
Por: María Ximena Rondón
Mítin interrumpido en Pensilvania, agentes del servicio secreto en modo protector y un Donald Trump con la oreja sangrante y con el puño elevado como signo de fuerza.
Trump no es un político que se victimiza y ese es un rasgo interesante que destacar en medio de una costumbre política mayoritariamente victimista.
De todos modos, al ser un político este acontecimiento podría utilizarse, ya sea con un fin de demostrar fortaleza o victimizarse, modus operandi de la izquierda.
Esta situación puede remitirnos a la obra “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo y sus postulados sobre el comportamiento de un gobernante, lo cual se puede aplicar a los políticos y candidatos actuales.
Parece que el “ser amado” es utilizado actualmente con la victimización para conseguir un punto de conexión emocional favorable. Además, se elabora una estrategia de marketing e imagen de su persona y sus ideas como algo positivo y que merece “ser amado”.
Con respecto a “ser temido”, podríamos colegir que a través de una estrategia mediática y de manipulación, todo aquel que sea “conservador”, “de derecha”, “católico o cristiano” y que defienda los valores tradicionales es una amenaza para la sociedad.
Esta ha sido la imagen que la prensa y los personajes/ influencers woke quieren dar de Donald Trump en estas próximas elecciones estadounidenses. Lo más penoso, es ver cómo los ignotos se limitan a creer en una imagen creada más que en las acciones del candidato y ex-presidente.
No importan los avances y las mejoras introducidas por su gobierno. Solo importa que es alguien que debe “ser temido” y debe ser apartado para que los demócratas (izquierdistas y progresistas) sigan conservando el poder por medio de una estrategia que puede producir monstruos fanáticos dispuestos a actuar sin importar las consecuencias. Quizás, este pudo ser el motivante de la persona que le disparó a Trump en el mítin en Butler, mientras este criticaba la pésima gestión de Joe Biden.
La reacción de Trump ha dejado una estampa muy interesante para el análisis de la arena política y del tipo de candidato que es. Además, realmente revela una vez más la falta de objetividad de la prensa, pues si se hubiera tratado de Biden u otro candidato demócrata, los titulares serían lacrimosas andantes.
Esperemos que la fuerza se imponga sobre el victimismo.





Claro que se victimiza, los juicios que tiene son por ser depredador de mujeres, cometer fraude, robar documentos del gobierno, intentar impedir la transferencia de poder, etc. son claramente delitos. Y el chibolo muerto era un republicano fanatico de las armas. Especular que era democrata es delirante. Trump debe poner en practica lo que dijo a los padres de los niños tiroteados en Iowa. “Superenlo”.