
Por: María Ximena Rondón
Las extorsiones se están saliendo de control. La delincuencia aumenta. Surgen grupos de extranjeros que buscan imponer “sus reglas” en el país por medio del chantaje y cobro de cupos.
Ante este panorama, debemos preguntar al gobierno, especialmente a la Cancillería, qué están esperando para deportar a estos malos elementos.
Sabemos que hay muchos inmigrantes que han realizado todo lo posible por residir en el Perú legalmente y que trabajan honestamente. Incluso, se han adaptado a la mentalidad nacional. Lamentablemente, estas personas resultan salpicadas por los malos actos de sus compatriotas que hacen lo que les venga en gana.
La situación correcta e ideal para migrar a otro país, es seguir el proceso legalmente, adaptarse y respetar al territorio y a la gente que te acoge.
En ese sentido, resulta decepcionante el trabajo de las autoridades para imponer el respeto a la nación a los extranjeros que están alterando el precario orden y a los pequeños empresarios peruanos. Es indignante que un comerciante peruano tenga que pagar un cupo a un extranjero para vender sus productos. Es indignante enterarse cómo algunas bandas extranjeras perpetran crímenes en varias regiones del país.
Lo que debe hacer el gobierno de turno, y los siguientes, es fortalecer las condiciones migratorias y de permanencia en Perú y deportar a los extranjeros que hayan perpetrado un delito. Es irracional dejar que estos malos elementos continúen generando una crisis de seguridad y contribuyendo a la degeneración social y moral de nuestra patria. Los ciudadanos peruanos son la prioridad, no los extranjeros, menos aún los delincuentes.
Si esta es la forma en la que estos migrantes buscan “mejorar su vida”, están equivocados y no debemos permitírselo. Da pena que hayan optado por este mal camino, pero no podemos dejar que las bellaquerías continúen.
Deben ser deportados urgentemente.




