
Por: Luciano Revoredo
Nada ha ocasionado mayores perjuicios al Perú que la corrupción. El costo que hemos pagado los peruanos y la deuda que queda por pagar a las futuras generaciones por la acción de funcionarios corruptos es enorme. Lamentablemente la forma en que se ha generalizado su presencia en los últimos gobiernos ha hecho que los peruanos se acostumbren a convivir con ella.
Villarán, Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra, Castillo, marcan un derrotero infame de traición a los más elementales valores de la buena política, de ratería, de absoluta falta principios. Son la hez de la política nacional.
Lo más triste de todo esto es que los que más sufren las consecuencias de todo esto son los más pobres. A más obras sobrevaluadas y manejadas dentro de los márgenes de la coima y el arreglo bajo la mesa, corresponde también más atraso y más pobreza.
En este contexto el rubro más grande y el más perniciosos ha sido durante mucho tiempo el creado por las empresas constructoras brasileñas y sus empresas secuaces peruanas. Adendas tramposas, sobrevaluaciones, consultorías y demás artimañas han costado al Perú según estimaciones conservadoras algo así como 40 mil millones de dólares.
Una de las consecuencias de la corrupción que más directa y claramente han afectado a los ciudadanos y que es fácil de constatar, son los peajes que como resultado de las millonarias coimas que recibió Susana Villarán, han subido considerablemente su costo para perjuicio de miles de peruanos.
El único candidato presidencial y luego municipal que enfrentó abiertamente esta situación fue Rafael López Aliaga, quien ahora como alcalde de Lima está empeñado en cumplir su palabra y recuperar los peajes de manos de la corrupción para la municipalidad, lo que permitirá una recaudación directa que redundará en mayores inversiones y obras y a su vez permitirá poner tarifas justas a este servicio, beneficiando así de manera directa a la población.
El primer paso fue declarar la caducidad del contrato corruptamente originado por Odebrecht con la complicidad de la coimera confesa Susana Villarán. Los plazos se han cumplido y López Aliaga estaría iniciando la segunda etapa de su estrategia legal.
Lo cierto es que la situación de Brookfield, la empresa “propietaria” de los peajes es bastante cuestionable.
Hagamos un breve recuento de algunos hechos importantes. El día 9 de marzo de 2016 Marcelo Odebrecht fue sentenciado a 19 años de cárcel por corrupción. Apenas tres meses después, el día 21 de junio de 2016 mediante una “stock purchase agreement” operación conocida en español como un “contrato de compra de acciones”, Brookfield adquiere las acciones de Odebrecht en Rutas de Lima. Si esto no se hubiese producido las acciones de Odebrecht estarían el día de hoy embargadas. Cuesta creer que Brookfield no sabía que estaba echando un salvavidas a la corrupción y haciéndose de una posesión que sólo servía para expoliar a los peruanos.
La gran prensa y los enemigos de López Aliaga prefieren callar traicionando al Perú, antes que reconocer que el alcalde limeño está librando en solitario una batalla por la transparencia, la honestidad y para beneficio de millones de peruanos.






Primero los chilenos, antes que a mi enemigo se le considere como salvador……….
Siempre hemos tenido caines en nuestro estado….y encima los premiamos con nombres de avenidas importantes…………
La historia menciona o no menciona para nada que mientras los chilenos destrozaban la perla del pacifico, Chorrillos y luego fueron por Miraflores, Pierola y parte del ejercito se fueron a esconder a Ancon, dejando que extranjeros y niños defiendan Lima………..Dios salve a Du petit thoars……y fuerza a los politicos que se enfrentan a toda esta maraña de corrupción………
Yo apoyo al Alcalde de lima Rafael Lopez Aliaga en su lucha contra la corrupción y creo que todas las personas decentes deberían hacerlo, porque el Alcalde se esta fajando solo y hay que respaldarlo
La gran prensa o sea graña y montero, propietarios, de la mayoría de las acciones y oh, casualidad, socios de odebretch, se entiende que callen ante las ganancias de sus jefes, bueno no tienen permiso para publicar. Y el enano, otro caviar, que a no dudarlo recibe su aceitada.