La columna del Director

LÓPEZ ALIAGA Y LA TRITURADORA MEDIÁTICA

Por: Luciano Revoredo

Rafael López Aliaga viene siendo objeto de una campaña de desprestigio que ha alcanzado niveles alarmantes, en esta campaña se han sumado influencers y diversos medios de la izquierda y más recientemente “Exitosa” a través de Nicolás Lúcar y la conductora Cecilia García. Es importante desglosar estos ataques, para exponer el deterioro de la ética periodística en manos de agendas políticas.

Luego de los incidentes por todos conocidos en que Nicolás Lúcar con ánimo difamatorio acusa a López Aliaga de haber sido parte del concejo que con su voto aprobó el contrato de Línea Amarilla, pretendiendo con eso hacerlo parte del proceder corrupto de OAS, el alcalde de Lima dejó muy en claro que el proyecto tuvo un origen lícito, pero que fue la gestión de la corrupta Susana Villarán que modificó el contrato en perjuicio de la ciudad y a favor de Lima Expresa S.A.C.

En su cuenta de X señaló el burgomaestre lo siguiente: “Para ilustrar a Nicolás y otros que andan desinformando, el proyecto de Línea Amarilla tuvo un origen lícito y beneficioso para la Municipalidad de Lima, pero Susana Villarán a cambio de coimas cambió las condiciones para favorecer a Lima Expresa SAC”.

Todo este intercambio concluyó con un pequeño escándalo cuando López Aliaga pretendió responder a lo que él consideró una difamación de Lúcar publicando un video, que en realidad era público hace muchos años, de una escena de la vida privada del periodista que lo ponía en evidencia como un sujeto sin las credenciales morales requeridas para andar de inquisidor. Lo cierto es que ante este inesperado golpe Lúcar encontró la excusa perfecta y cortó toda comunicación con el alcalde y no le dio espacio para la réplica a sus acusaciones. Es cuando entra en escena un personaje deplorable, la conductora de Exitosa Cecilia García, que invita a su programa dominical a López Aliaga con la única finalidad de emboscarlo y someterlo a una trituradora mediática. Situación que no se dio debido a que el popular alcalde de Lima no cayó en ninguna de sus provocaciones.

Cabe mencionar que Cecilia García, excongresista del partido de José Luna Gálvez convertida en sicaria mediática, llevó a cabo una entrevista que se desvió rápidamente de cualquier estándar de decencia, decoro y profesionalismo.

En lugar de fomentar un diálogo constructivo que ayude a llegar a la verdad, García se embarcó en una serie de insultos, interrupciones y acusaciones infundadas contra López Aliaga. Expresiones como “hoy comemos chancho” o dirigirse a gritos al entrevistado para decirle “flojo, no trabajas, organización criminal, no eres técnico, mitómano, te responsabilizo si algo me pasa”, convirtieron la entrevista en un momento que queda para una antología de la infamia periodística nacional.

Este comportamiento no solo es vergonzoso para el periodismo, sino que también representa un claro ejemplo de cómo se utiliza la plataforma mediática para difamar y desacreditar a figuras políticas opuestas.

La relación de Cecilia García con Podemos Perú, el partido de José Luna Gálvez, no sería una mera coincidencia. Este vínculo puede revelar una estrategia deliberada de utilizar los medios para avanzar en agendas políticas personales.

La entrevista a López Aliaga no fue un ejercicio de información pública o crítica constructiva, sino un ataque orquestado por aquellos que ven en él una amenaza a sus propios intereses políticos. La politización de la prensa de esta manera no solo desvirtúa la labor periodística, sino que también socava la democracia, al impedir que el público reciba información objetiva y equilibrada.

Un patrón claro que emerge en esta narrativa es el uso de campañas mediáticas por parte de sectores de izquierda para destruir la honra de sus adversarios. López Aliaga, con su postura conservadora, se ha convertido en el blanco perfecto para estos ataques.

No es el primer político en ser sometido a este tipo de campaña; es una táctica recurrente donde se busca deslegitimar a los líderes que no se alinean con ideologías progresistas. Este método no solo atenta contra la dignidad personal de los afectados, sino que también manipula la opinión pública, creando un clima de desinformación y polarización que no beneficia a nadie más que a aquellos que buscan el poder a través de la infamia.

Reivindicar la paciencia y las buenas formas de Rafael López Aliaga en esta emboscada  no es solo defender a una persona sino a los principios de justicia, verdad y transparencia en el discurso público. La entrevista de Cecilia García en “Exitosa” es un ejemplo claro de cómo se puede abusar del poder mediático para fines políticos.

Como sociedad, debemos exigir un periodismo que promueva el debate honesto y la crítica constructiva, no la difamación y el ataque personal. La campaña contra López Aliaga debe ser vista como un síntoma de un problema mayor: la utilización de la izquierda, siempre mendaz, de tácticas sucias ya sea a través de estratagemas legales y judiciales o mediáticas para deshonrar a sus adversarios políticos.

1 comentario

  1. Es una campaña orquestada por Luna Gálvez, que se puede ver con video sugerencias que aparecen en youtube, quiere acabar con el partido refundado por López Aliaga, y destruirlo, como ha hecho el lagarto con somosPerú

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