Política

CLUBER ALIAGA: HONOR Y COMPROMISO

El General PNP (r) Cluber Aliaga no solo ha dado muestras de valentía, honor y compromiso sino un genuino y poco común desprendimiento

Por: José Romero

Cuando alguien asume un cargo ministerial en un gobierno elegido en las urnas sabe o por lo menos debería saber qué políticas seguir.

Sin embargo cuando lo hace en medio del caos que vivimos y asume una cartera como la del Interior, responsable político del orden y seguridad interior, su margen de acción es muy limitado.

Su responsabilidad implica estabilizar el orden y garantizar la Institucionalidad de la Policía gravemente resquebrajada por intentos de un plan siniestro.

Un ministro es del estado y el gobierno representa no a un partido político o facción sino a la Sociedad procurando su bien y desarrollo.

Pero cuando las acciones de un antecesor en el cargo o del propio presidente ponen en peligro a la patria o sus instituciones es deber dar pelea, primero en el gabinete y también ante el presidente y de ser el caso explicando a la ciudadanía los peligros que se ciernen. Callar o arrodillarse ante el poder no es sólo de cobardes sino de traidores a un juramento de servir al Perú con eficiencia y honestidad.

Cuantos Cluber Aliaga hubieran sido necesarios para decirle No a la corrupción que saqueó al Perú o al golpismo de Vizcarra, cuyos objetivos no quedan dudas que eran parte de un proyecto mafioso.

El General PNP (r) Cluber Aliaga no solo ha dado muestras de valentía, honor y compromiso sino un genuino y poco común desprendimiento. Recordemos nomás como una usurpadora llamaba “a su ministra” como si fuera su mascota y a otros que fueron cajeros o cómplices de corruptos.

Un agudo columnista dice que Aliaga debió irse en silencio y que defender a la policía ha sido una traición a quienes lo convocaron. Discrepo con ese punto de vista.  Hay que romper el infame pacto de hablar a media voz y por cierto no someterse prefiriendo antes la historia y la patria que un sueldo.

El General  Aliaga se va de un gabinete que hace agua pero queda en el corazón  de los peruanos de bien y de cada uno de los miembros de la Policía Nacional. El respeto y consideración de sus subalternos y jefes no tiene precio.

 

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