INGENIERÍA SOCIAL: AHORA VAN TODOS CONTRA “LOS NO VACUNADOS”, SON LOS APESTADOS QUE HAY QUE EXTERMINAR

Por: Yolanda Abreu H.
Si usted “googlea” el término “Ingeniería social” lo primero que le aparecerá es sobre cyberataques y hackers, pero, eso no existe sino de un tiempo para acá. El verdadero significado de Ingeniería social (que también le saldrá si no es de los que se conforma con lo primero que lee), es más complejo. La Ingeniería social es el arte de manipular a una persona o conjunto de personas utilizando una serie de técnicas psicológicas o habilidades sociales para lograr que cumplan una tarea o meta específica. Y si sigue investigando podrá leer sobre autores del siglo XIX, como Le Bon, que sirvió de inspiración a Hitler para escribir su famosa obra “Mein Kampf”.
Muchas personas se horrorizan porque no pueden comprender cómo la sociedad fue tan desalmada para seguir a Hitler. Muchos creen que, si hubieran vivido esa época, se habrían rebelado, habrían escondido judíos en su casa, los habrían ayudado a salir, qué se yo. Pero lo cierto es que como bien describiera, en el siglo siguiente, Biderman en su libro “La manipulación del comportamiento humano”, las sociedades son más proclives a ser de los que pintan carteles fuera de una frutería diciendo “No le compren a los judíos”, o de los que tocan pitos o llaman a la guardia civil para denunciar que su vecino violó el toque de queda. Y no hace falta ya que vengan armados o que lo amenacen con fusilarle, muchos lo hacen absolutamente convencidos de que hacen lo correcto. Y es el punto más degradante de la condición humana, estar absolutamente convencido de que sus congéneres no merecen vivir, comer, salir, ser atendidos por el simple hecho de que son judíos, o negros, o mujeres, o con capacidades reducidas, o no vacunados.
Aunque ese tipo de individuo degradado a odiar a sus congéneres usualmente siente una supremacía moral, se siente la raza aria, la evolución de Darwin que respira y merece vivir, la raza que merece ser perpetuada. Y lo demuestra apenas puede. ¡Vaya disociación! Pero así es. Así es y ninguno se sentirá disociado, todo lo contrario, se sentirá amo de la verdad, dueño de la razón y como la razón le asiste, justifica cualquier acto despreciable que se le ordene hacer “por la causa”. Para mí toda esa gente es comunista, aunque no lo sepa. Y el comunismo es el peor cáncer del mundo, pero, en fin, esa es sólo mi opinión. Veamos cómo describe Biderman que ocurre esa manipulación del comportamiento humano, que por más que se repita de manera cíclica en la historia, siempre hay ovejas para el rebaño.
Además, para mucha gente es difícil aceptar que pudo ser tan desalmado y tan imbécil como aquellos que recuerda con rencor. Apenas empiezo a leer completo el extenso libro de Biderman, que se basa en interrogatorios a prisioneros de guerra, pero he leído algunos capítulos del texto y recomiendo leer el capítulo 6, pág. 226, eso puede darnos una idea de las características personales y de entorno que influyen en la conformidad, plegamiento a las masas y falta de pensamiento crítico. Enlace:
Volvamos a Le Bon, siglo XIX, como todo científico tuvo sus altibajos, pero aunque se esté de acuerdo o no, hizo un gran aporte con lo que tenía a mano. Vamos a referirnos sólo a su faceta de psicólogo, en disputa posterior con Freud, pero no voy a detenerme en aspectos que desvíen el tema, sólo deseo enfatizar que llevamos (al menos) dos siglos en esto, se repite como un manual con diferentes actores y la gente sigue sin darse cuenta. Voy a dejar también el link y algunos extractos:

Desde hace 2 siglos, Le Bon nos decía que para manejar a las masas se requiere alcanzar una serie de objetivos que voy a parafrasear y quizás les parezcan “déjà vu”:
– Anular la voluntad: una pérdida de la percepción como individuo para plegarse a las masas que, sin voluntad, seguirán las directrices del líder.
– Pérdida de propósito: sin voluntad, no hay propósito de vida más que esperar que triunfe la idea, por más descabellada que sea, para obtener la supervivencia gracias al líder.
– Crear fe: en el líder, en la idea, en la redención y salvación del mundo gracias a él.
“El conductor les sirve de guía. Es tan sólo posible que pueda ser reemplazado por las publicaciones periódicas que fabrican opiniones para sus lectores proveyéndolos de frases hechas que les evitan el trabajo de razonar”.
“No es la necesidad de libertad sino la de servidumbre la que siempre predomina en el alma de las masas. Están tan inclinadas a la obediencia que instintivamente se someten a quienquiera que declare ser su amo”.
– Herramientas de comunicación: afirmación, repetición y contagio.
“Su acción es algo lenta, pero sus efectos, una vez producidos, resultan muy duraderos. La afirmación pura y simple, mantenida libre de todo razonamiento y de toda prueba, es uno de los medios más seguros de hacer que una idea entre en la mente de las masas. Mientras más concisa sea la afirmación, mientras más carente de cualquier apariencia de prueba y demostración, mayor peso tendrá”.
Para que quede en el inconsciente como una verdad hay que repetirla hasta la saciedad y así se regará como la pólvora y quien no la repita, quien ose estar fuera del dogma de fe, será tratado como un sacrílego, execrado, rechazado. Y el autor añade que las emociones en masa se contagian más rápido que los microbios, de ahí surgen los “pánicos súbitos”.
– Prestigio: es una palabra difícil de definir, quizás el equivalente al “experto” de hoy en día, pero sin duda es indispensable para que esas afirmaciones, se repitan y se contagien.
“El prestigio, en realidad, es una suerte de dominio ejercido sobre nuestra mente por un individuo, una obra, o una idea. Este dominio paraliza enteramente nuestra facultad crítica y llena nuestro espíritu con asombro y respeto”.
“Conscientemente o no, el ser, la idea o la cosa que posee prestigio es inmediatamente imitada como consecuencia del contagio y obliga a toda una generación a adoptar ciertos modos de sentir o de expresar su pensamiento. Esta imitación es, además y por regla, inconsciente, lo cual explica que sea perfecta”.
El giro que ha dado nuestra sociedad actual en cuanto a lo escrito sobre el prestigio, es que él afirma que va precedido por el éxito y que en cuanto se pierde el éxito, se pierde el prestigio, cosa con la que yo estoy de acuerdo, pero veo que no es así en la mayoría, porque con el desastre actual, ya hace mucho que deberían haber perdido su 25) prestigio nuestros expertos que han ido de fracaso en fracaso en políticas sanitarias.
“Los dioses y los hombres que han mantenido su prestigio durante mucho tiempo jamás han tolerado la discusión. Para que la masa admire, hay que mantenerla a distancia”.
¿Y entonces usted todavía se pregunta por qué cíclica y reiteradamente existe la discriminación, la estigmatización y los “apestados” que hay que combatir?
La división por grupos, clases y categorías existe desde que el mundo es mundo, pero, enfrentar a unos con otros, desatar el caos para así reinar ante él, siempre ha sido labor del menos del 1% de la población que tiene poder porque conoce estas tácticas al dedillo y las ha ido perfeccionando.
Todo aquel que ha sido objeto de discriminación, ha sido obra y gracia de las élites de poder. Y tanto se han perfeccionado que han logrado que judíos, negros, homosexuales, mujeres y todo aquel que ha sido estigmatizado se unan para discriminar a una mayor masa poblacional, que no encaja en esas diferencias “más visibles”, ahora van todos contra “los no vacunados”, esos son los apestados de hoy que hay que exterminar, en honor a Hitler, a Darwin, a la supervivencia del más apto, de la raza pura y limpia, merecedora del milagro de la vida.
Cuando la psicosis de masas termine, probablemente no haya juicios de Nuremberg, que visto está que no aprendimos nada de ellos, pero al menos espero que sea registrado en todos los libros de Historia como la mayor obra de Ingeniería social de todos los tiempos.




