Vida y familia

BÚSQUEDA IMPLACABLE

Por: Tomás González Pondal

Un docente me ha contado lo que hizo frente a la monstruosa Educación Sexual Integral (ESI), y, por razones que espero se entiendan, me ha resultado muy significativo. Sabemos que un curso de carpintería nada tiene que ver con el sexo, pero sabemos también que debido al desenfrenado hambre de sexualizar hasta las baldosas, por doquier se pretende se hable de sexo. Muchos gobiernos actuales, invasivos, violadores de derechos, inmorales, ideologizados, exigen que, prácticamente, hasta el electricista del colegio dé cuentas de cómo con su actividad contribuye con la referida “educación”. En palabras del gran filósofo Gustave Thibon: “El Estado todopoderoso reemplaza la educación del hombre por el adiestramiento del animal (por no decir por la revisión de la máquina, porque todavía habrá que agradecer el que se nos trate como animales.”

Como el docente en cuestión conserva el sentido común y se opone a la imposición irracional y corruptora impulsada por gobiernos decadentes de turno; como sabe que la materia que enseña, Geografía, tiene tanto que ver con el sexo como un chocolate blanco tiene que ver con el agujero negro hallado en la galaxia de Alberton; como sabe que le exigen rendir cuentas no de qué da sobre su específica disciplina sino sobre temáticas sexuales; como sabe, en fin, de la locura opresora, libertina y gramsciana que acompaña a la ESI, en la rendida de cuentas que le exigen expuso que, por todo concepto, lo que les dio a sus alumnos fue la película “Búsqueda Implacable”. No tiene nada que ver con lo medular de la ESI, pero es una buena respuesta al absurdo ya conocido: que la ESI no tiene nada que ver con su materia, y, más general, que la ESI no tiene nada que ver con la buena formación.

Implacable es lo que no está quieto, lo que no está aplacado, lo que se mueve constantemente. Los buenos docentes no están tranquilos, y buscan implacablemente esa tranquilidad que se les quiere quitar. Buscan una educación sin injerencias opresoras pergeñadas por gentes que hoy, lamentablemente, sabiéndose ocupando altos cargos, desean vender sus antojos como si fueran sana doctrina para que todos beban de eso.

Una vez más repetiré que uno de los postulado sensibleros más utilizado por los impulsores de la ESI para lograr que eche raíces en los colegios es que, mediante ella, ‘se enseña a los alumnos a saber defenderse de quienes intentan tocamientos indebidos, abusos’. Obviamente no dirán que ella misma es abusiva. Entonces son de la idea de utilizar horas y horas de clases; de abarcar todo el ciclo escolar y usando de todas las asignaturas para “prevenir de no ser tocados”. No se la creen, y mucho menos nosotros. Mientras, desde jardín nomás, ya vemos cómo se encargan de enseñar a los menores a invertirse, y a los adolescentes a ver al aborto como un gran derecho.

El buen padre y el buen docente, hoy se parecen al personaje principal de la película mencionada, Bryan Mills, interpretado por el actor Liam Neeson. Como se recordará, Bryan era un agente jubilado de la CIA y de las Fuerzas Especiales que hace todo lo que está a su alcance para liberar a su hija de las garras de quienes la secuestraron para destinarla a la prostitución. Y hoy, quienes quieren secuestrar la inocencia de los niños y adolescentes, quienes quieren enseñarles la ideología de género y el aborto, no son mafiosos albaneses sino personas que gravitan en horarios escolares sobre los educandos inoculándoles con una obsesión digna de tratamiento psiquiátrico, material demoledor del ser racional, del orden, de lo recto.

Parecido a lo que acontece en la película, sucede hoy en la realidad, en lo educativo: la célula madre mafiosa serían los distintos gobiernos que apoyan la ESI; los albaneses que van por el secuestro de inocencias son quienes, obsecuentes, rinden pleitesía a la basura aquí atacada, y quienes, también, al igual que los malhechores del films, entrenan y gustosos toman clases para más luego bajar sus torturas ruinosas a los aprendices.

Seguramente el docente que pasó el films será señalado como incitador de violencia. Será tildado de opresor de libertades, pues la película está mostrando a un padre que aconseja a su hija. Será señalado como promotor de la patria potestad, cosa que ya, para los adoctrinadores, debe desecharse para dar cabida a una falsa y aniquilante potestad gubernamental “educativa” sobre los hijos de todos (y aquí repito lo dicho antaño por Thibon: “el asesinato del padre que está hoy muy de moda, equivale pronto al suicidio del hijo”). Será despreciado porque hay alguien que busca el orden, mientras que hoy precisamente lo que la ESI desea es quebrar el orden conocido. Ante esto último citaré una vez más al filósofo indicado que dejó una paradoja: “La verdadera revolución es hoy, paradójicamente, defender el orden”.

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