
Por: Luis Yunis
Frente al cuestionamiento hecho, inmediatamente la lógica y el sentido común me dice que no deben guardar silencio, ni obedecer a alguien que ni siquiera sabe tomar decisiones y menos velar por los intereses del país.
Entiendo lo que dice el artículo 169 de la Constitución respecto a que las FFAA y la PNP no son deliberantes y que están subordinadas al poder constitucional, pero subordinación no implica aceptación. Muchos buenos militares y policías en algún momento han tenido como jefes a mediocres, timoratos e ignorantes, y en el interior de cuatro paredes se les ha dicho la verdad, y ello no significa rebeldía; al contrario, significa sentar las cosas como son por el bien de la institución.
Estoy convencido de que los militares y policías en el interior de sus respectivas instituciones discuten, reflexionan y analizan los hechos evidentemente caóticos de quien tienen al frente como jefe supremo y eso se llama deliberar, pero guardan silencio a pesar de que les hace daño institucionalmente porque menoscaba la moral, maltrata los años de servicio y evidentemente ven frente a sus ojos como se retrocede frente al avance del enemigo, y aun así, ¿deben permanecer en silencio, rendirle honores y hacer sonar los tacos con el respectivo porte militar? Lo siento, pero no estoy de acuerdo.
¿Algunos políticos creerán que los militares y policías por el simple hecho de decir que no son deliberantes, implica a que no se den cuenta de lo que ocurre y más aún creerán que son torpes, escasos o no piensan y que obedecerán a rajatabla?
Y eso no es así. Bueno, hay los sumisos, los trepadores, los sobones, los manejables, los interesados, incluso cobardes; pero sin duda son la minoría, y lo que sí es un hecho, es que los integrantes de las instituciones armadas y policiales deliberan a diario y lo hacen por formación, porque sus decisiones involucran responsabilidad, incluso de la vida ajena. Actualmente ya tienen derecho a voto y será pronto que se les reconozca el derecho a participar en actividades políticas, incluido el de afiliarse a partidos políticos, como los hay en otros países de avanzada, pero por lo tanto quedarse mudos, ciegos y sordos no es la mejor opción.
Y no es lo mejor opción porque el ejercicio de la función militar y policial demanda un permanente análisis y reflexión del acontecer nacional y sin duda alguna son los más indicados para darle a conocer al jefe supremo la temperatura social, el desorden, el caos, los conflictos, el retraso, la corrupción, la pobreza, el abandono, la inseguridad, la desigualdad, la injusticia, la inestabilidad y crisis política, y más aún, ellos saben quiénes son los felones y traidores. No hacerlo es complicidad; así que no se confunda la no deliberancia con la verdadera disciplina, porque primero está el juramento hecho al país…caso contrario, un paso al costado.




