
Por: Carlos Vermejo
Señor Castillo, le dirijo estas líneas con el fin de hacerlo reflexionar y pueda tomar en cuenta el consejo que aquí quiero sustentar, en mi opinión personal, pienso que usted es una persona con buenas intenciones, lamentablemente, solo las buenas intenciones no son suficientes para poder ejercer el cargo de Presidente del Perú, como bien dice el dicho popular que de buenas intenciones esta empedrado el camino al infierno.
El problema Señor Castillo es que usted es incapaz para este puesto, y aquí quiero ser bastante explicativo para que lo pueda entender, esto no es nuevo, la historia del mundo ya se ha encontrado muchas veces con ésta situación, Maurice Druon escribió una serie de siete novelas históricas llamada “Los Reyes Malditos” donde detalla en forma novelada una descendencia de Reyes de Francia, desde Luis X, reyes incompetentes y mediocres que arruinaron a uno de los Reinos más grandes y poderosos del mundo, donde por ejemplo los príncipes de reinos diez veces más pequeños que Francia, preferían pactar con sus enemigos porque sabían que el rey francés no cumpliría su palabra, que paralelo tan interesante con los inversionistas y agentes económicos actuales que no tienen ningún tipo de confianza en el gobierno que Ud. maneja.
Estas novelas explican mucho esos detalles que destruyen a una nación, destruyen su economía y su futuro, sin embargo, le comento que el estilo de gobierno que usted está ejerciendo, nos hace retroceder hasta el siglo XIII, el estilo del gobierno de Juan sin Tierra, un gobernante que efectivamente, trasgredía permanentemente no solo las leyes, sino todo principio razonable de convivencia social, por ejemplo esa actitud de pensar que si sus nobles tenían algo, no era fruto de su esfuerzo, trabajo, e ingenio, solo se lo explicaba porque se lo habían robado a él, y sin más, les expropiaba sus propiedades, les subía los impuestos a uno u otro, y los satanizaba como ladrones, esas acciones llevaron a que el pueblo ese que usted tanto nombra se levante y le imponga la famosa Carta Magna, unas reglas y principios fundamentales para defender al pueblo de los abusos de los malos gobernantes y que dieron origen a las constituciones, como la nuestra que es la que nos defiende de los abusos del Estado, que reconoce nuestros derechos y libertades, y la cual quiere eliminar.
Entonces señor Castillo, la realidad es que usted como va, es un remedo de Juan sin Tierra, se que tiene buenas intenciones, quiere por ejemplo reducir la pobreza, pero de la pobreza se sale con el trabajo, y la forma de conseguir más trabajo para todos es promoviendo la creación de más empresas, eso se llama inversión, y si, los peruanos que en su mayoría son emprendedores requieren confianza, esto es predictibilidad, no quitándole su dinero a “los que mas tienen” eso se llama robo, y menos amenazándolos a cada rato con su plan de cerrar el congreso para eternizarse y decir cada vez que puede que son ladrones y que quiere expropiarlos.
Sus acciones muestran lo que usted es, muestran su esencia, en poco tiempo ha llenado el Estado de impresentables, prontuariados ávidos para servirse del Estado, con la boca habla de lucha frontal a la corrupción como su predecesor de mala recordación Vizcarra, pero con los hechos apoya y sostiene solo a una banda de delincuentes, cada uno peor que el otro, el pueblo al que usted tanto mienta, ya se dio cuenta de cómo son sus negocios, por un lado quiere proyectar la imagen del cristiano bueno y pobre pero tiene por asesores íntimos a una sarta de chamanes hijos de Belcebú que le hacen pactar todos los días con el enemigo de Dios, usted demuestra al igual que su predecesor ser falso, traicionero e inmoral, calidad permanente porque es de su propia esencia.
Esperando que entienda que sus acciones no producen bien alguno para el país, que por más que tenga buenas intenciones, lo que toca destruye, y reconociéndose que ha perdido los pasos hacia Dios su creador, le recomiendo que se arrepienta de sus acciones, recapacite y por ética elemental renuncie al cargo de Presidente, sabiéndose que Ud. es un total incompetente para este tan alto y digno cargo de la Nación, el pueblo se lo agradecerá.





Vaya carta ejemplo de libro de lo naif. A quienes se debe apelar es a los que lo sostienen, caso de los “empleados” de rpp, cisneros o fernandini. Ellos, que se precian de inteligentes, son quienes deben, darse cuenta que esa forma de proceder, lleva al Perú, camino del abismo, que esas ofertas político económicas, solo han conducido al incremento de la pobreza y por lo tanto salir al frente, y reconocer hidalgamente que esto no puede seguir. No sabemos, quienes le dictan el discurso. Pero me animo a pensar que el ocupante de palacio es eyaculador precoz, que no puede contenerse.