
Por: Luciano Revoredo
El Ministerio de Cultura ha publicado la Resolución Viceministerial N° 000018-2022 mediante la cual declaran Patrimonio Cultural de la Nación al memorial “El Ojo que Llora” de propiedad de la Asociación Civil Caminos de la Memoria.
La Asociación Caminos de la Memoria se autodefine como una institución que realiza actividades educativas, culturales, conmemorativas y de reflexión sobre los derechos humanos y la tolerancia en torno al memorial “El Ojo que Llora
Esta asociación es parte de la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños (RESLAC) que según manifiestan en su página web trabajan en la recuperación y construcción de las memorias colectivas acerca de las graves violaciones a los derechos humanos y las resistencias, ocurridas en la región durante el pasado reciente, en periodos de terrorismo de Estado, conflicto armado interno y altos niveles de impunidad, con el objetivo de promover la democracia y las garantías de no repetición.
Este discurso ya lo conocemos bien y es el de la progresía negacionista. De aquellos aliados del terrorismo comunista que pretenden negarlo, o como gustan decir ellos, invisibilizarlo. Son los que, por ejemplo, en el caso peruano, hablan de conflicto armado interno y de terrorismo de estado, pero nunca condenan el terrorismo de Sendero Luminoso o del MRTA.
Los sitios de la memoria o lugares de la memoria, así como las comisiones de la verdad, son parte de una estrategia internacional de la izquierda marxista. Su labor es tergiversar la historia. Negar los crímenes de la izquierda terrorista y sus aliados, ignorar los excesos de las tiranías comunistas y a la vez promover un discurso de victimización que les permita desprestigiar a las fuerzas del orden.
Muchas veces son los mismos operadores con diferentes fachadas. Por ejemplo, en el caso de la Asociación Caminos de la Memoria, el correo electrónico de contacto es el mismo de María del Rosario Narváez Vargas, la directora ejecutiva de APRODEH, esa institución que desde hace décadas trafica con los derechos humanos de forma absolutamente ideologizada.
Lo más lamentable es que el MINCUL con la resolución que declara Patrimonio Cultural de la Nación al “Ojo que llora”, está convalidando esta estrategia de los aliados del terror.
Ante estos hechos cobra vigencia el testimonio de Wilfredo Risco Paico, que se difundió en varios medios cuando Gisela Ortiz fue nombrada ministro de cultura, según Risco «ella era presidenta del Comité de Lucha de Comensales» dominado por los seguidores de «Gonzalo», pertenecía al MAP (Movimiento de Artistas Populares) en donde se le veía tocando la zampoña en cada presentación, y también a Socorro Popular, organismos de fachada de Sendero Luminoso.
Según el testimonio de Risco Paico, Gisela Ortiz habría participado de paros armados junto con su pareja de entonces y que cuando polemizaba con gente del PUM, PCP Unidad, Vanguardia, Patria Roja y se sentía vencida por sus contrincantes, los insultaba y llamaba miserables, revisionistas, traidores, e incluso los amenazaba de muerte.
También cuenta Risco que ella desfilaba, junto a otros, en dos columnas se les escuchaba decir: viva el Partido Comunista, Marxista, Leninista, pensamiento Gonzalo (…).
Con estos antecedentes no llama la atención que se declare patrimonio al monumento senderista “El ojo que llora”. Recordemos que en su momento se detectó que entre los nombres perennizados en las piedras que rodean al “ojo”, figuran los de numerosos terroristas. Más aún que la propia Gisela Ortiz señala en sui hoja de vida que ella es parte de la Asociación Civil Caminos de la Memoria desde 2016 hasta la actualidad. Esto último constituye un caso típico de conflicto de intereses. Típico aprovechamiento del cargo público de la izquierda corrupta.

Lamentablemente el MINCUL hace tiempo se ha convertido en una guarida de comunistas que han tomado la cultura como botín para sus fines ideológicos. Está claro que el patrimonio cultural del país está abandonado y que solo se financian obras orientadas a fomentar los delirios ideológicos de la izquierda.
Lo que si es digno de lamentar es que esta aberrante resolución lleve la firma de la viceministra Sonaly Tuesta, que tiene una interesante trayectoria en la revalorización de nuestro patrimonio inmaterial. Lastimosamente en los últimos días cobró notoriedad al quitar la condición de patrimonio a una casona del centro histórico de Lima. Y ahora ese abandono del patrimonio monumental va de la mano con el inconcebible reconocimiento del Ojo que llora.







