Política

FRONTERAS ABANDONADAS

Por: Carlos Tubino Arias Schreiber

El Perú tiene 7,073.25 Km de fronteras, con: Ecuador 1,528.54 Km, Colombia 1,506.06 Km, Brasil 2,822.49 Km, Bolivia 1,047.16 Km, Chile 169 Km.

Somos un país en Mediano Desarrollo con un Presupuesto General de la República de S/240,806 millones para este año, sin embargo, nuestras fronteras se asemejan a un país del quinto mundo, parece que estuviéramos en uno de los países más paupérrimos.

En los puestos fronterizos colocamos a efectivos de nuestra Policía Nacional y del Ejército en la más absoluta miseria con instalaciones vergonzosas.

Es un contrasentido para un país que tiene como política de Estado la lucha contra la pobreza, colocar sin ninguna consideración a quienes lo sirven en esa situación.

En definitiva, podemos asegurar que nuestras fronteras están en el más completo abandono, siendo lo más grave que no parece preocupar a nadie.

Con los últimos hechos suscitados en Ecuador con las mafias delictivas y que definitivamente se vendrán hacia el Perú, se ha movilizado a policías y unidades del Ejército para contenerlos, lo que se convierte en una utopía, al no asignarles el presupuesto adecuado y no disponer de ningún medio tecnológico para que se pueda cumplir con éxito esta misión.

El mundo en los últimos años ha desarrollado diversos tipos de drones, radares terrestres, centros de comando y otros dispositivos de última tecnología, para poder controlar los movimientos irregulares de personas en las grandes extensiones de las fronteras.

Desgraciadamente en el Perú estamos igual o peor que en el año 1960 del siglo pasado. Tecnología cero.

En la frontera con Colombia la situación se agrava ya que en el río Putumayo y localidades aledañas reinan las bandas de narcotraficantes y rezagos de las FARC, que entran y salen del Perú dependiendo de las conveniencias en su accionar operativo.

Peor aún hay zonas prácticamente liberadas cerca a la triple frontera donde la presencia del Estado ha desaparecido, una situación que ya roza con el delito por inacción de los funcionarios responsables de tomar acción.

Con Brasil hay sectores de la frontera donde también florece el negocio del narcotráfico, como en el río Tamaya en la Región Ucayali, pueblos como Nohaya y Butsaya son controlados por las mafias.

Lo mismo se observa en el río Abujao y en el ingreso diario de narcoavionetas en el distrito de Sepahua en la Provincia de Atalaya-Ucayali.

Avanzando hacia Madre de Dios donde reina la minería ilegal, llegamos a la Provincia de Purús-Ucayali que tiene 17,848 Km2 abandonada por el Estado en Proceso de Desnacionalización.

La frontera con Bolivia la controlan los Aimaras y los Contrabandistas, ingresando con facilidad subversivos bolivianos que impulsan también la desnacionalización de Puno sin disparar un tiro, siguiendo una estrategia de Guerra Híbrida.

Se hizo tangible esta afirmación cuando pobladores en Desaguadero impidieron el izamiento de nuestro Pabellón.

Cuál fue la reacción del gobierno: “Dejar hacer, dejar Pasar”. Una irresponsabilidad.

En la frontera con Chile tenemos el problema de los venezolanos; está más controlada por los campos minados chilenos que subsisten en la zona.

Resumidamente esta es la preocupante situación de nuestras fronteras que este gobierno no encara con decisión, ni siquiera asigna presupuesto para iniciar un cambio, prefieren taparse los ojos y no asumir retos, entregando el gobierno en el 2026.

¡Condenable Proceder!

2 Comentarios

  1. Los únicos preocupados por las fronteras de la Amazonia han sido los Israelitas que han construido una Ciudad en Islandia del año 76 cuando eran 2 Balsas Islandia después de 20 años es sobre el río Yavari una ciudad con varedas posta .medica colegio negocios etc frente a Benjamín Constans Brasil que el 76 era toda una ciudad con pistas hoteles colegio hospital planta eléctrica etc
    Los Israelitas sembraron 36 familias en la frontera del Yavari con Brasil

  2. Pues muy diferente de la frontera sur de EEUU, no andamos, sé que es un pobre consuelo, pero si eso pasa en la primera (y decadente) potencia mundial, que pase en Perú, no debe extrañar.

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