Política

EL HERPES DE LA PSEUDO-PROGRESÍA.

Por Francis W. Butters

Hace unos días escuché a César Hildebrandt hablar de un “liberalismo venéreo”. Un término que me parece no solo genial sino además apropiado en un país como el Perú, en el que el exceso y el defecto, más que la virtud, son la aspiración, el objetivo y la regla. Hay quienes se disfrazan de liberales para proteger privilegios, y hay también quienes pretenden defender el capitalismo,solo  para sostener un mercantilismo extractivo y asfixiante.

El problema es que, cuando don César, habla en términos de ese tipo de enfermedades contagiosas por contacto carnal, el agudo periodista olvida que muchas son transmitidas por que el portador no sabe que la tiene, o sabe y se queda callado por preferir el puro placer del contacto a la prudencia; y el contagiado, ni cuenta se da de que ha sido “quemado”.

Empeorando la cosa, si la promiscuidad de múltiples contactos, acelera los contagios a nivel de epidemia. Para el chato, lejos han de estar sus  recuerdos juveniles del Jirón Huatica, o las desconocidas para él,  actuales caseras del Jirón  Zepita o del Jirón Chancay, así que hay que disculpar su distancia del tema. Ese comercio de la carne, da la impresión de que hoy  le es ajeno y desconocido.

El “jironeo” de la intelectualidad pseudo progresista limeña, y hay que ubicarla geográficamente”, es de otro tipo; más sofisticado y sibarita, más uptown que downtown, más sanisidrino que bajopontino, más miraflorino que “conero”. Más educado y nutrido de lecturas y viajes, aparte del círculo social en que se desenvuelven, pero no menos promiscuo. Estos señores y señoras, hasta cuando se burlan de sus adversarios y enemigos, mal llamados progres, les restregan en la cara, alguna forma de superioridad, producto de su privilegio..

No quiero usar en término progresista a propósito, por la sencilla razón de que no creo que se lo merezcan. La izquierda ha sido incapaz de generar o de mostrar el progreso, a pesar de sus múltiples ocasiones en el poder desde 1848. Todo lo contrario, en donde han tenido oportunidad de poner en práctica su prédica, han causado muerte, desolación, atraso, pobreza; y cualquier cosa menos democracia. Fidel Castro dice suelto de huesos, en una entrevista de Barbara Walters, que “ustedes (o sea nosotros) no entienden la libertad de expresión de la misma manera”. Es decir que el socialismo viene con su propio diccionario bajo el brazo.

No debe de escapar al amable lector, que los individuos pertenecientes a estos círculos de privilegio (por eso y otras cosas más, Vladimir Cerrón los detesta), no solo se reúnen en los mismos sitios, estudian en los mismos centros de estudios superiores, provienen de los mismos colegios, y frecuentan los mismos abrevaderos, sobre todo después de una breve pero bien fotografiada participación en una “marchita” de protesta. Son pues una cofradía, dedicada a una supuesta devoción  común que se congrega frecuentemente para repetirse mutuamente cómo un mantra oriental, para entrevistarse y citarse el uno al otro, y alabarse entre si cómo fuentes de la democracia, los derechos humanos,  y garantes de la ley y de todo lo que es “correcto”, según su mejor parecer. Todo aquel que ose oponérseles, es objeto de escarnio, insulto y deshumanización.

Otro elemento aglutinador de este cotolengo, más apropiamente Cottolengo; de esta “Casita de la Divina Providencia”, son sus odios comunes, a esos enemigos reales o imaginarios, que los han llegado a motivar a reemplazar a un flacuchento corcel, por un burro con sombrero, con tal de arremeter contra esos enemigos que tanto detesta; solo para que este, “el rucio”, les haya terminado dando una buena coz a la chotana, en sus rosadas posaderas. Hasta los molinos de viento han de estar todavía riéndose de ellos.

Todas estas características o síntomas, son parte del cuadro necesario para diagnosticar a quien es portador del un virus que tanto daño le hace al país.

El herpes simplex, enfermedad que inspira estas líneas, es una enfermedad que produce ampollas o llagas, pero que en muchos casos es asintomática.

El Herpes Pseudo-Progresista es una condición que deja marcas, que duda cabe, pero más que marcas físicas, estas son de otra índole. Hay que observar y escuchar con atención a estos individuos, ya que su detección tiene más que ver con las palabras que salen de sus bocas, o las letras que emanan de sus plumas o teclados, lo que nos permitirá ver la pus que llevan dentro.

Otro síntoma de estar contagiados de lo que he venido a llamar herpes pseudo progresista, es una tendencia compulsiva a tener un “double standard” (ellos entienden, todos hablan inglés), lo que en Limamanta se llama Doble Rasero. Entre las últimas muestras de este doble rasero, sazonadas por los consabidos insultos gramscianos, están los ataques al actual alcalde de Lima Ing. Rafael López Aliaga (disclosure:, mi pariente), por intentar prácticamente solo, enfrentar las consecuencias de los negocios de esta pseudo progresía con la mayor empresa corruptora en la historia del Perú. Su cruzada, y su persistencia, su testarudez andaluza y puneña,  si se quiere, ha dado frutos iniciales, que le han valido todo tipo de insultos y proclamas por una estabilidad jurídica , que ni los fujimoristas han defendido con tanto ahínco. Nadie ha defendido los “contratos ley”, mejor que las chalinas verdes que se llenaron los bolsillos con ellos, así como sus cofrades, todos llenos de llagas, ampollas y pústulas, más que evidentes en sus palabras y en sus estilos. Algo inexplicable en un grupo que precisamente hizo toda una campaña política basada en la necesidad nacional de derogar ese artículo de la Constitución fujimorista del 93, las que llamaron entreguista. Parece ser que cuando los entreguistas son ellos, nadie tiene por qué molestarse. Ninguno, de esos que se llenan la boca con las palabras “derechos humanos”, se ha preocupado de los cientos de miles,, sino millones de ciudadanos de Lima, que cual mitayos coloniales pasan todos los días por un peaje fruto de una corrupción públicamente  admitida, que les cobra por entrar y salir de sus casas.

Indira Huilca se despachó durante la campaña sobre el “peligro” de López Aliaga. Tal vez ella intuyó, lo que los cofrades estaban muy entretenidos para admitir, que él si podía ganar una elección. La apuesta por mantener los privilegios otorgados por Susana Villarán de la Puente (valla con los apellidos!), ha sido descarada y desvergonzada. Encima que quien promueva su disolución, sea un gordito colorado, que no tiene reparo alguno en que le digan Porky. Más de una de sus ampollas de debe haber reventado al recibir el fallo del juez que acogió el amparo deteniendo el cobro de los peajes! .

Otro paquetito que les ha explotado en la cara últimamente, han sido las declaraciones del “filósofo” a quien aplaudieron por una página de capturas de WhatsApp en donde les daba aparentes municiones para sacarse del camino a la fiscal que se tumbó a Castillo, y les cerró el caño de las asesorías y consultorías. Aparte de que la salida de Castillo , dio lugar a la ascensión de su vice presidenta, también de izquierda, que ahora tiene una foto apapachada con Joe y Jill Biden! Cómo ha de dolerles esa “traición”!

El piloto automático de la economía peruana ha resistido todo tipo de ataques, y tiene ahora a medio Perú Libre diciendo que no es tiempo de cambiar la constitución fujimorista del 93!

¡Plop! ¡Exijo una explicación!

 

1 comentario

  1. Pues unos cuantos escraches a los puntos de reunión de tales elementos podría ser el principio de su caída, idem digo de las caricaturas que no se están produciendo a la velocidad apropiado para decretar tal caída, una caricatura grupal, de todos los que son.

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