
Por: Carlos Tubino Arias Schreiber
El pasado 04 de Diciembre el Tribunal Constitucional emitió una Resolución ordenando directamente al Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y al Director del Penal de Barbadillo, que en el día dispongan la inmediata libertad de Alberto Fujimori Fujimori bajo responsabilidad.
Lo hizo al restituir los efectos del Indulto Humanitario que le concedió el Ex Presidente Pedro Pablo Kuczynski el 24 de Diciembre del 2017.
La sentencia que venía cumpliendo el Ex Presidente Fujimori fue emitida el 07 de Noviembre del 2005 al considerarlo como autor Mediato en los Casos de Barrios Altos y la Cantuta, recibiendo una condena de 25 años de cárcel; una sentencia injusta que se basó en una figura jurídica que se ha venido aplicando en el Perú para perseguir a los militares y marinos que tuvieron mando de tropas y que contribuyeron activamente a la derrota de las Organizaciones Terroristas SL y MRTA, consideradas en su momento las más sanguinarias del mundo occidental.
La izquierda liberal infiltrada en el Estado Peruano en los últimos 20 años, ha utilizado toda clase de subterfugios legales para oponerse a este indulto, recalando continuamente en la Comisión y en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que han sido tomadas por la izquierda latinoamericana para hacer prevalecer sus intereses, tratando con benevolencia a los terroristas.
Hoy se ha llegado al extremo que pretendan inmiscuirse en los asuntos jurisdiccionales del Sistema de Justicia Peruano en forma grosera e inadmisible.
Afortunadamente en este caso el Tribunal Constitucional ha dictado jurisprudencia, dejando claro que la mencionada Corte no puede ordenar a un Estado en supervisión de cumplimiento de sentencia, no ejecutar la que ha emitido un tribunal nacional.
Definitivamente ya es hora que el gobierno tome la decisión de denunciar el Tratado de la Convención Americana de DDHH que suscribió el Perú el 27 de Julio de 1977, al haberse tergiversado los fines de sus Órganos Competentes la Corte y la Comisión Interamericana de DDHH; al hacerlo en un año estaríamos fuera de sus competencias.
Otro aspecto importante de este caso es el aspecto humanitario al tener el Ex Presidente Fujimori 85 años, estar delicado de salud y haber cumplido 16 años de cárcel, se merece una consideración especial sobretodo en un país como el Perú donde el 90% de la población profesa el catolicismo/cristianismo, por lo que deberían prevalecer los principios morales del perdón, la reconciliación y la benevolencia con los ancianos.
Por eso ha llamado profundamente la atención que el Cardenal Pedro Barreto de la orden religiosa jesuita, representante de la Conferencia Episcopal, olvidando las enseñanzas de Jesús en los Evangelios declarara:
“En estos momentos que vivimos en el país un indulto como el que se ha dado, es como una cachetada al país y una cachetada que nos duele en el alma”.
Para los que hemos sido educados por sacerdotes jesuitas en nuestra primaria y secundaria, esas palabras politizadas sin tener en cuenta los valores del cristianismo, son la antítesis de la educación que hemos recibido y muchos consideramos que son improcedentes para un prelado de la Iglesia Católica.
Abramos nuestros corazones hacia la Reconciliación entre todos los peruanos y no perdamos la consideración que le debemos a los ancianos y a los enfermos en una sociedad democrática.






Ese cardenal hace mucho tiempo que cambio a Cristo por Marx