
Por: Luciano Revoredo
La justicia en el Perú parece haber tomado un rumbo peligroso, al parecer el derecho penal ya no se usa para castigar el delito, sino para silenciar la disidencia. El caso más reciente y alarmante es el del Dr. Luis Pacheco Mandujano, destacado jurista, catedrático y analista político, quien acaba de denunciar una burda maniobra judicial que busca quebrar su libertad bajo el ropaje de una querella por difamación.
Luis Pacheco Mandujano no es un nombre cualquiera en el foro jurídico peruano. Con una trayectoria impecable como profesor universitario y conferencista internacional, se ha consolidado como una de las voces más lúcidas y valientes en la defensa del Estado de Derecho, la vida y la libertad. Su labor no se ha limitado a las aulas; desde la trinchera del análisis político en diversos medios, pero principalmente en su programa en CTV, ha sido un crítico implacable de la instrumentalización de la justicia por parte de sectores ideologizados.
Su voz, firme y documentada, ha incomodado sistemáticamente a la denominada “cofradía caviar”, denunciando los excesos de una casta que ha capturado instituciones clave del aparato del estado y sobre todo de la justicia.
Según ha denunciado el propio Pacheco Mandujano a través de las redes sociales, el 30 de abril de 2026 marcará un hito de infamia en los tribunales. El Dr. Pacheco ha sido declarado reo contumaz en un proceso de querella interpuesto por la señora Ingaruca Ruiz, exdirectora de la Academia de la Magistratura y figura vinculada a los círculos de poder de Soraida Ávalos, Pablo Sánchez, Salas Arenas y compañía.
Los hechos denunciados por Pacheco Mandujano revelan una estrategia de manual para la indefensión: Las notificaciones fueron enviadas a un domicilio donde el jurista no reside desde hace más de 7 años. Al no tener conocimiento del proceso, no pudo ejercer su defensa, lo que fue aprovechado para declararlo contumaz y emitir una orden de captura a nivel nacional y conducción compulsiva. Antes de ser debidamente notificado, medios como Epicentro TV ya difundían la noticia, lo que evidencia una colusión entre ciertos sectores del Poder Judicial y la prensa militante.
“Se trata de una manifiesta persecución política… Los caviares son expertos en querellas, pero no podrán. Me declaro perseguido político, antes de vencerme tendrán que matarme”. Ha señalado en el vídeo de denuncia el propio Luis Pacheco Mandujano.
Este ataque no es solo contra un hombre, sino contra la libertad de expresión. Al utilizar una querella por opiniones vertidas en un programa político de un ciudadano ejemplar, se envía un mensaje de terror a toda la oposición.
Es preocupante ver el camino que vamos tomando y sobre el cual advierte, ante la posibilidad de que en un triunfo electoral de Sánchez llegue al gobierno gente de la catadura moral de Harvey Colchado o José Domingo Pérez. El Dr. Pacheco ha anunciado que se apersonará voluntariamente para levantar esta orden arbitraria y que denunciará estas filtraciones ante la Junta Nacional de Justicia.
Desde este espacio, expresamos nuestra más profunda solidaridad con Luis Pacheco Mandujano. El Perú no puede permitir que la persecución judicial se convierta en la norma. Un sistema que premia la filtración de expedientes y castiga la opinión con órdenes de captura es un sistema en decadencia.
La figura de Pacheco Mandujano crece ante la adversidad. Su determinación de enfrentar este atropello, sin temor y con la ley en la mano, es un ejemplo de dignidad que debe ser respaldado por todos los defensores de la democracia. La verdad no se detiene con querellas armadas a la medida de la cofradía caviar, por ello la justicia, tarde o temprano, prevalecerá.





Pero por qué enviaban las notificaciones a esa dirección? No ha actualizado su domicilio fiscal en SUNAT, o domicilio legal en el colegio de abogados y qué dirección era aquella, donde nadie daba razón de él y le reenviaba a la dirección actual tales comunicaciones. Es torpeza de su parte, sobre todo sabiendo contra quienes peleaba.