
Por: Luis Yunis
Así es doña Dina, no basta con decir no renunciaré. El siguiente paso es dejar las dudas a un costado y actuar con decisión porque usted está escribiendo la historia del país. No está tratando de resolver un asunto de una cooperativa o de una asociación o de un sindicato. Usted está al mando de un país y como tal está escribiendo su propia historia, y pregúntese un par de segundos, cómo quiere pasar a ella. ¿Quiere ser recordada como dubitativa, indecisa, insegura y que dejó una nación confusa, caótica y dividida? Porque eso es lo que está ocurriendo ahora con su accionar, y si sigue así las cosas no van a mejorar, al contrario, saldrán otras manifestaciones, nuevos alzamientos y continuarán las protestas y la inseguridad, porque el enemigo es lo que quiere: sembrar confusión, desorden y caos.
¿O quiere usted ser mencionada en los libros de historia como la primera mujer que tomó el mando de un país en circunstancias adversas pero que con firmeza y entereza puso las cosas en orden? Si es así, y desea poner las cosas en orden, ¡Pues afronte! Primero tiene que estabilizar el país, y estabilizar el país significa garantizar el Orden Público y consolidar el Orden Interno en el menor tiempo posible. De esto sabe muy bien el nuevo Ministro del Interior Vicente Romero y permítale hacer su trabajo de inmediato.
Porque usted con sus dudas está secundando, avalando y favoreciendo a esa misma izquierda radical que inicialmente le dio su voto cuando secundaba a Pedro Castillo en la fórmula presidencial, pero esos mismos radicales que ahora piden su renuncia pretextando no entender lo que significa la sucesión constitucional, irresponsablemente la acusan de asesina y golpista, y ese eco viene calando en las turbas manejadas al antojo e interés de los enemigos del país y que obviamente a usted la tienen con los nervios de punta, y entiendo que ello no le permite tomar decisiones. Así que solamente es un tema de absoluta determinación con valentía.
Al no entregarle el país en bandeja a esa sarta de incompetentes, inútiles y hasta incapaces mentales, y no estoy ofendiendo, para muestra ha habido varios con cargos de ministros y otro tanto los hay en el parlamento, implica que asuma la responsabilidad histórica con todo vigor, nervio y vitalidad de hacerle frente a ese enemigo con todas las armas de la ley, y para ello, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú están esperando las órdenes. No se asuste, no saldrán a matar a diestra y siniestra, solamente harán su trabajo profesionalmente, pero requieren ser amparados con una decisión política sólida y firme, no con palabras tibias. ¡Y basta de estar pidiendo perdón porque usted está cumpliendo su deber y su responsabilidad!
Y tampoco se amarre con la llamada derecha, que en momentos como el actual se hacen los de la vista gorda esperando a que las cosas se acomoden para irse al mejor postor. Usted sabe que siempre han sido unos oportunistas, salvo honrosas excepciones, pero aquí el asunto es salvar al país de la tiranía y la opresión. No es una materia de derecha, ni de izquierda, y menos del mal llamado centro, ni de centro derecha, ni de centro izquierda, ya que éstos están llenos de caviares que se encuentran al acecho de que usted caiga para hacer de las suyas.
Simplemente, señora Presidente, instaure el orden en el menor tiempo posible con el respaldo de la ley, y el poco tiempo que le queda sumérjase a fondo para que su Ejecutivo de la mano con la Contraloría trabaje sin contratiempos en resolver los temas más álgidos de esas minorías necesitadas en todas las regiones que con justa razón se dejan llevar por eso maldicientes, y no deje a su libre albedrío a los gobernadores, éstos en su gran mayoría no saben dónde están parados y la gestión pública para ellos es una galaxia lejana. Tenga en cuenta que el gran problema actual que usted viene cargando y que el país arrastra como un lastre se debe casi en su totalidad a la malversación, desfalco, robo, hurto, peculado, cohecho y pésima administración de los representantes regionales y en su mayoría están con procesos judiciales y otro tanto, presos. ¡No repita el mismo error y rompa con ese modelo de depredación a las arcas del presupuesto nacional!
Y por último, no se asuste con el inicio de investigaciones preliminares llevadas a cabo por la Fiscal de la Nación o por el Congreso o por quien sea. Es mejor que la investiguen por acción y no por omisión, porque finalmente, el pueblo ingrato no reconozca ni lo uno ni lo otro, pero el país sí lo hará en los libros de la historia, y esto será un orgullo para su familia y para el futuro de una población que sabrá reconocer su accionar, como hoy reconocemos a los GEIN, a los “Chavín de Huántar” y a presidentes preocupados por la educación, por la economía del país, por la agricultura y por la pacificación.
Así que usted decida cómo escribir su propia historia.




