del mundo que prefieren morir antes que renunciar a su fe. Nigeria es un país azotado por la persecución religiosa. Hay gente muy buena de la Iglesia que ayuda al prójimo en Medio Oriente o en África y que son asesinados o secuestrados por ello. Hay gente que, a diferencia de la realidad en LATAM, no puede decir que es cristiana en la calle ¿Quién nos garantiza que en Perú y en América Latina siempre tendremos esa libertad? Aunque poco a poco, se gesta una persecución ideológica y de rechazo. Por ejemplo, en el mes del orgullo LGTB, en las producciones de Netflix y en comentarios de ciertos políticos e influencers. Todos ellos promueven un discurso de tolerancia, pero este saca a relucir su lado oscuro cuando se trata de la libertad religiosa, especialmente de quienes profesan la fe cristiana.

No ignoremos a quienes son perseguidos y olvidados. No sabemos si en el futuro, nosotros podríamos estar en ese lado oscuro.

1 comentario

  1. La nota habla de “valores”, algo ajeno a la fe, que siempre ha hablado de virtud. Es esa misma falta de virtud, que cuando no existe es ocupada por los vicios, la que ocasiona la despreocupación hacia el bien del prójimo, segundo mandamiento señalado por nuestro Señor.

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