
Hoy, 20 de mayo, el corazón crema late más fuerte. Celebramos el 112° aniversario del nacimiento de Teodoro “Lolo” Fernández Meyzán, el “Cañonero”, el máximo ídolo de Universitario de Deportes y una leyenda inmortal del fútbol peruano. En medio de esta fiesta, que debería ser solo alegría, nos enfrentamos a un golpe duro: la injusta sanción de la Federación Peruana de Fútbol (FPF) que obliga a la “U” a jugar sin público ante Sporting Cristal. Pero, los verdaderos hinchas, sabemos que el amor por la crema es inquebrantable, y hoy, más que nunca, renovamos nuestro compromiso con el club que Lolo llevó a la gloria, en las buenas y en las malas, porque ser hincha no es pasajero, es para siempre.
Nacido en 1913 en la Hacienda Hualcará, San Vicente de Cañete, Lolo fue el sexto de ocho hermanos en una familia humilde. Desde niño, su talento con el balón era evidente. A los 16 años, llegó a Lima para estudiar, pero su destino estaba en las canchas. En 1930, se unió a las reservas de Universitario, y en 1931 debutó oficialmente, marcando el único gol en un amistoso contra Magallanes de Chile. Ese fue el comienzo de una carrera legendaria que duró 23 años, siempre con la camiseta crema, un caso ejemplar de lealtad en el fútbol peruano.
Lolo conquistó seis títulos de la Primera División Peruana (1934, 1939, 1941, 1945, 1946, 1949) y fue goleador del torneo en siete ocasiones (1932, 1933, 1934, 1939, 1940, 1942, 1945), un récord histórico. Con 156 goles en 180 partidos, es el máximo goleador en la historia de Universitario y del clásico peruano contra Alianza Lima, con 29 tantos. Su apodo, “Cañonero”, no era casual: su potente disparo rompió redes, postes e incluso dejó inconsciente a un rival, “Prisco” Alcalde, en un tiro libre contra Alianza.
En el ámbito internacional, Lolo brilló con la selección peruana, siendo campeón, mejor jugador y goleador de la Copa América de 1939, donde anotó siete goles. Como parte del Combinado del Pacífico (1933-1934), un equipo de jugadores peruanos y chilenos, anotó 48 goles en 39 partidos amistosos en Europa, enfrentando a clubes como FC Barcelona y Bayern Munich, demostrando que su talento trascendía fronteras.
Su despedida, el 30 de agosto de 1953, fue épica. A los 40 años, y pese a no ser titular, la presión de la prensa liderada por “Pocho” Rospigliosi lo llevó a jugar contra Alianza Lima. Lolo respondió con un hat-trick en una victoria por 4-2, saliendo en hombros del estadio Nacional, ovacionado por hinchas propios y rivales. Fue la despedida soñada, un testimonio de su grandeza.
En 1952, Universitario nombró su estadio en su honor, un reconocimiento único a un jugador aún en actividad. Lolo no solo fue un goleador; fue un caballero, un símbolo de garra, lealtad y humildad, que vivió una vida sencilla tras su retiro, trabajando en empleos modestos, pero siempre con el cariño eterno de los hinchas.
Lamentablemente en este día de celebración, la alegría se ve empañada por una decisión que hiere el alma crema. La FPF ha sancionado a Universitario, obligándolo a jugar sin público contra Sporting Cristal, uno de los partidos más esperados de la Liga 1. Esta medida, basada en incidentes tras la derrota ante Alianza Atlético, se siente desproporcionada e injusta. Los hechos, que involucraron cruces entre jugadores como Rodrigo Ureña y algunos hinchas, no justifican privar a la “U” de su mayor fortaleza: su hinchada, la Trinchera Norte, que llena el Monumental con pasión y una fuerza que se siente en la cancha.
El fútbol sin público pierde mucho de su esencia. La FPF, parece actuar con mano dura injustificada contra la “U” en un momento clave. Este castigo no solo afecta al equipo, sino a miles de hinchas que soñaban con alentar en el estadio, porque los verdaderos cremas nunca se rinden.
Ser hincha de Universitario es más que seguir un equipo; es una forma de vida. Es llevar la crema en el corazón, como Lolo, que rechazó ofertas millonarias para quedarse con su club amado. Es estar en las tribunas, en las calles, en cada rincón del Perú, cantando “Y dale U” aunque las cosas no salgan bien. No somos hinchas de ocasión, no somos advenedizos que abandonan el barco tras una derrota. Somos los que llenamos el Monumental, los que desplegamos la bandera más grande del país, los que lloramos de emoción recordando el hat-trick de Lolo en 1953, los matutazos, o los grandes momentos de la crema como aquel subcampeonato de la Copa Libertadores o la inolvidable celebración del primer centenario.
En las buenas, celebramos títulos y goleadas. En las malas, como esta sanción o la reciente derrota, nos levantamos con más fuerza. Porque ser hincha es resistir, es apoyar cuando el equipo más lo necesita. Hoy, aunque no podamos estar en las gradas y palcos contra Cristal, nuestro aliento llegará desde cada hogar, desde cada rincón donde late un corazón crema. Como dijo un hincha en redes sociales: “Lolo nos enseñó a nunca bajar los brazos. Esta sanción no nos callará”.
Hoy, en el 112° aniversario del nacimiento de Lolo Fernández, renovamos nuestra lealtad a Universitario. Su legado no es solo goles y títulos; es el ejemplo de un hombre que vivió por sus colores, que enfrentó adversidades con dignidad y que nunca traicionó sus ideales. En su honor, le decimos a la FPF que no podrán apagar nuestra pasión. Jugaremos sin público, pero el espíritu de la Trinchera estará presente en cada pase, en cada quite, en cada gol.
A ti, Lolo, gracias por enseñarnos lo que significa ser crema. Gracias por los 156 goles, por los seis campeonatos, por los 48 tantos en Europa, por el hat-trick contra Alianza, por tu humildad y tu garra. Tu nombre es sinónimo de Universitario, y tu legado vive en cada hincha que, como yo, lleva la “U” grabada en el alma.
A la hinchada, un mensaje: no dejemos que una sanción o una derrota nos doblegue. Somos los herederos de Lolo, los que nunca abandonan. En las buenas y en las malas, siempre estaremos ahí, porque ser hincha de la “U” no es una moda, es un orgullo eterno. ¡Y dale U!
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