Política

¿AHORA QUE SIGUE?

Por: Juan Villarán
¿Llamas, indignación, confusión…que sigue?
Si, se desaprueba a un Castillo en caída libre, pero cuidado con el efecto piñata.
La estrategia del Coronel Zamora, fortuito embajador y punta de lanza de la dirección cubana en la toma del Perú y de Cerrón, el alfil del comunismo, de Puebla y de Sao Paulo será propalar que por eso mismo se requiere cerrar el Congreso para dar paso a la auténtica revolución. Aquella que requiere una nueva Constitución para entregar al pueblo “…los recursos del país”.
Recursos que la “derecha” y los monopolios extranjeros han maniatado para empobrecer más al pueblo y que la revolución fracase. Esta es la gran mentira que se tiene que desbaratar.
Porque no tengo duda que las reservas peruanas mal manejadas no van a contrarrestar la inflación y el hambre y las calles explotarán. ¿Pero adonde se dirigirá la explosión? Eso depende del máximo esfuerzo de todos. Ciudadanos conscientes, prensa sin prejuicios, gremios, todos.
Que se entienda que el desengaño a medio año de un fraude y promesas incumplidas es tan solo producto de una obra teatral que solo conduce al abismo.
La reducción de la velocidad de un cambio propuesto por una ideología perversa revela tan solo la verdad de personas cuyo fin fue siempre un control de instituciones, preparado por la caviarada de Vizcarra, Sagasti y resto de la banda (hoy enfrentados por el poder a la izquierda radical) para dar paso a la corrupción y a un gobierno ya tan solo piraña.
En un mundo tan competitivo la única forma de retornar a un camino de progreso es el esfuerzo, la generación de inversiones y aprovechar los hoy enterrados recursos del país.
La explosión social ante el deterioro de la economía peruana, la ya informalidad absoluta y la desesperación por el alza de vida que no se va a detener es la responsabilidad de todo peruano responsable para corregir el engaño vivido.
El liderazgo desprendido y patriótico resulta indispensable. La unión de todos por encima de cualquier otro interés es lo que la gente espera. Un faro hacia donde navegar.
Más que nunca se requiere la valentía y la claridad para dar rumbo a esa propuesta distinta y llevarla a todo rincón antes que el incendio termine en una violencia sin precedentes.

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